La muerte de Hermann Göering
Göering en sus años de máximo poder

Arriba Göering en sus años de máximo poder. A la derecha envejecido y con muchos kilos menos declara ante el Tribunal Internacional en Nüremberg

 
Göering ante el Tribunal Internacional de Nüremberg

En 1945, ante el inminente colapso de la Alemania nazi, el mariscal del Reich, Hermann Göering, sucesor oficial de Hitler, estaba claramente decidido a no morir en el «Fuhrerbunker» de Berlín.

El día 20 de abril, tras presentar sus respetos a Hitler con motivo de su 56 cumpleaños, Goering se retira discretamente a Obersalzberg donde quedaría a salvo de la avalancha soviética que se cernía sobre la capital germana.

castillo de Fischhorn Pronto supo la decisión de Hitler de permanecer en Berlín hasta el final y quitarse la vida, llegado el momento. Las noticias recibidas en Obersalzberg, no obstante, eran confusas. Nadie sabía, en realidad, si Berlín había caído ya, si el führer seguía con vida... Supo por su jefe de Estado Mayor, el general Koller, del comentario realizado días antes por Hitler, de que llegado el caso, «el Reíchsmarshall se apañará mejor que yo para negociar con los aliados».

Ello le indujo a enviar un telegrama,

Arriba el castillo de Fischhorn, la primera prisión de Hermann Göering. A la derecha a su llegada al centro de interrogatorios del VII Ejército Norteamericano en Augsburgo

preguntando si debía, en función del decreto del fúbrer de junio de 1941, asumir la jefatura del Reich en el caso de que Hitler «hubiese perdido su libertad de acción».

Göering en el centro de interrogatorios de Augsburgo

La consecuencia, también conocida, fue la fulminante destitución de todos sus cargos, gracias a la intriga montada por Bormann.

El comandante de las SS en Obersalzberg, Hans Frank, recibió órdenes para detener inmediatamente a Goering.

Su chalet fue rodeado y tanto él como toda su familia fue puesta bajo arresto domiciliario. A la mañana siguiente, el 2 de abril, Obersalzberg sufrió el mayor bombardeo que se registró en el área en toda la guerra. El 617 Escuadrón de la RAF arrojo sobre el complejo mas de 45.000 kilos de bombas, destruyendo casi todos los edificios. Aunque Goering y su familia no sufrieron daño alguno, se decidió que abandonaran el refugio de las montañas, para instalarse en el castillo de Mautendorf, al sur de Austria.

QUERÍA ENTREVISTARSE CON EISENHOWER

El 4 de mayo, tras conocer la noticia de la muerte de Hitler, Goering solicitó al mariscal de campo Kesselring, comandante en jefe de las fuerzas alemanas del Oeste, tropas para su protección. Al mismo tiempo se dirigía a Doenitz explicándole que era la persona indicada para llevar a cabo las negociaciones con los aliados.

El deseo de Goering no era otro, nada menos, que mantener un encuentro «hombre a hombre» con el comandante supremo aliado, el general Eisenhower. A tal efecto ordenó a Koller que requisara el castillo Fischhorn, para celebrar allí la entrevista.

Göering en una celda de Nüremberg escribiendo en su celda
Göering comiendo el rancho de la prisión

A la derecha durante el juicio de Nüremberg escribiendo en su celda. Arriba comiendo el rancho de la prisión

El día 7, Goering envió al coronel Brauchitsch a las líneas aliadas, portando una carta dirigida a Eisenhower. La mañana siguiente, un destacamento de treinta hombres de la 36 División de Infantería estadounidense, al

mando del general Robert J. Stack, llegó al castillo de Fischhorn para tomar en custodia al mariscal del Reich

Sin embargo, a última hora Goering decidió no trasladarse a Fischhorn y se quedó en Mauterndorf.

Cansado de esperar, Stack se puso en camino a Mauterndorf, en el mismo instante en que, cómicamente, Goering y su comitiva partían hacia Fishhorn. En Radstadt, ambos grupos se encontraron en medio de un formidable atasco de vehículos militares.

Objetos personales de Göering en Nüremberg

Los objetos personales de Göering en su celda de Nüremberg

castillo de Veldestein

Busqueda de objetos del botín de Göering en Veldenstein

El general Stack, sorprendentemente, estrechó de forma amigable la mano de Goering, escoltándole hasta Fischhorn. Cuando Eisenhower conoció la actitud de Stack, le reprendió severamente.

Es muy interesante lo que años mas tarde escribió Emmy Göering, esposa del mariscal en sus Memorias, sobre aquellos momentos: «Stack telefoneó a Eisenhower y le leyó la carta de Hermann. El comandante en jefe aliado dijo que estaba dispuesto a recibir a Hermann al día siguiente, acompañado por el general Stack. Todos nosotros, según el, estábamos desde ese momento bajo la protección personal de Eisenhower».

El día 9 de mayo Göering fue separado de su familia y trasladado al cuartel general de la 36 División, creyendo todavía que iba a entrevistarse con Eisenhower. A su llegada se encontró con el general Dahlquist y, mas tarde, con su homónimo estadounidense, el general Spaatz, jefe de la USAAF (Fuerza Aérea Norteamericana).

PRISIONERO DE GUERRA «GÖERING»

Acto seguido se convocó una rueda de Prensa con los periodistas del Ejército norteamericano, que se convirtió en una autentica sesión fotográfica, digna de las mejores estrellas de Hollywood.

Tanta cordialidad colmó la paciencia de Eisenhower, que desde su cuartel general en Reims ordenó que se le trasladara al centro de interrogatorios del VII Ejército en Augsburgo,

Arriba el cadáver del que fuera Reichsmarshall alemán

donde seria internado como prisionero de guerra ordinario Al ser conducido al aeródromo, Göering se veía ya hablando con «Ike». Sin embargo, al pie del avión le confió a su ayudante: «Algo va mal, no hay ni escolta norteamericana, ni oficial alguno para acompañarme».

Robert Kropp, ayudante personal y valido de Göering durante muchos años, fue separado de su jefe y llevado a Augsburgo en otro avión. Cuando se reunió nuevamente con Göering, este había sido despojado de todas sus medallas y del bastón de mariscal. Tampoco lucía su uniforme especialmente escogido para la deseada entrevista con Eisenhower.

ANTE EL TRIBUNAL DE NÜREMBERG

Desde el día 10 hasta el 20 de mayo Goering fue interrogado intensamente por los norteamericanos. El día 21 era trasladado al hotel Palace, de Mondorf, donde se hallaba el centro de interrogatorios para jerarcas nazis.

La cápsula de cianuro emplada por Göering para quitarse la vida. Fue encontrada en su celda

Durante los cuatro meses siguientes, las autoridades judiciales del Ejército estadounidense prepararon las pruebas que serian presentadas como cargos contra los criminales de guerra.

Su ayudante, Kropp, fue pronto separado definitivamente de Goering, siendo sustituido por un civil alemán. Durante este periodo, Goering fue sometido a una severa dieta, y el doctor Kelley, psiquiatra del Ejército norteamericano, logro que abandonara su adicción a la morfina -Goering era morfinómano desde 1923, cuando resultó herido en el fallido «pustch» de Munich. Al ser trasladado a Núremberg para ser juzgado, había perdido más de treinta kilos, pesaba 160 cuando fue hecho prisionero.

La primera sesión publica del juicio comenzó el 18 de octubre de 1945 en Berlín, aunque al poco tiempo el Tribunal se trasladó a Núremberg, para poder acomodar a todos sus miembros.

El 20 de noviembre se inicia la vista definitiva, en la que Goering será acusado de los cuatro cargos que solicitó el fiscal: conspiración contra la paz, iniciar una guerra de agresión, violar las leyes de guerra y crímenes contra la humanidad.

Sentenciado a morir en la horca el 1 de octubre de 1946, más de un año después de abrirse la causa, Goering se adelantó al verdugo quitándose la vida, al ingerir el contenido de una capsula de cianuro, el día 15 del mismo mes, pocas horas antes de la ejecución.


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© 1999 Juan Luis Jimeno juanluis124@hotmail.com/ Madrid (España)

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