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13 años de gloria estadounidense ORGULLOSAMENTE, MADE IN USA
Bien dicen que de lo bueno poco. Y es que no hay otra frase para describir a una de las pocas marcas que con tan corta existencia mostraron al mundo las altas capacidades de sus constructores

Duesenberg J y Duesenberg SJ con carrocería hecha por Gordon Buehrig MPT © Derechos Reservados Por: MPT
Duesenberg es famosa por haber construido los mejores coches americanos de los años veinte y treinta. Su reputación se fundó en una brillante herencia deportiva; los Duesenberg fueron los primeros autos estadounidenses en ganar carreras dentro de Le Mans, en 1921, además de su estupendo currículum en Indianápolis.
Estos éxitos fueron la cosecha de los hermanos Fred y August Duesenberg. Dos talentosos mecánicos nacidos en Alemania y criados en Iowa, cuyo principal oficio era el hacer bicicletas.
Tras un periodo de trabajar para el gobierno norteamericano construyendo máquinas de aviones y barcos en New Jersey durante la Primera Guerra Mundial, los hermanos se trasladaron a Indianápolis donde la Duesenberg Automobile and Motor Company se estableció en 1920.
A los pocos meses la compañía fue comprada por el magnate del transporte E.L. Cord, presidente de Auburn Automobile Company. Fue entonces cuando empezó la producción del primer auto de pasajeros, el Modelo A, un auto caro y pionero en el uso de motores de ocho cilindros en línea y frenos hidráulicos en las cuatro ruedas.
En 1925, Erret Lobban Cord entra de director para hacer un coche excepcional, el Modelo J; considerado el mejor de la Unión Americana.
Muy peculiar fue su ocho cilindros en línea de 6.8 litros que desarrollaba 265 caballos de fuerza y alcanzaba velocidades superiores a los 185 kilómetros por hora. Para 1932 este auto ofrecía máquinas supercargadas capaces de ofrecer 320 km/h.
Duesenberg JS con compresor. El de Clark Gable MPT © Derechos Reservados Sobre un chasis del J, el diseñador Gordon Buehrig, que también trabajó para Auburn, diseñó el famoso Derham Tourister, que el actor Gary Cooper compró nada mas verlo expuesto en el Salón de Los Angeles de 1930.
El símbolo
Los responsables de la marca consideraban que sus coches eran demasiado distinguidos como para llevar escudos o mascotas sobre el radiador. Pero, al ver que muchos de sus clientes los exigían e, incluso, encargaban sus propias figuras, algunas de ellas horribles, Buehrig diseñó un pájaro muy estilizado como mascota que recordaba al águila del escudo nacional.

Duesenberg JS
con compresor. El de Clark Gable
Como Duesenberg no podía invertir mucho dinero en maquinaria, pero sí asumir un alto costo laboral (la marca no hacia más de cien coches por año), la mascota se podía hacer en la misma tienda sin herramientas especiales. Para ello se partía de dos hojas de latón que después se cromaban.
Con el paso de los años los Duesenberg se convirtieron en los autos favoritos de las estrellas de cine, monarcas y millonarios.
Incluso hasta la fecha, el tener este tipo de vehículos es un hobby bastante caro ya que se llega a pagar más de un millón de dólares por uno de los 481 Modelos J que se fabricaron sólo durante ocho años.