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Quizá fue hace muchísimo tiempo parecido a la Tierra. Hay teorías que sostienen que hubo agua, y por consecuencia vida. Quienes lo han visto le dicen el planeta rojo, como al nuestro el planeta azul. Además de vecinos en un mismo Sistema Solar, la Tierra y Marte son para los científicos dos sitios de atractiva exploración, laboratorios vivos de la geología y la geofísica que los compone.
Interesado en analizar y generar nuevo conocimiento acerca de la conformación, características y desarrollo de los planetas, el maestro Antonio Hernández Barosio, del Proyecto Universitario de Ciencias Espaciales y Planetarias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), está formando en el país el primer grupo de investigación sobre "planetología comparativa", una disciplina sin antecedentes en América Latina. Para ello, dedicó sus estudios de maestría a Venus y los de doctorado a Marte, trabajo que concretó luego de una estancia de dos años en el Centro de Vuelos Espaciales Goddard, organismo de la NASA ubicado en Washington, Estados Unidos, cuya función es recopilar información sobre el Sistema Solar. Con esta investigación sobre Marte, el académico se titulará en los próximos meses como doctor en Ciencias de la Tierra en la UNAM.
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¿Qué pasó en Marte?
Explorado por científicos desde 1975 hasta 1979 con las misiones Viking 1 y 2, y en años recientes con la misión Mars Global Surveyor (Examinador total orbital de Marte), ese planeta comienza a ser para los expertos un sitio conocido. "Un logro de las misiones Vikingo fue su mapeo, que se consiguió orbitando un satélite a su alrededor, tomando imágenes de radar y fotografías de la superficie marciana", explica el maestro Hernández Barosio, y añade que el mapa de su superficie reveló que Marte era similar a la Tierra, con los mismos procesos geológicos. Tuvo canales, ríos, montañas y hay huellas de desecación que indican que tuvo mares.
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Pero Marte también tiene diferencias. Allá los volcanes son gigantes. Su monte Olimpus es el más grande del Sistema Solar, con 27 kilómetros de altura y 500 kilómetros de diámetro en la base. Además, en Marte hay una división en dos partes, es decir, una dicotomía planetaria. "El hemisferio sur tiene un terreno elevado cuatro kilómetros por encima del radio medio del planeta. Y el hemisferio norte está hundido de 1.5 a dos kilómetros por debajo del radio medio del planeta. Esto sugiere que el hemisferio norte fue un océano, mientras que gran parte del hemisferio sur está golpeado por impactos de meteoritos, entre ellos el impacto más grande del Sistema Solar, de 2 mil 400 kilómetros de diámetro, y otro de mil 600 kilómetros", explica.
Respecto a la teoría de vida pasada en Marte, el investigador comenta que esta idea inició en 1996, después de dos años de la misión Mars Global Surveyor, una sonda que orbitó al planeta 916 veces de manera elíptica y lo midió con un reflector de electrones. "Científicos de la NASA encontraron meteoritos en la Antártida y en Africa, los cuales se sometieron a estudios radiométricos que encontraron microfósiles provenientes de Marte. Análisis bioquímicos sugirieron que los microfósiles tenían rasgos de vida. Los restos de meteoritos llegaron a la Antártida debido a un fuerte impacto, y se conservaron ahí gracias a la nieve y el frío", comenta y agrega que, a pesar de sus semejanzas geológicas, Marte tuvo un desenlace distinto al de la Tierra. ¿Por qué? Él busca la respuesta en la ausencia de un campo magnético en el planeta rojo.
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El campo magnético, un escudo protector
La Tierra tiene un campo magnético, "un gran escudo protector que impide la llegada directa de las radiaciones solares, las cuales son tan intensas que sin el escudo romperían los enlaces moleculares de lo vivo", indica el científico. El campo magnético se genera en el núcleo del planeta, es invisible, pero se puede medir y percibir. Al encontrarse con el campo magnético de la Tierra, las radiaciones solares chocan y se desvían reduciendo su intensidad sobre nuestro planeta.
Al estudiar el desenlace de Marte, el científico mexicano se preguntó ¿qué pasó con su campo magnético? Y argumenta: "Una teoría señala que la destrucción del vecino planeta se debió a dos gigantescos impactos meteoríticos: el de Hellas, con una cuenca de impacto de mil 600 kilómetros de diámetro, y el de Argyre, cuyo rastro en Marte mide de 800 a 900 kilómetros de diámetro. Estos impactos ocurrieron hace 3 mil 800 a 4 mil 500 millones de años. Si hubo vida en Marte fue antes de esos impactos, que destruyeron su campo magnético". La hipótesis del maestro Antonio Hernández contempla que "si en Marte hubo vida, debió haber un campo magnético como el de la Tierra, que se destruyó con esos impactos de meteoritos". Esta hipótesis sostiene que, destruido el campo magnético, desapareció cualquier rasgo de vida a falta del escudo protector.
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En su estancia de dos años en la NASA, este mexicano sustento su hipótesis,
pues no localizó el campo magnético planetario de Marte, "sólo
campos regionales ubicados en la corteza, que indican que en el pasado remoto
hubo un campo magnético global similar al de la Tierra." .
