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¿Por
qué educar a mi perro?
Tener
un perro supone una serie de responsabilidades, entre las que está el dar una
educación básica a nuestro perro.
Con
la educación evitaremos a nuestro perro bastantes problemas :
ser atropellado por un coche,
mordido por otro perro, perderse, comer comida envenenada, ....
A
nosotros nos resultara más gratificante tener un perro que hace sus necesidades
en su sitio, que no nos destroza el mobiliario, que no se pasa ladrando
todo el día, ...
Además
la relación con nuestro perro será más estrecha, ya que sabrá lo que
esperamos de él y la educación supone pasar más tiempo con nuestro perro.
Sienta Tumba
Pie Lado Deja
No Ven Quieto
Debemos recordar que las lecciones no deben sobrepasar los 5 minutos al principio ni durar más de media hora cuando el perro ya sea más mayor. De lo contrario se cansara y perderemos su atención.
¿Cuándo
comenzar la educación?
El
perro no está psicológicamente preparado para el adiestramiento serio hasta
los siete u ocho meses, por lo que no debemos exigirle imposibles, pero cuanto
antes empecemos a enseñarle los resultados serán seguramente mejores.
En
el momento que el cachorro llegue a casa empezaremos a darles las primeras
ordenes, para que le vayan sonando. Toda la familia tiene que ponerse de acuerdo
en lo que se le va a permitir hacer al cachorro y en lo que no.
Si hemos decidido, por ejemplo,
que no queremos que destroce los zapatos, nunca debemos dejarle jugar con ellos.
Si le sorprendemos mordiendo alguno le diremos un no rotundo, le quitaremos el
zapato y le daremos a continuación el juguete que pueda morder felicitándole
cuando lo muerda.
Desde luego no podemos esperar
de un cachorro de tres meses grandes resultados, ni hay que ser muy severo con
él si no nos hace caso, pero tampoco debemos pensar que es demasiado pequeño
todavía y que ya tendrá tiempo para aprender. Nos sorprenderá comprobar como
nuestro cachorro aprende rápidamente, casi sin darnos cuenta. Sólo hay que ser
constantes, pacientes y justos.
Esta orden es una de las primeras
que aprenderá el perro y no le costará mucho entender la orden pues es una
postura que adopta naturalmente.
Si el cachorro es muy pequeño le diremos sienta (o la palabra que hayamos
elegido) cuando adopte esta postura y le felicitaremos. Así irá asociando la
palabra con la acción.
Las
primeras sesiones podemos hacerlas con la correa puesta. Pondremos al perro a
nuestro lado y diremos sienta a la vez que con una mano hacemos presión hacia
abajo en la grupa y con la otra tiramos ligeramente de la correa
hacia arriba para que no se tumbe. Cuando este sentado le mantendremos unos
segundos en esa postura y le felicitaremos con la voz (muy bien chico, sienta,
muy bien) y acariciándole mientras repetimos la orden.
Iremos disminuyendo la presión
sobre la grupa y la correa progresivamente. Al poco tiempo notaremos que
no nos hace falta la correa ni la presión sobre la grupa.
Empezaremos las primeras veces Cuando el perro se tumbe por propia voluntad a decirle "tumba" (o la palabra que hayamos escogido), al igual que con la orden sienta, para que asocie la palabra con la acción.
Desde la posición de sentado le diremos "tumba" y haremos una ligera presión sobre los hombros hasta que se tumbe. Entonces le felicitaremos. Poco a poco ira mejorando hasta que no haga falta presionarle para que se tumbe.
Está orden, al suponer un nivel de sumisión más alto, no es muy bien aceptada por alguno perros, por lo que voy a sugerir otra forma de ensañárselo:
Desde la posición de sentado nos colocamos delante del perro y mientras pronunciamos la orden estiramos de sus patas delanteras para alante.
Otra forma es colocando delante del hocico del perro una galleta y bajarla hasta el suelo. Normalmente el perro se tumbará para cogerla, oportunidad que aprovecharemos para decir la orden y después premiarlo.
Cuando haya aprendido a sentarse y a tumbarse podemos enseñarle
a permanecer de pie cuando nosotros se lo indiquemos. Empezaremos, como ya he
indicado antes, a decirle la orden cuando el cachorro adopte la postura deseada
por si sólo para que asocie la acción con la orden.
Más tarde le ordenaremos que se ponga en pie (desde una posición de sentado o
tumbado) a la vez que lo levantamos y ponemos una mano debajo de su vientre para
evitar que se siente o tumbe. Poco a poco irá comprendiendo lo que queremos
se él.
Cuando vayamos de paseo con nuestro cachorro llevaremos la correo un poco
larga las primeras veces para que se acostumbre a ir con la correa sin tirar. A
la semana, más o menos, ya se habrá acostumbrado a la correa y será el mejor
momento para enseñarle esta orden.
Le diremos que se siente a nuestra izquierda y luego nos pondremos a andar
mientras le decimos "vamos, al lado" y damos un ligero tirón si el
cachorro no se pone a caminar.
Si se adelanta le diremos no, pararemos y le haremos retroceder a nuestro lado y
empezaremos de nuevo. Si se retrasa llamaremos su atención para que camine a
nuestro lado.
Cuando camine a nuestro lado le felicitaremos a la vez que repetimos la orden.
Cuando el cachorro coja algún objeto que no deba le diremos "no, deja" y le daremos un juguete para que lo muerda. Si en casa coge comida que se nos haya caído al suelo repetiremos la misma operación. Cuando entienda que no puede coger nada del suelo que no sean sus juguetes podemos probar a ponerle una pequeña trampa: un trozo de jamón con pimienta negra. Lo dejaremos en el suelo sin que el cachorro no vea y cuando se dirija hacia él le diremos no. Si lo coge le diremos "no, deja": le felicitaremos si lo deja o se lo sacaremos de la boca si no lo suelta.
Si jugamos con el cachorro a tirar también podemos enseñarle a que suelte el juguete cuando nosotros se lo indiquemos. Las primeras veces le diremos "deja" y se lo quitaremos y al poco tiempo volveremos a jugar, así hasta que comprenda que debe soltarlo cuando se lo decimos.
Nuestro cachorro debe saber cuando está haciendo algo mal o cuando queremos que interrumpa lo que está haciendo. Para ello usaremos la orden "no" siempre que le reprendamos. Pronto sabrá su significado.
Está orden es de las más importantes que debe aprender nuestro cachorro. Empezaremos a ensayarla en casa con la correa. Le ordenaremos que se siente y permanezca quieto. Seguramente las primeras veces vendrá hacia nosotros, le volveremos a colocar donde estaba y le ordenaremos que se este quieto. A los pocos segundos le diremos "ven" y daremos un ligero tirón de la correa. Cuando venga le felicitaremos efusivamente.
Cuando en casa venga sin tardar probaremos en la calle con una golosina para perros como premio. Empezaremos primero con la correa puesta y en una zona alejada del tráfico y de cualquier otro posible peligro para el cachorro. Debe ser una zona sin distracciones para el cachorro o no nos hará caso. Pronto vendrá a la primera.
Cuando haya aprendido sienta le ordenaremos que se siente y le diremos "sienta" y le ordenamos "quieto". Normalmente el cachorro al poco tiempo se levantara, le volveremos a poner a nuestro lado y le diremos "quieto". Al poco tiempo ya sabrá lo que significa.