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25 AÑOS DE PAZ
"Es bueno abrir alguna vez las tumbas para conversar con los muertos" (Napoleón)

25 años son muchos años... El dictador se nos fue un 20 de noviembre de 1975, dejando tras de sí un país con un régimen que debería haber estado "atado y bien atado", no fue así. En cuanto murió el eterno dictador se inició, pese a muchos, el cambio decisivo que habría de introducir la democracia -perdida 40 años antes- en España. No fue un proceso fácil, había que derribar a muchos franquistas en puestos clave de la Administración, sortear impedimentos legislativos y el Rey tuvo que poner todo su empeño en desvincularse de su aspecto "franquista" para así permitir que la oposición democrática tuviese cabida en un ordenamiento según el cual:
(Art. 1 de la Constitución : 1. España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico, la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
2. La soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado.
3. La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.
¿Cómo podríamos definir el régimen instaurado el 18 de julio de 1936?
Para ello he elegido una definición de Manuel Azaña -presidente del Gobierno y de la República-, el cual dijo:
"por muchos ropajes que aquella sublevación adoptase no dejaría de ser otra cosa que la alianza tradicional entre curas y militares que luego acabarían creando un Estado al que llamarían Reino, que se empeño siempre en tenerse por un "Estado de Derecho", cristiano y tradicional, no siendo mas que una dictadura que negó siempre todos los derechos fundamentales".
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PERO, el personaje al que nos estamos refiriendo aquí es Francisco Franco. Por estas fechas , hace ya un cuarto de siglo, se encontraba el Caudillo en plena agonía. Conozcamos un poco mas de sus últimos días:
Los últimos días de Francisco Franco
(...) En el verano de 1975, la sensación de desmoronamiento del régimen estaba completamente extendida. Mientras Franco estaba pasando sus vacaciones anuales en Galicia se propago el rumor de que a su regreso reemplazaría a Arias por Solís. Una reunión del gabinete celebrada el 22 de agosto en el Pazo de Meirás aprobó una nueva y feroz ley antiterrorista, cuyas disposiciones cubrían todos los aspectos de oposición al régimen. Los primeros frutos de esa ley fueron una serie de juicios que desembocarían en el ultimo episodio negro de la vida de Franco. El 28 de agosto, un consejo de guerra en Burgos sentenció a muerte a dos miembros de ETA. El 19 de septiembre, otro consejo de guerra en Barcelona dictaminó una tercera pena de muerte. En el ínterin otros dos consejos celebrados en una base militar cercana a Madrid los días 11 y 17 de septiembre condenaron a muerte a ocho miembros del FRAP. La oleada mundial de protestas, mayor aun que la ocasionada por el juicio de Grimau, provoco la indignación de Franco. Quince países europeos retiraron a sus embajadores. Hubo manifestaciones y ataques contra las embajadas de España en la mayoría de los países de Europa. En las Naciones Unidas, el presidente de México, Luis Echeverría, exigió la expulsión de España de la organización. El Papa Pablo VI pidió clemencia, al igual que todos los obispos de España. Don Juan hizo llegar un ruego de perdón a través de su hijo. Solicitudes similares llegaron de muchos gobiernos del mundo entero. Franco hizo caso omiso de todo ello.

Franco, durante su enfermedad en la clínica
El 26 de septiembre de 1975, el consejo de ministros se reunió durante tres horas y media presidido por un Franco muy débil y dio su conformidad a cinco de las sentencias de muerte. Al amanecer del día siguiente fueron ejecutadas. Las protestas internacionales se intensificaron, con el Papa a su frente. La embajada española en Lisboa fue asaltada. Si, como el Caudillo había dicho, el perdón posterior a los juicios de Burgos de 1970 había sido un signo de fortaleza del régimen, las ejecuciones del 27 de septiembre de 1975 fueron el signo de su decadencia final. ETA era mucho mas amenazante entonces que cinco años antes; la diferencia entre 1970 y 1975 radicaba en la influencia que la ultraderecha ejercía ahora sobre Franco.
Por aquel entonces, Franco estaba perdiendo peso y tenía problemas para dormir. El 1 de octubre de 1975 (trigésimo noveno aniversario de su subida a la jefatura del Estado), Franco apareció ante una enorme multitud concentrada ante el Palacio de Oriente. Los autobuses habían llevado a Madrid a representantes del Movimiento de toda España. Los días previos, la televisión había instado a los espectadores a acudir y las oficinas, fábricas y comercios fueron oficialmente cerrados para facilitar la asistencia. En su última aparición en público, el Caudillo tenia evidentes dificultades para respirar mientras desgranaba las mismas paranoicas frases hechas de siempre. El problema de España era debido, según declaró "a una conspiración masónico-izquierdista de la clase política, en contubernio con la subversión terrorista-comunista en lo social". Se despidió de la multitud llorando y con ambos brazos alzados.

El Caudillo y el Príncipe de España ante la manifestación del 1 de octubre de 1975, en la Plaza de Oriente.
La exposición a los cortantes vientos otoñales de Madrid el 1 de octubre provocó una sucesión de crisis de salud en Franco que concluyo con su muerte. El 14 de octubre, tras un día de constante mucosidad y otros síntomas gripales, comenzó la primera crisis. En la mañana del 15 de octubre, Franco se despertó con dolores en el pecho y los hombros: había sufrido un ataque cardíaco. A pesar de ello, se negó a suspender su programa de trabajo y el día 16 recibió once audiencias oficiales y visionó varias películas al anochecer. Desesperados por mantener una imagen de normalidad, los marqueses de Villaverde pasaron los primeros días de enfermedad de Franco en una cacería en Ciudad Real. En su transcurso, Cristóbal Martines Bordiu, reveló el pánico que sentían los círculos franquistas. Durante un descanso, se hizo con las pistola de uno de los guardias civiles que escoltaban al grupo "disparando con rabia el cargador contra un blanco de piedra caliza, al tiempo que decía, para que todos pudiéramos oírle: "¡Hay que estar preparados! Van a venir a por nosotros, pero lo que es a mí"

La multitud con Franco, en la Plaza de Oriente, 1 de octubre de 1975
En contra del consejo de sus médicos, Franco insistió en presidir la reunión del consejo del viernes 17 de octubre. Se negó a que los ministros se reunieran en su dormitorio o a asistir a la sesión en una silla de ruedas. Sus médicos, alarmados, cedieron solo si se avenía a llevar unos electrodos conectados a un monitor cardiaco. En el curso de la reunión, uno de los ministros dio cuenta de una visita hecha por el príncipe Juan Carlos a La Mancha. Cuando menciono que la multitud había coreado "¡Franco!¡Franco! ¡Franco!", el corazón del Caudillo comenzó a latir de una forma tal que los médicos que se hallaban en la habitación adyacente quedaron convencidos de que había llegado su fin. Durante esa misma reunión, llego la noticia de la "marcha verde" marroquí sobre el Sahara español, lo que le provocó una recaída.
El sábado 18 de octubre, Franco se levantó y trabajó en su despacho por última vez, probablemente redactando su ultima voluntad y su testamento. Al día siguiente, oyó misa y comulgó. A las once de la noche del 20 de octubre, sufrió otro leve ataque cardiaco. A pesar de que fue capaz de ver una película el miércoles 22 de octubre, su estado comenzó a deteriorarse gravemente al caer la noche. Incapaz de dormir, se quejó de fuertes dolores en los hombros y zona lumbar. Había tenido un tercer ataque cardiaco. No obstante, fue capaz de susurrarle a Arias que enviara a Solís a Marruecos a "gitanear" con Hassan II y ganar tiempo. La muerte de Franco fue erróneamente anunciada en el noticiario de la cadena ABC en Washington.
Franco sufrió otro ataque de insuficiencia cardiaca el 24 de octubre . Sus problemas dentales volvieron a estallar. Comenzó también a padecer distensión abdominal a consecuencia de una hemorragia de estómago. El sábado 25 de octubre se le administró la extremaunción. Al día siguiente, tras una segunda hemorragia interna, se dio por supuesto que el fin estaba próximo y varias emisoras de radio emitieron una música adecuadamente fúnebre. Hacia el 29 de octubre estaba ya recibiendo constantes transfusiones de sangre. Durante todo este tiempo sufría agudos dolores. El 30 de octubre se produjeron síntomas de peritonitis. Cuando le hablaron de los ataques cardiacos y de las graves complicaciones intestinales, Franco dijo: "Articulo 11, ejecutad el . Al activar el articulo 11 de la Ley Orgánica del Estado, Franco estaba renunciando a su condición de jefe del Estado. Martines Bordiu y Arias, empujados a establecer una alianza, esperaban conseguir que Juan Carlos aceptara un nombramiento interino, pero se negó. Franco ya no era el jefe del Estado. Los artículos de la prensa comenzaron a fomentar la imagen de Juan Carlos y hablar de Franco casi en tiempo pretérito.
Durante la noche del 2 al 3 de noviembre, la hemorragia intestinal de Franco se intensificó. La cama, la alfombra y la pared mas cercana estaban empapadas de sangre. Para detenerla, los veintitrés especialistas que entonces lo asistían decidieron realizar una operación de urgencia. Sin tiempo para trasladarlo a un hospital adecuadamente equipado, la realizaron en un quirófano improvisado en el puesto de primeros auxilios de la guardia de El Pardo. En el curso de una operación de tres horas, supervisada por el doctor Hidalgo Huerta, descubrieron que una úlcera había abierto otra arteria. Franco sobrevivió a la operación, pero se encontraron con que padecía uremia (enfermedad patológica de la sangre debida a la retención de la urea normalmente eliminada por los riñones). Tendrían que someterle a diálisis. Se tomo la decisión de llevarle a un hospital adecuadamente equipado, la Ciudad Sanitaria de La Paz, adonde fue trasladado en una ambulancia militar.
Tres días después, mientras la uremia continuaba agravándose, a las cuatro de la tarde del 5 de noviembre, comenzó otra operación de cuatro horas y media en la que le extirparon dos tercios del estómago. A partir de entonces, lo mantuvieron con vida mediante una inconcebible parafernalia de máquinas de soporte vital. Ocasionalmente recobraba el conocimiento y murmuraba "que duro es morir". El hospital estaba asediado por periodistas. Se ofrecían enormes sumas de dinero a quien consiguiera fotografiar al agonizante dictador. El doctor Pozuelo rechazó con indignación fabulosas ofertas, para descubrir después que el marques de Villaverde ya había hecho pleno uso de su propia cámara fotográfica. El 15 de noviembre comenzó otra tremenda hemorragia. Franco tenía el vientre hinchado a consecuencia de la peritonitis. Una tercera operación se inició a primeras horas de la mañana, después de la cual el equipo de Hidalgo Huerta continuaba siendo muy pesimista. La determinación del séquito de El Pardo de mantener a Franco con vida a pesar de sus intensos sufrimientos no dejaba de estar relacionada con el hecho de que el período de Alejandro Rodríguez Valcárcel como presidente del Consejo del Reino y de las Cortes concluiría el 26 de noviembre. Si Franco podía recuperarse lo suficiente como para renovar el mandato de Rodríguez Valcárcel, la camarilla contaría con un hombre clave en un puesto que permitiría asegurar que el presidente del consejo de ministros elegido por Juan Carlos fuera "fiable".
Franco estaba a duras penas vivo, prácticamente inconsciente y dependía completamente de la maquinaria de soporte vital. Finalmente, su hija Nenuca insistió en que debía dejársele morir en paz. A las once y cuarto de la noche del 19 de noviembre, los varios tubos que le conectaban a las maquinas fueron retirados por orden de Martinez Bordiú. Probablemente Franco murió poco después. La hora oficial que se dio de la muerte fue las cinco y veinticinco de la madrugada del 20 de 1975; la causa oficial declarada fue shock endotoxico provocado por una aguda peritonitis bacteriana, disfunción renal, bronconeumonía para cardiaco, úlcera de estómago, tromboflebitis y enfermedad de Párkinson.
(Franco, "Caudillo de España". Paul Preston)

Franco, inofensivo
A Franco se le exprimió hasta el final, su familia estuvo empeñada en retenerle en este mundo todo lo posible por las causas anteriormente señaladas. Su sufrimiento fue intenso y brutal, quizás ni su peor enemigo le habría deseado ese final.
Murió en la cama, tranquilamente, nadie le molestó, un país dependía de él y él ya no estaba, sólo quedaba una parte del hombre que una vez fue. No solo desapareció Franco en esos días de noviembre; la Marcha Verde marroquí se había iniciado y con ella España perdió sus ultimas colonias en África. Allá donde Franco se había forjado en sus años mozos como soldado y comandante supremo de la Legión pronto no quedaría ningún soldado español.
Franco, ese hombre que desembarcó un día en España para reconquistarla, para purificarla a sangre y fuego, para limpiarla de todo florecimiento liberal había desaparecido. Y con él había desaparecido el principal obstáculo para una España moderna y democrática...