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SI NO PUEDES LEER, DEJA QUE EL ORDENADOR LO HAGA POR
TI.
En
primer lugar quiero pedir disculpas a cualquier buen lector que pueda visitar
esta página y piense que lo que aquí explico es una invitación a dejar de leer.
Nada más alejado de mi intención. Justo al contrario, lo que busco es acercar
la lectura a todos aquellos que por sus circunstancias personales no pueden
disfrutar de un buen libro o novela.
¿A quien me estoy refiriendo?.
Pues en primer lugar, a las
personas ciegas o con importantes dificultades visuales (ancianos, enfermos de
la vista, etc...). También a aquellos que no tienen un grado de alfabetización
suficiente como para leer con fluidez y disfrutar así de la lectura; por
desgracia todavía son muchos en todo el mundo de habla castellana.
Aún hay otro grupo que, a pesar de
saber leer a la perfección y tener la vista en perfectas condiciones no puede
dedicar el tiempo suficiente a esta actividad lúdica; me refiero a todas
aquellas personas que, por tener jornadas laborales muy extensas no disponen
diariamente de tiempo material para sentarse a leer; desafortunadamente en
pleno siglo XXI todavía son muchos los que, casi siempre por obligación,
dedican tantas horas a trabajar que sólo les queda libre el tiempo
imprescindible para comer y dormir. Es evidente, sin embargo, que hay bastantes
trabajos que permiten escuchar sin que ello interfiera en su normal desarrollo.
Se puede, por ejemplo, escuchar
radio, música o un libro leído mientras se conduce un vehículo, se limpia o
friega, se cose o hace punto, o mientras se realiza cualquier otra actividad
manual que no requiera una concentración mental importante.
En todos estos casos y algunos más
que se os puedan ocurrir, estimo que está plenamente justificado sustituir la
lectura por la escucha de una voz sintética.
Obviamente, todos los que disfrutamos leyendo
estamos de acuerdo en que, cuando hay opción de elegir, nada puede sustituir a
la relación íntima que se establece entre el lector y el libro que está
viviendo. Habrá quien piense que una voz sintética, monótona e impersonal no puede suplantar en absoluto
a una lectura directa y personal. Yo opino también así. Sin embargo, ya he
dicho anteriormente en qué circunstancias hemos de conformarnos con el
sucedáneo aunque no sea lo mejor.
Si
queréis escuchar un pasaje de un libro leído por el ordenador haced clic aquí y
descargaros el archivo en formato MP3 de unos dieciocho segundos de duración
aproximadamente. No os desaniméis al oírlo por
vez primera, ya que hay que acostumbrar el oído a la escucha, y cuando
el texto es lo suficientemente largo, uno se introduce en la historia de igual
manera a como lo hace mientras lee.
Si con todo este preámbulo he logrado atraer vuestra curiosidad y
queréis probar a escuchar vuestro primer libro o novela completa, paso a
explicaros cómo se convierte un texto
en una voz sintetizada.