arte psicodelico en la piel
hippismo y psicodelia


La revolución cultural de la costa oeste americana
Como tantos movimientos que acaban siendo vitales para la evolución histórica, la sacudida contracultural de mediados de los 60, con su especial incidencia en la segunda mitad de la década, no es esencialmente exclusiva de un solo núcleo o de una zona determinada. Podría decirse que el movimiento hippy era ya un aliento palpable en los Estados Unidos en 1965 y en la propia Inglaterra, con los núcleos germinales de los mods y los rockers. Sin embargo, el máximo reflejo de esa inquietud sí se centra en un lugar, California, y en una ciudad, San Francisco, y también en un período determinado, 1966, tras el cual la convulsión cambiará de raíz la estructura social y musical de toda una generación.
La revolución cultural de la costa oeste americana tiene una base en la esencia de la contracultura, que comienza a dominar el sentido de los jóvenes en 1965 y estalla finalmente en 1966. Después de la invasión del rock and roll y del cambio que supuso en la sociedad americana de los años 50, nada, salvo la invasión Beatle en 1964, había cambiado de nuevo la estructura del sistema americano. La influencia de los Beatles es notoria; pero son los propios problemas de la generación de mitad de los 60, directamente relacionados con los problemas de la sociedad estadounidense y que reflejan los mismos problemas existentes en las restantes sociedades del mundo occidental, los que ponen en marcha el motor de la revolución.


arte psicodelico en la piel

Haz el amor, no la guerra
La sociedad de 1966 vuelve a ser alienante. Una nueva generación se encuentra con la herencia del pasado y trata de construir algo propio. La presión de una guerra que les traumatiza (Vietnam) es el aguijón final. Buscando en derredor, miles de jóvenes se encuentran sin nada, y eso les preocupa y les asusta.


Paz, amor y libertad
Su odio a la guerra se convierte en una aceptación implícita de la paz. El sentido de la soledad y el vacío de muchas vidas se concreta en el deseo de amar y ser amados. Por otro lado, las ataduras de la vida moderna, creando hábitos constantes y eternos, únicamente pueden ser rotas desde una perspectiva de libertad. Y esas tres premisas, paz, amor y libertad, pondrán en funcionamiento la gran rueda del movimiento hippy, base de la contracultura, con toda su mitología: es la huída terrena basada en los preceptos de la vida oriental y el colorismo de la música, su escenografía y la propia plasmación de lo que se persigue en la creación de un nuevo arte. Éste empieza por los mismos participantes en el cambio, que pintan su cuerpo con flores, el símbolo hippy.
Cabellos muy largos, ruptura, drogas, flores, libertad corporal, comodidad en las ropas... todo forma parte de lo que primero llama la atención en el hippy. La sociedad queda consternada, como consternada quedó cuando Elvis Presley movió sus caderas por primera vez. La primera reacción es marginar al hippy como elemento antisocial, como ser inadaptado. ¿Cómo entender que alguien trate de salirse de la rueda pretendiendo ser libre, no estar atado, ni gobernado, ni estructurado? Esto es, pura y simplemente, anarquía. El hippy, sin embargo, no es un anarquista. Su lema es "has el amor, no la guerra". Habla de "paz" frente a una realidad cotidiana que está llena de palabras como "polución", "hambre", "guerra"; y, por si fuera poco, el sexo y la droga son dos fórmulas que le parecen necesarias para alcanzar el estado total.

paz, amor y libertad


free sexual parties


bus mágico

La filosofía hippy
La filosofía hippy habla de las drogas como medio de evasión, lo cual no es, ni mucho menos, un sentimiento privativo del hippy. En la antigüedad, y en las culturas orientales de hoy mismo, se habla de la liberación del alma y del espíritu mediante la fórmula de negar algo tan humano como es el dolor y buscando el nirvana como estado plácido de inmersión en un mundo de belleza incalculable. Si esta belleza, en la Tierra, es utópica, las drogas serían los medios para alcanzarla, procurando una evasión.
Lo que los hippies utilizan como medio no es más que la realidad tangible de lo que otros, antes que ellos, buscaron como filosofía. La búsqueda del propio ego es una constante en la historia; y la percepción de la libertad, un impulso que viene del origen mismo de la Humanidad. Desde Heráclito hasta Virgilio, desde Li-Po hasta Roseau, desde Visen hasta Brecht y desde los primeros beatniks a los hippies de 1966, ha existido siempre un claro instinto de evolución-revolución planteada desde la base del individuo como centro orgánico. En la California de 1966, los profetas del underground, Allen Ginsberg, Jack Kerouac o el impulsor del LSD, timothy Leary, utilizan los medios de su tiempo. Negar la droga como medio es negar un hecho, pero negar al hippy es negar un fenómeno social, y la historia no puede ni podrá permitirse jamás tal lujo. El hippy es la evidencia de un momento crucial, la realidad de una sociedad. Su fórmula quedará superada en tres años, lo mismo que la música tan directamente relacionada con ella; pero el hippy como elemento, y la cultura de la contracultura, como fuerza, impulsaron el mas trascendente cambio de la segunda mitad de los 60.

timothy leary
allen ginsberg

El flower power
En 1966, la síntesis de toda esta ideología comienza a ser una realidad. Los primeros flower children ("niños de la flores") se reúnen en San Francisco. Primero es algo curioso. Unos son verdaderos hippies de origen, que descubren algo propio por primera vez; otros son jóvenes estudiantes o trabajadores, que de viernes a domingo se quitan la corbata y se visten extravagantemente para vivir unas horas de libertad. Puros y curiosos forman una amalgama inicial llena de color; pero, cuando en una reunión se citan 50.000 personas, ya no puede hablarse de un hecho curioso, sino de auténtico fenómeno con un significado.
De esta forma, las primeras respuestas se concretan en algo que ya evidencia una postura. Muchos de estos jóvenes protestan por la guerra y hablan de paz; otros intentan llegar a su propia trilogía: vivir, ser y existir (o realizarse); algunos son hijos de padres divorciados, o drogadictos, o borrachos. No quieren pertenecer al status, ni crear panículo adiposo o llegar a los 40 con una amiguita y la visita al psiquiatra los jueves. Otros más buscan un vehículo para alcanzar su propia espiritualidad, creando un modelo religioso que puede culminar en un Dios cuyo nombre es Alá, Krishna, Jesucristo o Buda.


Hasta que Woodstock nos separe
La huida por un lado, paralela a esa búsqueda, desencadena toda la auténtica filosofía que se expandirá por el mundo. Frente a un modelo social que parece decir "tenga su propio cáncer a los 30" o "hay un botón para todo", como reflejo del consumo que trata de crear una larga serie de necesidades y dependencias, el hippy busca un espacio abierto, la naturaleza, el amor libre y el eterno sueño del plácido nirvana. Su modelo social será una respuesta; su música la música del cambio y la revolución en la recta final de los 60. El éxito o el fracaso posterior a 1969 no son tan fundamentales como la esencia que motivó el movimiento o su fuerza tremenda en su desarrollo global. El compromiso histórico es ya otra variante en la que muchos historiadores han creído encontrar respuestas con el paso del tiempo. La más fundamental, el cenit, se halla en la masiva concentración de Woodstock en 1969. La "nación de Woodstock" es la culminación, la apostilla final: "hasta aquí hemos llegado, ahora os toca a vosotros".
Por desgracia, la nueva generación chocará con la gran crisis energética planteada en 1973 y entonces ya todo será sdistinto.

woodstock
sweetwater

woodstock 1969

jefferson airplane

Las figuras del movimiento hippy y psicodélia
Entre 1966 y 1968 se desarrollarán en San Francisco una serie de solistas y grupos trascendentes en la música de este tiempo. Ellos, por un lado, y los británicos que surgen en 1967, por otro, formarán el frente común que dará pie a gran parte del vanguardismo que hizo su aparición en 1969. en este aspecto, 1968 será el año crucial: en Europa, con el Mayo francés y sus consecuencias; y, en América, con las revueltas de Berkeley.
La música hippy comienza a contar con figuras que ya han hecho su aparición en 1965, como Country Joe McDonald y su grupo, The Fish. En 1966; The Mamas and The Papas crean el primer punto comercial, con sus armonías vocales y los grandes éxitos de "monday, monday"y "California dreamin",. A lo largo del 66 germinará el proceso de grupos clave, como Jefferson Airplane y Grateful Dead. Cuando estos dos conjuntos graban en 1967, se convierten en los líderes del Flower Power y la psicodelia. Scott McKenzie cantará el himno hippy, "San Francico"; y otros grupos, como los Flower pot Men en Inglaterra, captarán el espiritu del momento con "Let´s go to san Francisco".

the grateful dead
frank zappa
Subterráneamente, los Fugs, por un lado, y Frank Zappa, por otro, forman un nuevo frente, menos comercial pero de gran peso específico. Los Fugs son la primera banda revolucionaria en su género. Organizan mítines, leen poemas, cantan y, muy pronto serán censurados y declarados obsenos. Zappa es otra cosa, un autentico genio que al frente de su grupo, The Mothers of Invention, es capaz de todo. Detenido por obseno, instigador del público en sus conciertos, la leyenda cuenta de él que llego a intervenir en un concierto únicamente en el último segundo, para coger la guitarra, pulsar la nota de cierre... y marcharse con los músicos. Frank Zappa es el primer revulsivo de la música estadounidense; pero el público pronto comenzó a acudir a sus conciertos "para divertirse", para ver que hacía o decía.

La psicodelia y los "light shows"
La música que surge en San Francisco tiene algo más que una unidad o una calidad. De hecho, no se entiende fuera del contexto que forman junto a ella los "light shows" y el mundo de la psicodélia en general.
El psicodelismo, como forma de arte unido a la música y a las sensaciones visuales y espirituales, marcó una de las aportaciones fundamentales de la cultura hippy. Los primeros "light shows" surgen en los "Trip Festivals" de Ken Kesey. La música ya no se basa en unas canciones comerciales y cortas, sino en largos desarrollos instrumentales que crean un clímax ambiental. Bill Ham, Roger Hylliard, Ben Van Meter, Tony Martin y otros artistas desarrollaron paralelamente a los conciertos su técnica de "light shows", basada en proyectar, junto a la música, unas imágenes que produjeran una reacción complementaria en el espectador. Las imágenes se moverán con el ritmo, marchando de forma paralela y no separada. La técnica de los "light shows" pronto llenó los escenarios de nuevos aparatos creados para aportar más y más estimulos: proyectores opacos, linternas mágicas, hielo frío, películas basadas en pinturas o diseños específicos para cada tema, colores (especialmente las luces ultravioletas). El "light show" llegó a generar una industria en sí misma, hasta que en 1968 comenzó a declinar. En pleno fervor hippy, sin embargo, un concierto de rock era una simbiosis de música, espectáculo visual y droga. Un todo capaz de llenar los sentidos por completo.
La psicodélia, por su parte, ya es una nueva forma estética por valorar. Se busca el espectáculo total a través de una máxima expresión artística. En 1967, San Francisco es ya una orgía de colores, música y libertad, en pleno auge del movimiento hippy.


haight ashbury
light show
light show

Del sueño a la realidad
El movimiento hippy fue un sueño, y un sueño único, maravilloso e irrepetible. No fue más utopía que la propia utopía terrena y humana de querer alcanzar la felicidad. El hippy no fue nunca un ser obsoleto e indiferente, ocioso y neutro, sino un creador que conocía el valor del trabajo y buscaba el contacto de lo natural para superar el estancamiento del hombre en plano social. Y esto no son palabras, sino hechos concretos. El placer por la música, el arte, la libertad y la expansión de las ideas conmocionó al mundo, a los inmovilistas y a los creadores del consumo. El hippy, con la extravagancia como base de esa libertad, podía vestir una casaca de la guerra de independencia, un vestido victoriano, unos vaqueros o un simple taparrabos. No consumía = no era interesante para el status. Así, el status le aisló y le arrinconó.
El hippy se encontró pronto sin medios, a veces perdido, con problemas, sin dinero. Y desapareció... pero no como a veces se cree. En 1970 y en los años siguientes, los viejos hippies no aceptaron las normas del status ni vistieron el traje gris (obsesión eterna de los que han querido ser entes individuales y no números en una masa humana), sino que desarrollaron otras labores, preferentemente comunitarias, de gran relieve, con la práctica de todo lo aprendido en la teoría y la misma práctica de su desenvolvimiento anterior. El sueño había terminado, pero la realidad era la misma. Esa realidad tal vez no haya ayudado a mejorar demasiado la sociedad, pero sí a contado con otras normas sociales y de conducta, que surgieron cuando ese primitivo sueño nació, creció y llegó a su auge y esplendor entre 1966 y 1967.




Informacion recopilada por psicotroppa.com, mayo 2002