ORIENTE

 

 

Mi mente inquietante,

me transporto a paises remotos.

De fantásticos palacios;

de mujeres anhelantes;

de músicas sensuales y extrañas,

que sumían los sentidos,

en lejanos y perdidos paraisos,

de pasiones enervantes...

La sed del Cairo, ¡secaba mi garganta!

y excéntricas mujeres, desvestidas

mostraban me sus ansias,

temblando sus caderas...

Mi cerebro estallaba.

La musica oriental arrastraba notas,

incitantes y raras.

La penumbra invitaba

y en la penumbra apenas,

junto a mi cuerpo hirviente...

...¡Cayo la musulmana!...

Se apreto entre mis brazos.

Sus senos palpitantes,

rozaron por mi cuerpo,

con eléctrico tacto.

Mis manos afiebradas

buscaron en sus muslos

la sed de poseerla...

Su aliento me quemaba,

¡Con fiebre de locura!

¡Mia!...Ya iba a hacerla...

y cuando mis ansias, todas

iban a poseerla...

Mi mente, adivinando, mis íntimos sentidos

perdidos en la noche,

me libro del ensueño,

Se alejaron las brumas.

Se aquietaron mis ansias

y murió con El Cairo...

¡Aquel mágico sueño!...

 

CRISTINA DE FERCEY

 

 

ÍNDICE   SIGUIENTE