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Apoteosis mística
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Después de la muerte de Eva Perón, largamente lamentada por el pueblo, cundió un sentimiento popular que clamaba por su canonización. Implicaba una devoción que calaba muy hondo en el corazón de los trabajadores. Inmediatamente se cubrió su imagen con ribetes de martirio y magnificencia, entronizándose un "altar laico" dedicado a su memoria en la Confederación General del Trabajo. Sería la "Jefa Espiritual del Movimiento Peronista y Mártir del Trabajo". Tanto el enfrentamiento existente en vida de Eva Perón por la ayuda desinteresada a los necesitados, como el culto con altares en muchos hogares argentinos que continuaron invocándola después de muerta para que los ayudara, comenzaron a restar el apoyo de la Iglesia. Ésta no podía menos que ver con asombro y espanto actitudes a las que caracterizaba como paganas. Tampoco vió con buenos ojos esa suerte de comparación entre el culto católico y el peronismo, que se venía suscitando hacía ya varios años, desde que el Justicialismo se atribuyó una suerte de "redescubrimiento" del viejo y auténtico cristianismo, dejado de lado o falsificado por sus continuadores. La misma Evita había comenzado tempranamente a encontrar similitudes entre peronismo y cristianismo, como puede leerse en "La Razón de mi Vida": De allí que la imagen de Eva Perón después de su muerte, sería equiparada espontáneamente a la Virgen María, o incluso a Jesucristo, poniendo su obra en un punto místico culminante y espectacular. Tal cruzada fue emprendida por dirigentes sindicales y políticos del Justicialismo, quienes predicaron la "nueva fe"... ¡Y cuántos homenajes se le tributarían incesantemente! El partido oficial cantó loas a su conductora desaparecida, elevándola a alturas pocas veces vistas en los panegíricos a persona humana. Evita había estado muy cerca de los humildes y carenciados, y había velado por ellos. Los había colmado de regalos, satisfaciendo todos sus deseos. ¿Cómo no llorarla? ¿Cómo no divinizarla? A propósito de ese sorprendente proceso de sincretismo entre la Iglesia Católica y el peronismo, hacemos notar una de sus derivaciones más dramáticas a través de la acusación hecha por el diputado Mauricio Yadarola, presidente del bloque radical unionista, en medio del fragoroso debate sobre la separación de la Iglesia y el Estado, al decir: "..voy a leer un párrafo de un diario llegado de España, del que resulta que ya está consagrada la nueva iglesia argentina. Es la siguiente: Vuletich verdadero Deuts ex machina, en una circular, la 225 del 9 de diciembre de 1954, ha comunicado la decisión de proceder a la entronización de nuestra Mártir del Trabajo; este homenaje espontáneo y elocuente debe revestir un carácter supremo. Y Vuletich añadía: Hay que recordar la absoluta ausencia de toda imagen religiosa. Para hacer más devota esa entronización laica (según Democracia del 14 de febrero), una mano ignota ha compuesto, blasfemando, esta parodia de Avemaría, aplicándosela a Eva Perón: Dios te salve, María Eva, llena eres de gracia, todo el pueblo está contigo. Bendita seas tú entre los niños, entre los hombres y mujeres, y bendito el fruto de tu ingenio La Razón de mi Vida. Santa María Eva, madre del Justicialismo, ruega por nosotros, trabajadores, ahora y más aún en la hora de nuestras reivindicaciones. Así sea. Esta es la prueba de que este proyecto tiende a reemplazar la Iglesia Católica y cristiana por una iglesia peronista, consagrando la adoración de lo creado en desmedro del Creador." Parecen existir otros indicios que conducen a pensar en la probabilidad del asunto. Ginna Maggi decía haber visto hacia 1953, un almanaque en que aparecía la imagen de "Santa Eva mártir", además un retrato en el que aparecía Evita con la "aureola" de la Virgen, e incluso sabía de una conocida actriz argentina que rezó por radio una nueva oración dedicada a la extinta, que comenzaba "Dios te salve, María Eva, llena eres de gracia...". Alejandro Magnet comentaba también que la tan discutida oración fue impresa en una estampita de Evita, y que pronto se iba a celebrar el culto de Santa Evita, patrona de la Iglesia Nacional Argentina. ¡¿Verdad o leyenda?!
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