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Los vaqueros de Estenenzubi (Baja Navarra) dejaban un trozo de pan para Anxo,
que acostumbraba a venir cuando ellos ya se habían dormido.
Pero una noche se olvidaron de dejar el pan, haciéndolo solo uno
de ellos, el más joven precisamente.
A la mañana siguiente descubrirían que el señor del bosque les había
robado la ropa a todos, menos al que no olvidó la ofrenda.
Los vaqueros ofrecieron entonces regalarle una ternera al más
joven de sus compañeros, si iba hasta la caverna donde habitaba
el Basajaun y recuperaba la ropa.
Aceptó y se presentó ante
el genio. Pero no sólo recuperó los vestidos robados, sino
que recibió una extraña recomendación de Anxo:
- "A la ternera que te han regalado, dale ciento un palos".
Así lo hizo el vaquero cuando estuvo de vuelta, y prodigiosamente,
aquella ternera le dio ciento un terneritos.
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