ALUCINACIÓN

Vi tu amor llegarse a mí

como dos manos extendidas,

que imploraban protección.

Y en los perfiles de las sombras

de mis días,radiante y bueno,

iluminaste en tu esplendor...

 

Miré tus ojos que perdidos,

buscaban en los astros,

la luz de la ilusión.

Y me arrojé a tus brazos

ofrendando,

con todo mi cariño,

mi loca decepción...

Me vi, entre sombras,

lejana de tus ojos.

Tus manos intangibles,

negaban su calor.

Y al implorarte amor, arrodillada,

mi angustia fracasada,

vio la alucinación...

Desesperada, trémula, perdida,

vagaba enloquecida,

sin rumbo por tu amor.

Y en el abismo cruel,

volví a estar presa,

cuándo con voz deshecha,

la noche me envolvió...

Mi grito, agonizante

cundió la noche entera

y en medio de mi pena...

¡Tu nombre, se perdió... !

 

CRISTINA DE FERCEY

 

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