Homilía segunda

A propósito de lo que está escrito :He aquí que una virgen concebirá en el vientre, etc. (Is. 7,14).

 

I.-Por lo que se refiere a lo dicho sobre los reparos que puso Acaz cuando le fue ordenado pedir un signo en lo profundo y en lo elevado, ocurrió que volvió al raciocinio1 y no quiso pedirlo. En efecto, dijo: No lo pediré y no tentaré al Señor. (Is. 7,12) pero fue censurado por estas palabras pues está dicho a propósito de él: Oíd, Ahora, casa de David ¿no es poco luchar contra los hombres sino que además queréis luchar contra el Señor? (Is. 7,13). A continuación se hace esta promesa formal: Por tanto, el mismo Señor os dará un signo: He aquí que una virgen concebirá en el vientre y parirá un hijo y llamarás su nombre Emmanuel. (Is. 7,14).

 

Expuestas estas cosas, veremos más adelante que la Gracia de Dios se manifiesta a los que tienen necesidad de ella (y la piden).

 

Se le ordena pedir un signo, no separadamente, sino para sí mismo2. El texto, en efecto dice: Pide para ti un signo al Señor tu Dios en lo profundo y en lo elevado. (Is. 7,11).

 

El signo del que habla es mi Señor Jesús-Cristo. Esto es, pues, el signo que se le ordena solicitar para sí en lo profundo y en lo elevado. En lo profundo, ciertamente, porque quién desciende es él mismo, y, en lo elevado porque  quién asciende sobre los cielos es él mismo. Pero a mi entender, el signo propuesto, es decir, mi Señor Jesús-Cristo, es inútil si no se realiza en mí su misterio de lo profundo y de lo elevado. Recibiendo yo el misterio de Cristo Jesús de lo profundo y de lo elevado, entonces recibiré el signo según el precepto del Señor y me será dicho cómo se sitúa él mismo en lo profundo y en lo elevado: No digas en tu corazón ¿quién ascenderá al cielo? (esto es: para hacer bajar a Cristo) o ¿quién descenderá al abismo? (esto es: para hacerlo aparecer de nuevo entre los muertos3.Cerca está tu palabra (potente) en tu boca y en tu corazón. (Rom. 10, 6 al 8).

 

Por tanto, se precipita4 en todos nosotros que pedimos este signo, y, este signo que otorga el Señor Dios en lo profundo y en lo elevado, se hace útil para nosotros. Pero si existe alguien que sepa y que conozca por procedimiento contemplativo lo que significan estas palabras5, no puede separar la una de la otra pues está dicho: Pide para ti al Señor un signo en lo profundo y en lo elevado. (Is. 7,11). Y como garantía de ello dijo el Apóstol: Para que conozcamos qué es lo profundo, lo elevado, la anchura y la longitud. (Efes. 3,12).

 

Y Acaz dijo: No pediré. (Is. 7,12). Fue incrédulo aunque el Señor le había dicho: Pide para ti mismo. (Is. 7,11). Ahora bien, el pueblo hasta hoy no ha pedido un signo; por esto no lo tiene6 y el pueblo ofrece al Señor una hostilidad que no es recibida por mi Señor Jesús-Cristo7.

 

Pero a esto, sigue otra cuestión que se refiere a lo siguiente: No lo pediré y no tentaré al Señor. (Is. 7,12) y viendo (el Señor) que consideraba una tentación pedir un signo (por medio de Isaías) dijo: Oíd,  ahora, casa de David ¿no es poco luchar contra los hombres que además queréis luchar contra el Señor? (Is. 7,13). A mi parecer, no lucha ni contra el Señor ni contra los hombres quien pide un signo en lo profundo y en lo elevado pues la lucha para Dios es cómo salvar al hombre; no lucha, pues contra el Señor quien se refugia en la salvación, pero aquél que lucha contra el Señor para salvar al hombre, huye de la salvación y se aleja del Señor.

 

Por tanto, el mismo Señor os dará un signo: He aquí que una virgen concebirá8 en el vientre y parirá un hijo y será llamado su nombre Emmanuel. (Mateo 1,23). En un códice del libro del Profeta (Isaías) dice: llamarás, pero en Mateo leemos a menudo9 : Y será llamado su nombre Emmanuel. No podemos decir que sean menos convenientes las palabras del Profeta, pero, ¿por qué el Evangelio lo escribe así?, ¿cuál de las dos versiones es menos comprensible y cuál es más corriente?, ¿acaso aunque desde el principio se dijo de una misma manera, el Evangelio lo publicó de otra para quien quisiera profundizar sobre ello? El Profeta fue claro: Y llamarás su nombre Emmanuel (Is. 7,14) y aquél que lea el texto del Evangelio, es decir, Y será llamado su nombre Emmanuel (Mateo 1,23) se preguntará a sí mismo: ¿Qué es lo que llamarás?, ¿quién llamará? Acaz. Y ¿cómo pudo Acaz saber de oídas  sobre el Salvador que vino después de muchas generaciones las palabras: llamarás su nombre Emmanuel (Is. 7,14) y en lugar de decir será llamado, escribir llamarás?

 

Pero observad que: llamarás su nombre Emmanuel (Ibid.) no está dicho sobre Acaz, sino, evidentemente, sobre la casa de David: Oíd, ahora, casa de David ¿no es poco luchar contra los hombres que además queréis luchar contra el Señor? Por tanto, él mismo os dará un signo10 : He aquí que una virgen concebirá en el vientre y parirá un hijo y llamarás su nombre Emmanuel. (Is. 7, 13 y 14).

 

Pero aunque no entendamos lo que está dicho, no por ello dejemos de pedirlo11 ni corramos hacia las cosas más fáciles mientras esperamos que la Gracia de Dios se someta a nosotros por la iluminación de la ciencia y la iluminación de la investigación12 o bien, que de nuevo, la Gracia de Dios nos ilumine para que no busquemos más allá, sino para resolver nuestra investigación. Aunque, por otra parte, temer que el intelecto nos interrumpa, es provocar nosotros mismos esa situación.

 

¿Cuál es, pues, la casa de David? Si David es Cristo como frecuentemente he demostrado, la casa de David somos nosotros, la Iglesia de Dios y como hemos dicho más arriba, somos Iglesia porque no luchamos contra Dios, sino que ante aquél signo, engendramos al Señor13. Estas cosas, están dichas sobre nosotros, no sobre la casa de David y está profetizado que aquél que se encuentra en la casa de David: llamarás su nombre Emmanuel. En el advenimiento de Cristo, nuestra Iglesia única14 dice de Cristo “Dios con nosotros”15.

 

Estas cosas son entendidas por aquellos a quienes Dios ha concedido su Gracia; los demás, ¡busquemos ya los enigmas!.

 

II.- Comerá mantequilla y miel. (Is. 7,15). ¿Por qué se profetizó que Cristo debería comer mantequilla y miel? Esto que ha sido expuesto, nos dirige a continuación hacia otras cuestiones. Ojalá todos hiciéramos lo que está escrito: ¡Examinad las Escrituras!16.

 

Muchos  alimentos corporales  han sido nombrados en las Escrituras como alimentos17 espirituales: Desead como niños recién nacidos la leche racional y sin engaño. (I Pedro 2,2). Luego, se trata sin duda de una leche racional y necesitamos buscar una leche que sea así.

 

También vemos en los Proverbios lo que está escrito sobre la miel: Quién encuentre miel, que coma lo que le baste, no sea que vomite. (Prov. 25,16). ¿Acaso preparó el Espiritu Santo esta mencionada miel para que no comamos mas? Sin duda degustando la miel espiritual, el Espíritu Santo dice: Quién encuentre miel, que coma lo que le baste. (Ibid.). Pero, ¿qué  degusta de antemano en nosotros el Espíritu Santo para que si encontramos esta miel, posible de obtener, comamos de ella lo que nos baste?

 

Ve, dice, hacia la abeja y aprende cuán trabajadora es18. Los Profetas son las abejas ya que coagulan las ceras y digieren las mieles19 y para mí, a propósito de esta explicación, sus escritos son panales de miel que nos legaron. Si quieres, ven a las Escrituras y encuentra la miel.

 

En los Profetas está dicho de nuevo: El panal de miel es bueno y endulza tu garganta. (Prov.  24,13). ¿Piensas que el Espíritu Santo quiere decir que tener la costumbre de comer miel es bueno? Yo no me atrevería a afirmar que cuando el Espíritu Santo dice comer miel20 se refiera a comer de antemano miel material.

 

He aquí que no tengo, y, que estoy hecho de tal naturaleza que no puedo comerla21 pero mi reflexión me dice: come miel y no quieras comer carne, pues comer miel con medida22 es bueno. Si vieras en los Profetas, abejas y en su obra, miel o panales de miel, entonces entenderías, por la Gracia del Espíritu Santo las palabras: Comer miel con medida es bueno. Aquél que medita sobre las palabras divinas y se nutre de las Escrituras cumple el mandato divino que ordena comer miel con medida. El que hace lo que está ordenado, es dueño de la expresión que sigue: Es bueno, ya que buena es esta miel que se encuentra en las Escrituras.

 

A propósito de lo que está dicho: Ve a la abeja23, debe entenderse que existe una abeja superior a las demás que es la abeja reina y así como las abejas tienen su reina, Jesús-Cristo es la abeja reina del Señor. El Espíritu Santo me envió ante él para que comiera miel que es buena y su panal endulza mi garganta. Las palabras del panal de miel son muy sutiles24  pero la miel es la comprensión de ellas.

 

Finalmente, ese Emmanuel nacido de una virgen, come mantequilla y miel y busca comer mantequilla en cada uno de nosotros. Las Escrituras nos enseñan cómo busca mantequilla y miel en cada uno de nosotros: nuestra obra es dulce,  nuestras palabras suavísimas  y útiles son la miel que come Emmanuel, ese Emmanuel nacido de una virgen, pero si nuestras palabras están llenas de amargura, ira, animosidad, inoportunidad, obscenidad, culpa o tensión: Recibimos hiel en la garganta25 y el Salvador no come de esas palabras. El Salvador come de las palabras de los hombres si sus palabras fueran miel. Aceptemos esto de las Escrituras: He aquí que estoy de pie ante la puerta y llamo. Si alguno me abriere la puerta, entraré en él y cenaré con él y él conmigo. (Apoc. 3,20). Por consiguiente, él mismo promete estar con nosotros en la cena y nosotros cenamos de él cuando cenamos con él.

 

Sin duda, comiendo de nuestras buenas palabras, obras e intelecto, nos nutre con su alimento y nos recibe a cenar para darnos las mejores cosas divinas y espirituales.

 

A causa de esto, es santo recibir al Salvador y abiertas las puertas principales de nuestro corazón, preparemos en él la miel y su cena completa, para que él mismo nos conduzca a la gran cena del Padre en el reino de los cielos, que es Cristo Jesús al cual corresponde el poder y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Eusebio Jerónimo, Presbítero de Estridón

(Traducción: C. de la Maza)


1. Aquí vemos con claridad que el raciocinio es una traba que impide a Acaz hacer aquello que el Señor le pide. El Mensaje Reencontrado XII, 2 dice: Nuestra gloria es dejar a Dios operar en nosotros sin trabas. El intelecto es la espada llameante y giratoria que nos prohíbe la entrada en el jardín del Edén. volver

2. También podríamos traducir esta expresión diciendo: “no un signo exterior, sino únicamente para sí mismo, es decir, personal e interior”. volver

3.Variante: “para separarlo de los muertos” en lugar de “para hacerlo aparecer de nuevo entre los muertos”. volver

4. También podríamos traducirlo como: “cae o baja dentro de nosotros”. volver

5. Es decir, lo que significa  en lo profundo y en lo elevado. volver

6. No podemos dejar de recordar a nuestros amigos del Mensaje Reencontrado que no hace tantos años E.H. sugirió que pidiéramos un signo. volver

7. Repetidamente observamos en estas homilías que el autor dice “mi Señor” en lugar de “el Señor”. De hecho éste “mí”,  indica propiedad, es decir, el Señor está en mí, El me posee. Este pequeño detalle está estudiado exhaustivamente en la cábala hebrea cuando hablamos de Adonai, es decir, mi Señor y escribimos ינדא con una י al final. volver

8. Variante: “recibirá” en lugar de “concebirá”. volver

9. Hasta el siglo VII d.C. en que se implantó definitivamente en occidente la Vulgata de San Jerónimo como versión única de la Biblia, muchos autores, incluso el propio San Jerónimo empleaba distintos códices cuyo conjunto se ha dado en llamar la Vetus Latina. Por esta razón a veces encontramos aquí variantes en las Escrituras. volver

10. Este signo que da entrada a una concepción divina, al Misterio de la Encarnación ¿no está también magníficamente descrito por Virgilio en La Eneida IV, 165 al 168 y comentado por E.H.  en su artículo “Virgilio Alquymista. Eneas o el oro filosofal.” El texto a que nos referimos dice así: “La Tierra y Juno nupcial (favorable a las bodas) dan la señal”: he aquí las bodas del cielo y de la tierra, de una tierra filosófica, por supuesto, y de un aire divino y celeste, en el secreto de una gruta oscura provista, sin embargo, de un lucernario, como una catedral. Aunque Juno sea un aire rebelde y errante,  la leyenda nos dice que Júpiter, su esposo, no obstante logro fijarla: la colgó por las manos en lo alto del cielo y le fijo los pies en los yunques del oro terrestre de Eneas. Y ¿de qué señal se trata aquí? Es la crepitación de esta pura sal nitro, del fuego terrestre y del éter, la porción más sutil del aire. Y sobre este hermoso nitro fluyen desde lo alto del vaso, cual gotas de rocío, las partes volátiles de la materia aún no fijadas, como lo indica el llanto de las ninfas en tumulto. El verbo ululare significa en Virgilio las más de las veces, un tumulto de mujeres gritando y llorando. Ille dies primus leti primusque malorum causa fuit. (IV, 169 y 170). Aquél día fue la primera de las desgracias, la causa de la muerte de Dido . Dido representa al discípulo operando en el vaso esta primera conjunción; a través del cristal, contempla esta obra admirable de la naturaleza y del Arte; por ello, permanece confundido y prendado de amor para siempre por este hermoso nitro que crepita y que fluye, después, como un óleo santo. Es el Grial de la caballería celestial untuoso y sabroso, milagro primero, comienzo de la obra, el disolvente y lo disuelto, la creación del cielo y de la tierra, unidos en uno. volver

11. Es decir, pedir un signo a ciegas. El raciocinio siempre se opone a la fe y aquí se nos pide la fe ciega que significa la humildad de no preguntar nada. Sabemos que se trata del Misterio de la Encarnación; esto debería bastarnos si no queremos tropezar con la espada llameante que nos impida la entrada en el Paraíso. volver

12. Es decir, la razón, el raciocinio. volver

13. Cf. Is. 7,13. volver

14. Única en sentido monoteísta. volver

15. El nombre hebreo Emmanuel significa “Dios con nosotros”. volver

16. Cf. Hech. 17,11 volver

17. Cuando se trata de alimentos espirituales el autor utiliza la palabra latina “esca” que significa más bien cebo o carnada. Cuando se trata de alimento corporal dice “cibus” que significa comida, sustento. volver

18. Cf. Prov. 6,6. Pero debemos señalar que el versículo en cuestión dice “hormiga” y no “abeja”. volver

19. Nos está diciendo dos cosas: En la primera afirma que se trata de un “solve et coagula”, operación alquímica por excelencia, y así, los  Profetas son de hecho Alquimistas. En la segunda nos dice que sin ellos y su elaborada medicina no hay salvación para el pueblo. volver

20. Cf. Prov. 25,16. volver

21. El texto mezcla intencionadamente los conceptos de comer y ser comido. Repasemos a propósito de ello el Mensaje Reencontrado.

XI, 60’: A ejemplo del Señor que comemos y que nos come.

XVIII, 21’: La vida come a la vida y se une a la vida.

XXI, 42’: El escogerá y comerá las que lo hayan comido.

XIX, 68’: La regeneración y la redención es descubrir y comer el fruto puro del árbol único que expulsará de nosotros el hedor, la oscuridad y la inercia fatal de la muerte, volver

22. En este caso San Jerónimo utiliza el sustantivo latino “filum” haciendo referencia a la medida. En el Dic. A. Blaise encontramos que esta voz se refiere específicamente a las venas o al hilo que limita la medida humana. volver

23. Cf. Prov. 6,6. Pero debemos señalar que el versículo en cuestión dice “hormiga” y no “abeja”. volver

24. Se refiere a las palabras de los Profetas. volver

25. Cf. Jeremías 8,14. volver