La república restaurada


Después de la Guerra de Reforma y de la derrota del segundo imperio, la República se consolidó. Los grupos conservadores habían sido definitivamente vencidos y se había alejado el peligro de una nueva intervención extranjera. El Estado mexicano salió fortalecido de la contienda; la victoria ante los franceses fortaleció un espíritu de lucha y fervor patrio, el poder de la Iglesia estaba debilitado y el país parecía encaminarse a una época de paz y progreso. Sin embargo, muchos obstáculos faltaban por superar: grupos indígenas afectado por los abusos de los hacendados y gobernatntes se levantaron en armas en Nayarit, Chiapas y la península de Yucatán, mientraas tribus apaches y comanches asolaban las tierras del norte. Caciques locales y bandidos dominaban el campo. El gobirno tuvo que sofocar numerosas revueltas que provocaron sus propios generales, descontentos por las reelecciones del presidente Juárez. Se levantaron, entre otros, Donato Guerra, Jerómino Treviño, Porfirio Diaz, Vicente Riva Palacio. Además de todos estos problemas, la deuda externa, causa de las intervenciones extranjeras, había aumentado. Los gobiernos de Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada hicieron frente a sus dificultades, abrieron escuelas y centros educativos, crearon codigo civil y penal. Muchos de los efectivos del ejército fueron licenciados, se negoció gran parte de la deuda, se aplicarón las Leyes de Reforma y hubo un intento de conciliar el Estado Civil con la Iglesia. La República Restaurada fue una época de renacimiento cultural; novelas, revistas literarias, liceos; institutos de ciencias y periódicos se dedicaron a estudiar la identidad y los problemas nacionales. La red de Caminos y telégrafos creció y se inauguró el ferrocarril de México Veacruz.


Etapas


La pacificación porfiriana


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