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Economía
del Tawantinsuyu. Por Ernesto Cardenal.
No tuvieron dinero; el oro era para hacer la lagartija, y NO MONEDAS.
Los atavíos que fulguraban como fuego a la luz del sol o las hogueras,
las imágenes de los dioses y las mujeres que amaron, y no monedas.
Millares de fraguas brillando en la noche de los Andes; y con abundancia
de oro y plata, no tuvieron dinero.
Supieron
vaciar, laminar, soldar, grabar el oro y la plata. El oro: el sudor del
sol, la plata: las lágrimas de la luna. Hilos, cuentas, filigranas,
alfileres, pectorales, cascabeles, pero no DINERO.
Y
porque no hubo dinero no hubo prostitución, ni robo. Las puertas de las
casas las dejaban abiertas. Ni Corrupción Administrativa, ni desfalcos.
Cada 2 años daban cuenta de sus actos en el Cuzco, porque no hubo
comercio ni moneda. No hubo la venta de indios. Nunca se vendió ningún
indio. Y hubo chicha para todos. No conocieron el valor inflacionario
del dinero. Su moneda era el Sol que brilla para todos, el Sol que es de
todos y a todo hace crecer. El Sol sin inflación ni deflación; y no esos
sucios "soles" con que se paga al peón (que por un sol peruano te
mostrará sus ruinas).
Y
se comía 2 veces al día en todo el Imperio. Y no fueron los financistas
los creadores de sus mitos. Después fue saqueado el oro de los templos
del Sol, y puesto a circular en lingotes, con las iniciales de Pizarro.
La moneda trajo los impuestos, y con la Colonia aparecieron los primeros
mendigos.
El
agua ya no canta en los canales de piedra, las carreteras están rotas,
las tierras secas como momias. Como momias de muchachas alegres, que
danzaron en Airiway (Abril) el mes de la Danza del Maíz Tierno, ahora
secas y en cuclillas en Museos.
Manqo Qhapaq! Manqo Qhapaq! Rico en virtudes y no en dinero!
(Manqo: "virtud", Qhapaq: "rico") "Hombre rico en virtudes"
Un
sistema económico sin MONEDA. La sociedad sin dinero que soñamos.
Apreciaban el oro, pero era como apreciaban también la piedra rosa o el
pasto. Y lo ofrecieron de comida, como pasto a los caballos de los
conquistadores, viéndolos mascar metal (los frenos) con sus espumosas
bocas.
No
tuvieron dinero y nadie se moría de hambre en todo el Imperio. Y la
tintura de sus ponchos ha durado 1.000 años. Aún las princesas hilaban
en sus husos, los ciegos eran empleados en desgranar el maíz, los niños
en cazar pájaros: MANTENER LOS INDIOS OCUPADOS era un slogan inca.
Trabajaban los cojos, los mancos, los ancianos. No había ociosos ni
desocupados. Se daba de comer al que no podía trabajar. Y el Inca
trabajaba pintando y dibujando.
A
la caída del Imperio, el indio se sentó en cuclillas como un montón de
cenizas y no ha hecho nada, sino pensar... indiferente a los
rascacielos, a la Alianza para el Progreso. ¿Pensar? Quién sabe. El
constructor de Macchu Picchu, en casa de cartón y latas de Avena Quaker.
El tallador de esmeraldas, hambriento y hediondo (el turista toma su
foto). Solitarios, como cactus silenciosos, como el paisaje -al fondo-
de los Andes. Son cenizas, son cenizas que avienta el viento de los
Andes. Y la llama llorosa, cargada de leña, mira mudamente al turista,
pegada a sus amos.
No
tuvieron dinero. Nunca se vendió a nadie. Y no explotaron a los mineros:
PROHIBIDA la extracción del mercurio, de movimientos de culebra (que
daba temblores a los indios). Prohibida la pesca de perlas.
Y
el ejército no era odiado por el pueblo. La función del Estado era dar
de comer al pueblo. La tierra del que la trabajaba y no del
latifundista. Y las Pléyades custodiaban los maizales. Hubo tierra para
todos. El agua y el guano gratis (no hubo monopolio de guano). Banquetes
obligatorios para el pueblo. Y cuando empezaban las labores del año, con
cantos y chicha se distribuían las tierras. Y al son del tambor de piel
de tapir, al son de la flauta de hueso de jaguar, el inca abría el
primer surco con su arado de oro. Aun las momias se llevaban su saquito
de granos para el viaje del más allá.
Hubo protección para los animales domésticos, legislación para las
llamas y vicuñas. Aún los animales de la selva tenían su código (que
ahora no lo tienen los Hijos del Sol). De la Plaza de la Alegría en el
Cuzco (el centro del mundo), partían las 4 calzadas hacia las 4 regiones
en que se dividía el Imperio. "Los Cuatro Horizontes" TAWANTINSUYU. Y
los puentes colgantes sobre ríos rugientes, carreteras empedradas ,
caminitos serpenteantes en los montes. Todo confluía a la Plaza de la
Alegría en el Cuzco, el centro del mundo.
El
heredero del trono sucedía a su padre en el trono, MAS NO EN LOS BIENES.
¿Un comunismo agrario? Un comunismo agrario "EL IMPERIO SOCIALISTA DE
LOS INCAS" Neruda: no hubo libertad sino seguridad social. Y no todo fue
perfecto en el "Paraíso Incaico": Censuraron la historia contada por
nudos. Moteles gratis en las carreteras sin libertad de viajar ¿Y las
purgas de Atawallpa? ¿El grito del exilado en la selva amazónica? El
Inca era dios, era Stalin (Ninguna oposición tolerada). Los cantores
sólo cantaron la historia oficial. Amaru Tupaq fue borrado de la lista
de sus mitos, pero no de los economistas! La verdad religiosa y la
verdad política eran para el pueblo una misma verdad. Una economía con
religión. Las tierras del Inca eran aradas por último: primero las del
Sol (las del culto), después las de viudas y huérfanos, después las del
pueblo. Y las tierras del Inca aradas por último.
Un
"imperio" de ayllus. Ayllus de familias trabajadoras. Animales,
vegetales, minerales, también divididos en ayllus. El universo entero
todo un gran Ayllu (y hoy, en vez del ayllu: los latifundios). No se
podía enajenar la tierra. Llactamama (la tierra) era de todos, Madre de
todos. Las cosechas eran hechas con cánticos y chicha: hoy hay pánico en
la Bolsa por las buenas cosechas -el Espectro de la Abundancia-
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AP, NUEVA YORK, (en la larga tira de papel amarillo) AZÚCAR MUNDIAL PARA
ENTREGAS FUTURAS BAJÓ HOY. LAS VENTAS FUERON INFLUIDAS POR LA BAJA DE
PRECIOS EN EL MERCADO EXPORTADOR Y POR LAS PREDICCIONES DE [QUE
LA PRODUCCIÓN MUNDIAL ALCANZARÁ UNA CIFRA SIN PRECEDENTES]
Como estremece también a la Bolsa el Fantasma de la Paz. Tiembla el
teletipo:
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EL MERCADO DE VALORES SUFRIÓ HOY SU BAJA MÁS PRONUNCIADA U.S. STEEL 3.1
A 322.5, BASE METALS. 42 A 70.98 MC1038AES (en la larga tira amarilla)
Ahora la cerámica está desteñida y triste. El carmín del achiote ya no
ríe en los tejidos. El tejido se ha hecho pobre, ha perdido estilo:
menos hilos de trama por pulgada, y ya no se hila el "hilo perfecto".
Llactamama (la Tierra) es de los terratenientes. Está presa en el Banco,
la mariposa de oro. El dictador es rico en dinero y no en virtudes.
Y
qué melancólica, qué melancólica la música de los yaravíes a los reinos
irreales de la coca o la chicha, confinado ahora el Imperio Inca (sólo
entonces son libres y alegres y hablan fuerte y existen otra vez en el
Imperio Inca). En la Puna, una flauta triste, una tenue flauta como un
rayo de luna, y el quejido de una quena con un canto quechua... Chawpi
p'unchaypi tutayasqa ("anocheció en mitad del día").
Pasa
un pastor con su rebaño de llamas, y tintinean las campanitas entre las
peñas que antaño fueron muro pulido. ¿Volverá algún día Manqo Qhapaq con
su arado de oro?, ¿el indio hablará otra vez? ¿Se podrá reconstruir, con
estos tiestos, la luminosa vasija? ¿Trabar otra vez en un largo muro los
monolitos, que ni un cuchillo quepa en las junturas? Que ni un cuchillo
quepa en las junturas. ¿Restablecer las carreteras rotas de Sudamérica
hacia los Cuatro Horizontes, con sus antiguos correos? ¿Y el universo
del indio volverá a ser un Ayllu?
El
viaje era al más allá, y no al Museo. Pero en la vitrina del Museo, la
momia aún aprieta en su mano seca, su saquito de granos.
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