EPILOGO

 

 

Ya nada tengo tuyo...

Ya todo te lo he dado.

Te lo he devuelto todo,

también... mi corazón...

Y me he quedado triste,

recordando el pasado;

tan triste, que mis ojos,

solo saben llorar...

¡No tengo nada tuyo!

Ni fotos, ni una letra.

Tus dos pañuelos blancos

también, te devolví.

Bañados en frío llanto,

porque mis ojos tristes,

no saben otra cosa,

desde que te perdí...

¡No tengo nada tuyo!

no queda ni un recuerdo,

apenas tu sonrisa

de niño me quedó,

grabada en la memoria,

que en sueños imagino,

cuando mis pobres besos

tu antojo, me pidió...

 

CRISTINA DE FERCEY

 

INDICE   SIGUIENTE