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El barro se solía extraer en el mes de junio hasta julio, en la cantera, donde trabajaban varios miembros de la unidad familiar los cuales tenían que extraer el barro con una azada, y pico para luego cargarlos en los mulos o burros. Los terrones de arcilla, se extendían en el patio de la alfarería. El barro se tenían al sol durante todo el verano, para que toda la humedad que tiene dentro se le fuese. Luego después de estar completamente seco, se almacenaba en una habitación, la cual estaba totalmente cerrada para que no entrase ninguna humedad. El barro seco se depositaba en una especie de piscina, en la cual se le añadía agua hasta que se quedasen todos los terrones sumergidos. Lo que tenían que tener muy en cuenta, era que cuando estuviesen los terrones para remojar en el agua estuvieran completamente secos pues si no es así, la humedad que tiene la arcilla dentro del terrón impediría que tomase el agua y entonces se convertiría en un legón ( pedazo de barro muy duro ) que impediría que el barro estuviera en condiciones para el torneado en la rueda del alfarero. Una vez el barro bien remojado se desmoronan los terrones. Entonces se le da la vuelta a toda la pila (especie de piscina donde se remoja el barro) de abajo hacia arriba ( a esta función de trabajar el barro se le llama recalarlo). Una vez el barro bien revuelto, se deja en la pila diez o doce horas más para que tome el agua por igual. Cuando el barro ya estaba preparado, se saca de la pila y se extiende en una landa (plataforma de ladrillo que se extiende en el suelo), para que el sol evapore el agua que el barro ha cogido en la pila. Cuando la landa de barro estaba en una dureza crítica para el trabajo, se cogía el barro y se guardaba en una habitación completamente cerrada y allí se dejaba que estuviese en fermentación, para que el agua que le queda se iguale por todo el montón de barro. Mientras más tiempo esta el barro en dicha habitación, mejor se trabaja en el torno o rueda. Pasados unos días se volvía a coger el barro de la habitación, se hacía un montón en el suelo del taller del artesano, y los hombres empezaban a pisar dicho montón de barro de fuera para adentro, así hasta que el barro dejase de pegarse en los pies, señal de que el barro estaba ya amasado. Luego se cogía dicho barro del suelo, y se hacía pequeños montóncitos los cuales se ponían en una loza de amasado, allí se amasaba y limpiaba el barro de impurezas (el amasado es similar o parecido al de la harina para hacer pan). Después del amasado se ponían las pellás en una especie de alacena para cuando hiciesen falta en el torno.
Los cacharros recién hechos, se dejaban orear dentro del taller del alfarero, hasta que tomaban una dureza para que no se deformasen, pues si se sacaban directamente al sol, las piezas, al secarse más por un lado que por otro, se solían deformar. Una vez bien oreados, para acabar de quitarle la humedad que tienen dentro, se sacaban al sol. Cuando estaban ya bien secos, se llevaban poco a poco dentro del horno, hasta que se quedase lleno de piezas. Al horno cuando se le introducía la primera pieza, se le tenia que encender una pequeña hoguera para que las piezas de abajo tomasen tal dureza que soportasen nuevas piezas en lo alto de ellas, pues si no se encendiese dicha hoguera, las piezas que están abajo en el suelo del horno no soportarían el peso de las demás piezas. Los hornos que existían (aún existen algunos), eran de estilo moruno (árabe) de fuego directo, pues tienen una caldera debajo y por lo alto de ella una solera de ladrillo con agujeros por todos los lados, por los cuales le llega el fuego a las piezas. El combustible que se utilizaba principalmente, era la paja del trigo, los huesos de la aceituna del desecho de la molienda y el orujo. Después de 18 a 36 horas las piezas estaban ya al rojo vivo, se sacaba una muestra por la chimenea del horno, dicha muestra se sumergía en agua y se rompía. Cuando la muestra estaba igual de color por fuera que por dentro se le daba por finalizada la cochura. A los tres o cuatro días, cuando el horno estaba a una temperatura a la que se pudiese soportar estar dentro de él, era cuando las piezas o cacharros se sacaban, se ponían en lo alto del carro y se marchaba el alfarero a venderlas por otros pueblos para los campesinos, los cuales las utilizaban para su uso y no para adorno como hoy en día.
Paso de la alfarería a la cerámica. La alfarería fue siempre conocida en la Rambla, seria muy difícil precisar cuando surgen los primeros alfareros de la localidad, aunque sabemos que la tradición data de siglos, y no sería arriesgado pensar que al ser el barro un material conocido por el hombre desde los primeros tiempos de la humanidad, el alfarero rambleño sea tan antiguo como su propia ciudad, y aun la causa de su nacimiento, pues la proximidad y abundancia de sus barreros, pudiera ser el origen de la población, a la vez que factor más determinante de su dilatada producción. Sea como fuere no se ha descubierto ningún tipo de restos arqueológicos que avalen esta posibilidad, y de cualquier manera, nuestro objetivo no es el de investigar sobre el origen de la alfarería en La Rambla, sino el hacer una descripción, lo mas exacta posible, de su situación actual.
La materia prima de estos alfares, fue siempre el barro de la zona, se trata de barro arcilloso, de color amarillento, que el alfarero de la Rambla extraía de las canteras situadas a unos dos Km.de la localidad y solo explotables en época seca, transportada con ayuda de animales de carga y depositada en la pila, generalmente rectangular, de poco más de medio metro de profundidad, donde lo mezclaba con agua y lo amasaba con los pies, tarea ardua y agotadora, que en muy pocos casos aun se sigue practicando, una vez amasado, se extendía al sol para que se deshidratase, hasta obtener una pasta plástica apta para ser trabajada en el torno, se guardaba en una habitación del alfar almacenado a granel y se gastaba según las necesidades. Hechas las "pellás", el alfarero se sienta en su torno, antiguamente movido con pie, y comienza la verdadera creación artística, las hábiles manos humedecidas con agua del albañal, van dando forma a las piezas que en el caso de La Rambla fue siempre funcionales, la mayoría de las veces vasijas para agua (botijos de verano, botijos del arriero, jarra de cuatro picos, jarras para agua. etc.), aunque no faltaron para el vino(la clásica botella para servir el vino en las mesas de los bares, de unos tres litros de capacidad, que fue muy usada en la zona de Jerez y Cádiz. y hoy desaparecida), los famosos dornillos y algunas macetas v alcancías; que una vez terminadas, eran puestas a secar a la sombra hasta que tomaban una mayor consistencia. En algunos casos se raían con la ayuda de una caña y posteriormente eran cuidadosamente colocadas en el horno tradicional o moruno, de planta circular y estructura abovedada que consta de dos partes esenciales: la inferior, destinada a la combustión, generalmente excavada en el suelo, junto a la cual se encuentra el depósito de combustible (leña, paja o orujo) y que tiene una única abertura por la que se alimenta el fuego y la superior, de unos 4 metros de capacidad, donde se colocan las piezas que se someten a una única cochura, llamada bizcocho, a aproximadamente 1000º de temperatura y cuya duración depende del tamaño de las piezas y de la calidad del combustible: el alfarero, antes de cerrar el horno, coloca en un lugar determinado algunos trozos de piezas rotas a las que se tiene acceso por un pequeño orificio lateral practicado en la pared del horno y que irá extrayendo y examinando durante la cocción. Terminado el proceso, se dejan enfriar las piezas y se sacan del horno, quedando listas para el mercado, que en el caso que nos ocupa fue siempre eminentemente regional. La primera transformación conocida de la cerámica rambleña acontece en el año 1.930, cuando un alfarero de la localidad, abuelo de los actuales Cid Arjona, contrata a un maestro del vidriado de Lucena que trabaja en este alfar durante dos años. Comienza así la cerámica vidriada rambleña: aunque en la mayoría de los alfares se siguió el proceso tradicional, dada la dificultad de aplicación de la técnica del vidriado que estriba sobre todo en la costosa preparación manual de los óxidos a partir de la pulverización de los metales, siendo los más usuales el plomo y el cobre, que mezclados con ciertas arenas servían para el vidriado por inmersión y para la decoración con pincel. Los que aplicaron la técnica del vidriado siguieron haciendo las piezas tradicionales que en este caso es preciso someter a dos cochuras: una primera para la cocción del barro, y la segunda para la fundición de los óxidos.
Las piezas de la alfarería rambleña jugaban un papel importante como útiles instrumentos de una sociedad pobre, rural y poco industrializada que aseguraba un extenso mercado regional. Las masivas emigraciones de la población rural hacia las ciudades, la generalización de los electrodomésticos, la desaparición de algunas profesiones como las del arriero y la profusión de vasijas de plástico, más resistentes, manejables, y baratas arruinaron el mercado de la cerámica funcional y fueron sustituyendo poco a poco a los inolvidables botijos de verano, siempre presentes en la epoca estival en todas las casas andaluzas, a los dornillos, jarras, botijos del arriero, alcancías y algunas otras piezas de ancestral tradición en la alfarería rambleña, que no obstante sigue a duras penas existiendo en la actualidad. Pero si la transformación social trae como consecuencia la reducción al mínimo de la producción alfarera tradicional, la evolución del nivel económico de la sociedad posibilita la aparición de un nuevo mercado esta vez de cerámica ornamental, hacia el que el alfarero de la Rambla dirige su profesión actual. Las caracteristicas principales de esta nueva etapa de la cerámica rambleña son:
En la actualidad la cerámica rambleña ha incorporado nuevos sistemas y máquinas que multiplican la producción local; a tal proceso de industrialización han contribuido las prensas eléctricas con determinados moldes para la fabricación de macetas, dornillos, platos, ceniceros y otras piezas y en raros casos, la aparición de modernos sistemas de collage con variados tipos de moldes de escayola y la introducción de los horno; de propano y eléctricos, mucho más funcionales y productivos que los antiguos moruno; o de mufla.
En el panorama de la cerámica actual tampoco podemos olvidar algunas alfarerías que trabajan el barro de Totana Murcia, de gran componente férreo, que no es apto para ser vidriado pero que tiene magníficas condiciones para ser decorado con pintura plástica, técnica poco artística que tiene la ventaja de ser muy barata y fácil de aplicar. Por último, y para completar esta exposición general, hemos de hablar de la magnífica cerámica califal. Es ésta una cerámica culta, que trata de reconstruir por medio de la investigación y del estudio de los restos arqueológicos, la primitiva cerámica árabe española. Después de haber visitado los 60 alfares que componen la totalidad de los existentes en La Rambla y ante la imposibilidad de dar una visión particular de cada uno de sus alfareros, hemos creído conveniente agruparlos según sus características y el barro empleado, tal como hemos venido haciendo al analizar la situación general: Somos conscientes del riesgo que ello entraña y desde este momento pedimos perdón por cuantos detalles hayamos podido olvidar o, dada nuestra ignorancia, hayamos sido incapaces de captar.
En lo que es la cerámica, puedo decir que la Rambla, en la decoración y fabricación de los objetos, es artesanía pura. Aunque las piezas de hoy en día estén la mayoría fabricadas con máquinas o moldes de escayola, la terminación de las piezas siempre esta hecha a mano, por esos artesanos y esas pintoras que tiene el pueblo de la Rambla. Sería imposible describir la variedad de productos que tiene actualmente la cerámica rambleña. Podríamos decir que actualmente encontramos casi de todo lo que podamos buscar para artículo de regalo, pues los artesanos son tan profesionales en su trabajo que rara vez, no se atreven a fabricar el producto que el cliente les pida.
Algunas cosas que han cambiado en la ceramica rambleña son: La pasta cerámica La pasta cerámica que se utiliza actualmente en la fabricación del producto cerámico, no es ya de la canteras de nuestro pueblo, a excepción de las alfarerias que aún quedan. La pasta cerámica está compuesta por varias tierras exportadores de fuera de nuestra localidad, como el cuarzo, silize, caolin etc. etc. etc. Estas tierras se mezclan en unos Molinos y luego se filtran en varias prensas para sacar que el agua, y así convertirla en material plástico el cual se puede modelar en el torno. También se fabrica otra pasta que no es tan plástica y ésta está dedicada a el colage y prensa del barro. El colage es barro líquido habase de agua y silicato sódico, que se utiliza para los moldes de escayola. el barro de prensa es un material más duro y poco plástico que se utiliza para los moldes a presión. Decoración y esmaltado de las piezas La decoración de la cerámica actual, está basada en varias técnicas. La primera es la más artesanal y tradicional Rambleña. No es ni más ni menos que la decoración hecha a mano, con su pinceles y sus oxidos en las manos de esas artistas, como son las pintoras de mi localidad. Trabajo digno de admirar y contemplar cómo esas piezas se van rellenando de sentencias y de colores dándole el gusto y matiz que tiene la cerámica de este pueblo. De segundo podría decir que ésta la cerámica de un solo color. Esta estaba también impuesta por la tradición rambleña, como son los verdes de cobre o los amarillos de los morteros y así una varia gama de colores mezclados unos en lo alto de otros que también se caracteriza como ésta cerámica tradicional
que es la última que se ha implantado en la cerámica rambleñas, así como la imitación a la madera y al corcho. El esmalte que más se estaba usando actualmente, es un esmalte transparente alcalino, que esta fundido a unos mil grados de temperatura, el cual le da a las piezas un brillo singular y una textura excelente. No obstante no me voy a dejar de referir a la típica alfarería Ramblena que aunque no es cerámica fina si es cerámica o alfarería tradicional y digna de exponer en nuestros hogares como utensilios o como decoración. Esta alfarería sigue siendo fabricada toda a mano en el alfar del alfarero y lo único que ha cambiado, es la elaboración de la materia prima, que hoy en día en vez de sacrificar a las personas, amasado el barro, las máquinas lo hacen por nosotros. El horno también ha cambiado pues ya no se cuece en hornos de leña, si no que ya esta más avanzada la maquinaria y hay fabulosos hornos a gasoil. Las piezas de alfarería son también las mismas que se fabricaban hace ya muchos años, como son los botijos de verano. Los botijos de verano tiene varios tamaños y varias formas, pero todos tienen la misma función que consiste en poner el agua fresca dentro de ellos. También se sigue fabricando cuencos donde se suelen hacer el tipico gazpacho andaluz. Las tipicas macetas de patio con las cuales se adornan los típicos patios Cordobeses con esas macetas de colgar que llamamos piletas. Esos cantaros que adornan nuestra entrada a los caseríos, esos lebrillos que podemos encontrar en las cocinas camperas y tantos cacharros de alfarería que podemos encontrar en casa de los alfareros rambleños. Para terminar de hablar un poco de lo que es en sí la cerámica de hoy en la Rambla, os puedo decir que sería prácticamente imposible confeccionar en catálogo con todos los productos que se fabrican pues la verdad es que hay tanta variedad que no sabría por dónde empezar. Lo que yo intento explicar en estas páginas es un poquito nada más de lo que es esta tradición, pues la Rambla se está inovando día a día.
SECTOR CERAMICO - ALFARERO Si hay algo que realmente caracterice a La Rambla esto es el grado de implantación que tiene una actividad artesanoindustrial, como es la cerámica. No en vano existen en la actualidad 91 fábricas. Estas fábricas son principalmente pequeños negocios con un marcado carácter familiar, aunque en lo últimos años están evolucionando hacia fábricas donde el número de empleados de media se sitúa entre cuatro y cinco. Este sector tiene su origen en las alfarerías donde se utilizaba las arcillas locales para la producción de botijos, cántaros, y demás enseres relacionados con el abastecimiento de agua en los hogares. En la actualidad tan sólo quedan del orden de 5 alfarerías donde se siga realizando, mediante un proceso totalmente artesanal, este tradicional producto blanco de La Rambla. El resto de alfarerías, en su mayoría fábricas de cerámica, hasta la más de 91 que existen en la localidad, se producen una amplia variedad de productos que van desde la cerámica decorada tipo granadino o sevillano, a la cerámica Califal o Andalusí, inspirada en restos encontrados en las ruinas de Medina Azahara. Así mismo destacan varias fábricas donde la cerámica que se fabrica es una cerámica de diseño y vanguardista, o la ya clásica cerámica en reflejos metálicos, sin olvidar la cerámica con barro rojo con calados marroquíes. Pese a la creciente modernización del sector, no se ha perdido el carácter tradicional de este trabajo, ya que aun se sigue usando el torno en un elevado porcentaje de los talleres, y se continúa pintando a mano el producto casi en el 100% de los talleres. La gran mayoría de las fábricas que existen hoy día en la localidad son de creación relativamente reciente, de la década de los ochenta a esta parte. Este sector emplea oficialmente a unos 400 trabajadores. Dentro del sector son especialmente reseñables tres organizaciones: por un lado la Asociación de Artesanos Alfareros de La Rambla (única asociación del sector que reúne a unos 35 alfareros). Destaca también el Alfar 1.460, que es una empresa que une a 19 alfareros con el fin de comercializar conjuntamente sus productos. Y por último, esta la Cooperativa Artesanos Alfareros, que tiene 46 socios, y cuya finalidad es la de facilitar las materias primas (barro, arcillas, pinturas, envases, etc..) a precios más competitivos. En cuanto a la comercialización, decir que en los últimos años de ser un producto que en un 90% se vendía en nuestra Comunidad Autónoma, actualmente se vende en toda España, de forma muy especial en las islas, y cada día que pasa resulta más importante el mercado internacional, de forma muy en especial la Unión Europea y el mercado Americano.
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