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LOS REYES DE LEON |
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1ª MITAD DEL SIGLO X
(910 - 951)
A principios del siglo X, Alfonso III "El Magno" debe hacer frente a una rebelión provocada por sus hijos y por el Conde de Castilla Nuño Fernández (suegro del futuro García I). Para evitar la guerra civil, el Rey abandona la Corte y se traslada a Zamora, en donde fallece en 910. Se divide entonces el Reino entre sus tres hijos mayores, García I (León, Alava y Castilla), Ordoño II (Galicia) y Fruela II (Asturias).
García I (910-914), como hijo mayor del
difunto Alfonso
III, mantendría siempre una posición
predominante sobre sus hermanos, de tal forma que, a pesar de gobernar Reinos distintos,
estos le estaban subordinados, y eso pese a que su padre siempre mantuvo una especial
predilección sobre su hermano Ordoño. Nombró a León como
capital del nuevo Reino, aunque no fijó su residencia definitiva en la ciudad. Se tiene
constancia que desde el 909 actuaba en León con independencia de Alfonso III, aunque ni él ni su hermano Ordoño
(gobernador en Galicia con título de Rey) computaron el tiempo de sus reinados mientras
vivió su padre. Tuvo un reinado tranquilo por las luchas internas en Al-Andalus, lo que
aprovechó para continuar con la tarea repobladora iniciada por
su padre. En 913 mandó construir el monasterio mozárabe de San Miguel de Escalada, el
cual se finalizó en tan solo doce meses mediante obreros procedente de Córodoba. En el
año 914 tomó la plaza de Arnedo, en un intentó de dominar La Rioja. Ese mismo año
enferma y muere en Zamora. Estaba casado con Nuña,
Munia o Mumadomna (hija del Conde de
Castilla Nuño Núñez) pero no tuvo hijos.
Ordoño
II (914 - 924) fue elegido Rey de León a la muerte de su hermano, aunque ya
llevaba gobernando en Galicia desde 910, uniendo los dos Reinos bajo su mandato. Fijó su
residencia definitiva en León. De temperamento mucho más fuerte que su hermano,
fué, sin lugar a dudas, uno de los monarcas más grandes de la historia del Reino de
León. Se dedicó prontamente a guerrear contra los musulmanes. Se alió con Sancho Garcés I de
Navarra para combatir las aceifas que aquellos comenzaron a lanzar contra los
Reinos Cristianos. El Califa Abderraman III, que había conseguido pacificar Al-Andalus, decidió poner
fin a la alianza navarro-leonesa y mandó un potente ejército para devastar Pamplona. El
Rey navarro solicitó la ayuda del leonés y este invitó a varios Condes de Castilla a
que le siguieran en la empresa, pero estos se negaron. En Valdejunquera los cristianos
fueron totalmente derrotados por los moros, aunque estos desistieron de seguir su avance
ante el inmenso botín conseguido. Ordoño II mandó entonces
reunir a los condes castellanos que no habían acudido a la lucha junto a él y los
encerró en una carcel de León, nombrando Conde de Castilla a Fernando Ansúrez,
leal al Rey. A pesar del fracaso anterior, Ordoño II siguió
batallando contra los moros y tomó Nájera, que pasaría a la corona de su aliado
Navarro.
En el 924 la muerte le sorprende entre Zamora y León. Fue enterrado en la antigua Catedral de la capital del Reino. Estuvo casado con su prima Elvira (892), con la que tuvo seis hijos (Alfonso IV, Ramiro II, García, Sancho, Jimena y Aurea), con Aragonta (922), dama gallega a la que repudió, y con Sancha (923), hija del monarca navarro, buscando esa alianza que mantuvo hasta su muerte.
Fruela II (924 - 925) fue nombrado Rey a la muerte de su hermano. Rey de Asturias desde 910,
los nobles le eligieron como sucesor de Ordoño II para
reunificar el territorio bajo una sóla corona. No inició ninguna incursión contra los
musulmanes, limitándose a enviar tropas de ayuda al Rey navarro Sancho Garcés I
cuando Abderraman III saqueó Pamplona, ciudad que fue arrasada. Se casó en
primeras nupcias (911) con Nunilo Jimena, hija del Rey navarro y hermana de la última mujer de Ordoño II, con la que tuvo tres hijos; Ordoño, Alfonso y Ramiro. Tras su muerte, contrajo nuevo matrimonio con Urraca, hija de Muhammad Ben Lope,
lo que le enemistó con el monarca navarro, rompiendo así la ya tradicional alianza
existente entre ambos Reinos. Falleció en 925 según los cronistas de la época por causa
de la lepra, aunque el motivo de su muerte nunca ha quedado muy claro.
Alfonso Froilaz (925 - 926) fue un Rey desafortunado, de tal forma que ni siquiera se conserva un ordinal para su nombre. Sucedió a su padre, Fruela II, tras su muerte, pero inmediatamente se levantaron en armas contra él sus primos Alfonso y Sancho, hijos de Ordoño II y que pretendían tener más derecho al trono. Vencido, tuvo que refugiarse en la parte oriental de Asturias (las llamadas Asturias de Santillana) en donde siguió manteniendo sus pretensiones de Rey. En el año 932 es hecho prisionero junto a sus hermanos por Ramiro II, siendo cegado y encerrado en el Monasterio de Ruiforco, donde moriría unos años más tarde. No se le conoce ni matrimonio ni descendencia.
Alfonso IV
"El Monje" (926 - 931) accedió al trono después de una guerra civil que se desató tras la muerte
de Fruela II. Junto a su hermano Sancho (ambos hijos de Ordoño II) tuvieron que enfrentarse a Alfonso Froilaz, hijo del difunto Fruela II y que fue aclamado
como Rey a su muerte. El futuro monarca estaba casado con Jimena o Iñiga (con la que
tuvo un hijo, Ordoño
IV), hija de Sancho Garcés I de Navarra, al que
solicitó ayuda, rehaciéndose la alianza navarro-leonesa, venciendo a su oponente que se
tuvo que refugiar en Asturias en donde mantuvo el título de Rey hasta 931. Tras la
victoria, entregó a su hermano Sancho el Reino de Galicia, aunque su muerte en 929 sin
descendencia incorporaba nuevamente este territorio a la Corona de León. Fue un Rey muy
pacífico, con más inclinación hacia la vida religiosa que hacia la militar. Tras la
muerte de su esposa (931) abdica de su corona y se lo entrega a su hermano Ramiro en Zamora ante los nobles, tras lo cual toma el hábito de
monje e ingresa en el Monasterio de Sahagún. Sin embargo y por causas desconocidas, un
año después abandona su retiro y se dirige a León, en donde vuelve a tomar el Reino
bajo su mando aprovechando que el Rey se hallaba en Zamora. Enterado Ramiro II
de ello, vuelve a la capital y la rinde, apresando a su hermano y
encerrándolo en la prisión. Posteriormente fue trasladado a Ruiforco, donde moriría.
Ramiro
II (931 - 951) pasó
entonces a Asturias, en donde Alfonso Froilaz y
sus hermanos Ordoño y Ramiro habían aprovechado las luchas entre los dos hijos de Ordoño II para intentar recuperar el trono leonés. Son vencidos y
trasladados a León, siendo encerrados en la misma prisión que Alfonso IV. Posteriormente los cuatro son cegados y trasladados a
Ruiforco, en donde permanecerán recluidos hasta su muerte. Con ello se conseguía
reunir de nuevo bajo una sola corona a todos los territorios leoneses.
Casado en primeras nupcias con Adosinda Gutiérrez, hija de un noble gallego, con la que tuvo un hijo, Ordoño III. Hombre de gran empuje guerrero, mantuvo la alianza con Navarra al casarse posteriormente con Urraca Teresa, otra hija de Sancho Garcés I de Navarra, con la que tuvo a Elvira, Teresa, Sancho I y Velasquita. Mantuvo multitud de enfrentamientos con Abderraman III. Arrasó Madrid y Talavera y derrotó a los moros en Osma (933) pero fue derrotado al año siguiente también en Osma, sufriendo la destrucción de varias fortalezas, entre ellas la de Burgos. Sin embargo en 939 consiguió destrozar en la batalla de Simancas a un ejército musulman en el que el descontento de los nobles árabes por el trato que recibían del Califa les hicieron abandonar el campo de batalla y ser casi exterminados por los cristianos. Incluso el propio Abderraman III estuvo a punto de ser capturado, regresando a Córdoba tan sólo con 49 hombres. Esto permitió a Ramiro II llevar la frontera leonesa hasta el Rio Tormes.
En el año 943 tuvo que encerrar al Conde de Castilla, Fernán González, por levantarse contra la Corona en su deseo de separar a Castilla de León. Sin embargo en 945 y acuciado por la necesidad de alianzas, le devuelve la libertad y, además, casa a su hijo Ordoño con la hija del Conde, Urraca. En los años siguientes, fueron muchas las razzias y aceifas lanzadas por ambos bandos. Ramiro II falleció en 951 en León, aunque durante sus últimos meses de vida era su hijo el que gobernaba en el Reino, ya que su ya delicada salud le había hecho abdicar en él. Fue enterrado en la Iglesia de San Salvador de León.