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Político argentino y radical (1875-1951). Intervino activamente en la fracasada revolución radical de 1905, y fue por ello encarcelado. Al ser elegido presidente de la República Hipólito Yrigoyen (1916), ocupó el ministerio de Guerra y más tarde la jefatura de policía de Buenos Aires (1919). En las elecciones de 1922 acompañó a Marcelo Torcuato de Alvear en la fórmula presidencial que resultó triunfante, convirtiéndose en vicepresidente de la Nación. Fue designado por Yrigoyen, en su segunda presidencia (1928-1930), ministro del Interior. Muere en 1951.
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1944 Al partir el tren en que viaja la fórmula de la libertad Tamborini - Mosca el público reclamó la palabra de este viejo y austero luchador del radicalismo, Elpidio González. Su figura venerable, unido a su palabra vibrante y trascendente, emocionó profundamente a la multitud presente que lo hizo objeto de una extraordinaria ovación. Dijo el doctor Elpidio González: ¡ Debemos abrir las puertas y cerrar las
puertas. Abrir las puertas para que se incorporen todos los que quieran
luchar, y cerrar las puertas y cerrar los corazones para que, cada vez
más unidos entreguemos todo al servicio de la República
y de la democracia. Os diré en dos palabras qué me ha movido
a salir de mi retiro para ocupar el último puesto dentro de las
filas radicales. Me ha movido esa actitud de los jóvenes universitarios
de la Capital Federal y de toda la República, que vieron que el
árbol de la libertad carecía de riego y sin escatimar esfuerzos
lo han regado con su sangre, y cuando el árbol de la libertad es
regado con la sangre generosa de sus hijos no tarda en dar sus frutos.
Los que cayeron en la refriega tenían en sus labios la sonrisa
de los vencedores, ninguna mueca de dolor. Eran jóvenes recién
incorporados a la balumba humana, con el corazón en primavera,
y todo lo han jugado. Yo he oído esas voces y las de ultratumba
de nuestros mayores que nos dicen: adelante los que quedan, y por eso
estoy en mi puesto. DR. ELPIDIO GONZÁLEZ
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HOMENAJE AL DR. ELPIDIO GONZÁLEZ, por Víctor Martínez. Muchos prohombres ha tenido la Unión Cívica Radical. Unos
han traído a ella la claridad de su inteligencia, otros la hondura
de sus conocimientos, algunos el ímpetu revolucionario. Elpidio
González pudo darnos todo eso pero nos dejó algo muy superior:
el legado de su estampa cristiana que se eleva como símbolo de
las generaciones radicales. Este tributo al recuerdo adquiere, hoy más que nunca, significado trascendente. En el torbellino de una humanidad convulsionada que tramuta a saltos la acción por el reposo, la violencia por la dulzura y, el progreso por el retroceso, debemos mantener viva la antorcha de luz que encendieron hombres como Elpidio González. En estas horas difíciles que nos toca vivir, no amilanan, al radicalismo las progresistas revoluciones sociales, pues la lucha es de la esencia radical. Nos inquieta sí la crisis de la moral y el abandono de los valores inmutables. Tememos a la desubicación de los conceptos y a las falsas imputaciones en una hora: como la presente, donde hay quienes confunden la defensa de la verdadera doctrina social, que está basado en el respeto del hombre, cualquiera sea su condición con la apología de un Estado personalista y totalitario que arrasa con toda expresión individualista. Nos agobia una postura económica prescindente de todo contenido espiritual. Combatimos una conducta política que para realizarse prescinde de las actitudes éticas y cae en la inconducta. Tememos, por fin, a una austeridad proclamada y no cumplida, y a las declamaciones constantemente enfáticas, inclinándonos por la obra silenciosa y fecunda. Por ello, llegamos a Elpidio González para proclamarlo como una esperanza de emulación ante los que están y para los que vienen." VÍCTOR H. MARTÍNEZ |
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2003. RADICALISMO
EN LA WEB. Una producción de Matías
Bailone para 'Ricardo
Balbín Web Site'. |
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