Victorioso estratega y táctico brillante, según sus apologistas, el talento militar del dictador que controló los destinos de España durante 40 años es hoy objeto de discusión. Para algún estudioso, como el coronel Blanco Escolá, Franco no fue un alumno especialmente dotado para la práctica o la teoría, ni un caudillo militar digno de tal consideración. Su fama se gestó en Marruecos durante un conflicto colonial de pequeña escala, un choque rudimentario contra un enemigo mal armado y escasamente organizado, al que las tropas legionarias arrollaron a base de bravuconería y sangre -propia y enemiga- practicando una guerra cruenta y de terror. Frío y ambicioso hasta extremos difíciles de imaginar, Franco supo imponerse a sus compañeros sediciosos tras la rebelión contra la República gracias al favor -y la ayuda material- de los regímenes fascista italiano y nacionalsocialista alemán. Aisló así al general Mola, su comilitón, al que regateó pertrechos, y se hizo con el mando supremo temporal -que luego sería definitivo gracias a las habilidades de su cuñado, Serrano Suñer- del bando sublevado. Sus deficiencias como estratega se pusieron muy pronto de manifiesto con el retraso del avance de las columnas del sur hacia Madrid -y el incomprensible "rodeo" para acudir en socorro del sitiado Alcázar de Toledo- cuya conquista en fase tan temprana de la guerra hubiese supuesto el fin de la misma, ahorrando y ahorrándonos grandes dosis de dolor y destrucción. Derrotado en sus intentos por entrar en la capital, tras haber dado tiempo -y motivación, gracias a la política de terror aplicada en su avance- a las desorganizadas milicias republicanas de formar el embrión de un auténtico Ejército Popular y a que llegara la ayuda militar soviética, Franco, se vio obligado a desplazar el eje de sus ofensivas al norte, donde reeditaría sus éxitos contra un enemigo desorganizado y mal equipado. Falto de imaginación, excesivamente cauto  despreocupado por el bienestar de sus hombres, cometió graves errores estratégicos y perdió la iniciativa en numerosas ocasiones. Sin embargo, las circunstancias políticas exteriores condicionaron el desarrollo de la guerra. Mientras él recibía sin cortapisas hombres, equipo e instructores desde Italia y Alemania, la zona republicana veía menguar y espaciarse sus suministros, muchas veces sometidos a la acción de sus enemigos, dado que su ruta principal desde la URSS pasaba por el Mediterráneo, bajo el control de los buques alemanes e italianos.

Lo que no se puede negar es que Francisco Franco fue un político hábil -justo de la clase que decía despreciar-, que supo manejarse para conseguir que los intereses de la gran burguesía, la Iglesia y los partidos políticos de derechas "confluyeran" en su propio interés, y mantenerse en el poder gracias a sus maniobras para contentar a las distintas "familias" que componían la base sociológica de su régimen.

(Revista Muy Especial, nº 51)

 

 

   "La magia de Franco reside en el contraste entre la destreza y las cualidades requeridas para alcanzar tal éxito, y su sorprendente mediocridad intelectual y su timidez personal, que llevo a muchos de los que le conocieron a comentar cuan distinta resultaba su imagen de la del dictador  que en realidad era." (Paul Preston, LAS TRES ESPAÑAS DEL 36)

 

"Yo no soy dueño, como fuera se cree, de hacer lo que quiero; necesito, como todos los gobiernos del mundo, la asistencia y acuerdo de mi gobierno para modificar aquellas disposiciones que están en las atribuciones y son privativas de los gobiernos, en la misma forma y medida que en cualquier país democrático" (Francisco Franco, 1947)

 

"Desengáñese, la caída de De Gaulle se veía venir porque fue siempre un dictador" (Francisco Franco, después de que el general De Gaulle dimitiera tras perder un referéndum en 1969)

 

"Estoy aquí porque no entiendo de política, ni soy un político. Este es mi secreto" (Francisco Franco)

 

"¿Y a quién representan las Cortes?" (Francisco Franco)

 

Franco preside el desfile de la Victoria celebrado en Madrid con motivo del primer aniversario del final de la guerra civil.

 

"Nuestra Cruzada es la única lucha en que los ricos que fueron a la guerra salieron mas ricos" (Francisco Franco, discurso en Lugo, 21 de agosto de 1942)

 

"Descubrí a Franco cuando no era nadie. Me ha traicionado y decepcionado a cada paso." (El rey Alfonso XIII poco antes de morir, en 1941)

 

Alegoría de Franco y la Cruzada (pintura mural de Reque Meruvia, Archivo Histórico Militar, Madrid)

 

Hitler y Franco revistan las tropas que les rinden honores en Hendaya, 23 de octubre de 1940.(fotomontaje)

 

 

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