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Que
alegraban nuestros días
Con
tu carita, ¡tan sucia!
Y
llena de picardía.
Hoy
me llevás, casi un palmo.
Tu
brazo envuelve mis hombros;
Y
me mirás, “desde arriba”
Con
tu picardía, ya de hombre.
El
tiempo te fue llevando,
Como
yo lo imaginaba,
Y
dejó atrás el purrete
Que
todo lo trastornaba...
Ahora,
tal vez otros sueños,
Van
ocupando tu vida...
Y
la ”Bela”... poco a poco
Ya
no será, la querida,
Porque
te arrastrarán
Las
cosas,
Que
el tiempo le da a la vida.
Y
tus pasos, más ligeros,
Te
alejarán de mi vida.
Te
faltará el tiempo, el minuto,
Para
ofrecerle a la”Bela”
Que
te verá, como un sueño
En
una lejana estela
y
yo te estaré aguardando
cada
minuto del día,
para
verte, ya hecho hombre
rebosante
de alegrías.
Y
yo te estaré esperando
Cada
instante de tu vida
Cuando de mi, necesites.
Para que nunca te
olvides, que igual, lo mismo que ayer, se abrirán mis brazos grandes, para
cobijarte.
CRISTINA
DE FERCEY
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