LA VITIVINICULTURA DE LA D. O. "CONDADO DE HUELVA".
HISTORIA Y EXPECTATIVAS DE SUS VINOS DULCES-LICOROSOS.

Por Manuel de la Cruz Infante Escudero,
Pte. C.R. DD.OO. "Condado de Huelva" y "Vinagres Condado de Huelva".

LA CULTURA DE LA VID.

Por la afinidad existente entre la vid y el hombre, ningún cultivo ha sellado con tan acusada personalidad a las tierras que le fueron propias, a los hombres y mujeres que a ella se entregaron, como el cultivo de la vid.

La vid portadora de uvas, vitis vinífera, tiene un origen local impreciso, se atribuye al Cáucaso Meridional, entre Turquía, Armenia e Irán. En cualquier, caso está científicamente demostrada la presencia de plantas cercanas al género botánico VITIS, como antepasadas de las actuales viníferas, en el occidente europeo durante el periodo micénico en la Era Terciaria, bajo la forma praevinífera; de ella, en el transcurso de los siglos, han ido evolucionando las distintas variedades afincadas en las diferentes zonas vitícolas.

La historia de la viña se encuentra así, desde la más remota antigüedad, ligada a la de la mitología oriental.

El dato más vetusto de que disponemos para pensar en el cultivo de la vid, en nuestra provincia, se remonta hacia los finales del tercer milenio en Mazagón, concretamente en "la laguna de Las Madres". Ello según los estudios realizados por expertos paleobotánicos, en base a la gran concentración de polen detectada.

Es a partir de estos estudios y dado el desacuerdo existente entre los investigadores sobre la introducción de la vitis vinífera en nuestra provincia, cuando deberíamos plantearnos el origen de nuestra viticultura, enlazando con la presencia fenicia donde se posee una mayor información.

Hacia el S. VIII a C. el cultivo de la vid era conocido en la Península Ibérica, introducido por los mercaderes de Tiro como regalo a sus amigos de Tartessos. Existen vestigios que lo demuestran, como las ánforas utilizadas para el transporte, o las acuñaciones de monedas de la época romano-republicana, de la Bética romana, con representaciones de sarmientos con sus pámpanos y racimos de uvas, siendo las más antiguas de 120-90 a C. todo ello no debe extrañarnos, dada la alta consideración que gozaba el cultivo de la vid desde los puntos de vista agrario y social.

Si efectuamos un ligero estudio de los tratados de agricultura que los romanos nos han legado, como es la obra de Lucio Junio Moderato Columela, mediados del S. I a C., su tratado de agricultura "De los trabajos del campo", libros I al XII, seguido del tratado "De los árboles", nos daremos cuenta de la importancia que se le da en la época romana al cultivo de la vid. Sirva como muestra los capítulos dedicados a la tierra de viñas; Columela las divide en cretosi, rabulosi y palustres. Un estudio con detenimiento de su obra nos permite pensar que, a juzgar por las características que atribuye a estas tierras, se trata de los tres tipos que hoy conocemos como albarizas, arenas y barros respectivamente; lo que indica, igualmente, la pervivencia de determinados tipos de tierra desde la época hasta nuestros días para el cultivo de la vid.

Acerquémonos en el tiempo a los inicios de la actual riqueza vitícola de nuestra provincia, que se remonta a los comedios del S. XIV. Por aquél entonces se produjo en toda Andalucía una general inquietud repobladora, sobre todo después de la batalla del Salado. Uno de los principales repobladores, en sus dominios, fue el maestre de la Orden de Calatrava don Juan Nuñez; que repobló lugares de su Orden en el Aljarafe Sevillano y fue el principal repoblador de viñas de Villalba del Alcor, en nuestra provincia, con carta y fuero de población otorgada en 1327.

En el S. XVIII encontramos, hasta la fecha, la clave para definir nuestro sector vitícola; para ello contamos con el Catastro de Ensenada, magna obra de mediados del siglo, que ha servido de base para numerosos estudios.

La tierra llana y la zona del Condado eran en este siglo comarcas de especial significación vitivinícola. De los datos del Catastro se desprende que los centros dedicados al cultivo de la vid se agrupaban en torno a dos ejes, uno occidental con base en Moguer formados por el propio y por los municipios de Palos de la Fra., Beas y Lucena del Pto.; y otro central cuya base sería Manzanilla y su radio de acción, los municipios de Chucena, Villalba del Alcor, La Palma del Cdo., Almonte, Bonares, Bollullos par del Cdo. y Rociana del Cdo. Además de los citados, tenían pagos cultivados de viñedos Trigueros, Isla Cristina, La Redondela, Cartaya, Sanlúcar de Guadiana, Gibraleón, Aracena, Los Marines y Arroyomolinos de León. En la segunda mitad del S. XVIII, en 1752, el número de lagares, lagareta, vigas y otros medios de exprimir uvas era en el conjunto de la provincia de 639, destacando Moguer con 140 lagares.

El Catastro de Ensenada, 1751, nos señala entonces la existencia de 7.485 fanegas, es decir unas 3.200 ha. de vid, según valor aproximado de la fanega. Situando aproximadamente el 60% del viñedo y más del 50% de las prensas en Manzanilla, Moguer y el triángulo: Almonte, Bollullos par del Cdo. y Rociana del Cdo.

A partir de 1870, la superficie de viñedo tenderá a crecer en toda España iniciándose la edad de oro del viñedo y del vino, que durará hasta finales del S. XIX. Así, el viñedo en la provincia de Huelva con menos de 6.000 ha, en 1870, se sitúa en 6.221 ha, en 1887; 7.754 ha, en 1889 y 10.128 ha, en 1900. Triste fecha en que hizo su aparición la FILOXERA, provocada por el temible insecto phyloxera vastratis, que viene del griego phylón "hoja" y xeros "seca".

LA FILOXERA comenzó la destrucción del viñedo español en 1875,fecha en la que se detectó el primer foco en la provincia de Málaga, en la viña "Lagar de la Indiana" propiedad de don Enrique Molina Y aunque ello no se reconoció oficialmente hasta 1888. La invasión prosiguió de forma concéntrica, iniciándose en el litoral y avanzando a las zonas del interior. En los inicios del siglo, 1900, se detecta el primer brote en nuestra provincia, concretamente en San Juan del Pto., Mayo 1900, transportada por barco desde la provincia de Cádiz, que tenía sus viñedos infectados desde 1895. En el verano de 1900 se extiende a Trigueros y Beas, en el otoño ataca a los de Bollullos par del Cdo., La Palma del Cdo., Almonte y Rociana del Cdo. Y en los albores de 1908, se detectan los ataques del temido insecto en Moguer y Palos de la Fra., alcanzando a finales de octubre los municipios de Villalba del Alcor y Bonares. Al año siguiente, 1909, se detecta en Lucena del Pto., Niebla, Manzanilla y Chucena.

Una vez pasado el trance filoxérico dejó arrasadas, en nuestra provincia, entre el 50% y el 60% del viñedo, siendo afectadas todas las variedades. Resistiendo, no obstante las adversas circunstancias, la zalema, que sufrió unos daños estimados sólo en el 7% de su plantación y la listán de Huelva, cuyos daños se estimaron entre el 15 y el 20%. Ello, se estima, fue la causa de que las posteriores plantaciones para cubrir marras se efectuasen con vides de la variedad zalema, de ahí su predominio actual. Así, en 1910, se plantaron sobre patrones americanos 4.400 ha, asentándose su núcleo mayoritario en La Palma del Cdo., Bollullos par del Cdo., Almonte y Rociana del Cdo. En 1922, en el Condado de Huelva, se contabilizaban alrededor de 14.000 ha.; en 1966, un total de 22.000 ha, superficie que permanece estable hasta 1972, cuando se comienza a percibir un ligero descenso que se ha incrementado hasta nuestros días con las 5.850 ha. actuales. Estando en la actualidad en incremento la superficie de viñedo debido a los Planes de Reestructuración y Reconversión del viñedo.

Y antes de adentrarnos en el mundo del vino, llega la vendimia, puente que une los largos meses de inquietud del viticultor con la trémula ilusión del vinicultor. Instante solemne en que la uva, hija mimada del sol y la tierra, que tuvo a la lluvia por bautista y por padrino el trabajo de los jornaleros, entrega su virginal inocencia al lagarero para convertirse en vino. Mejor como definió, refiriéndose a los vinos del Condado, nuestro insigne poeta moguereño Juan Ramón Jiménez, con esa delicadeza que le caracterizaba.. "Es como si el sol se nos donara en líquida hermosura".

 

LA CULTURA DEL VINO.

Decimos, dentro de la diversidad existente para descifrar símbolos y enigmas, que "el vino representa la juventud y la vida eterna, así como la embriaguez de lo sagrado, cantado por los líricos griegos y persas", lo que no cabe duda es de que se trata de una criatura adorada y adorable, desde los más remotos tiempos.

En la provincia de Huelva es difícil establecer una fecha a partir de la cual se inicia la elaboración del vino. Existen inicios culturales de la elaboración de vinos en el sur de Hispania, en la provincia Bética, con antelación a la presencia romana pero, no cabe duda, de que es a partir de la colonización fenicia, cuando se encuentran datos sobre la elaboración de vinos y su comercio. Es a finales del S.VIII a C., con el hallazgo de los envases, ánforas, de distintos tipos y capacidades cuando se puede decir que, en toda la zona costera, existía una producción lo suficientemente catalogada que exigía su envasado en estos recipientes especialmente adecuado para su mercadeo.

El vino, en el periodo grecorromano, era considerado como uno de los principales índices de desarrollo cultural, así lo estableció Estrabón, autor griego de la época de Augusto, en su modelo de geografía que fijó una clase de relación de igualdad, entre "vino y civilización".

En nuestra provincia, al igual que el resto de las comarcas vitivinícolas, existe una CULTURA DEL VINO; pero no sólo por formar parte de la trilogía básica de los cultivos mediterráneos: vid, olivo y cereales; o signifique una de las bases de nuestra economía, sino por su papel social y por haberse constituido en torno al cultivo de la vid y de la elaboración del vino una cultura muy peculiar, derivada del trabajo, enseres y utensillos que se utilizaban en las faenas del campo y de la bodega.

AVICEA, médico iraní del siglo XI, en una de sus citas magistrales nos comenta: "El vino es amigo del sabio y enemigo del borracho. Es amargo y útil como el consejo del filósofo, está permitido a las gentes y prohibido a los imbéciles, empuja al estúpido hacia las tinieblas y guía al sabio hacia Dios. En realidad no hay como dar de beber a un imbécil para darse cuenta de cuan estúpido es.

El doctor don Antonio Jacobo del Barco y Gafca, en 1775, afirma que fueron los de Tiro quiénes dieron a conocer nuestros vinos, pues los Fenicios "habían apreciado las excelentes cualidades de los vinos de Huelva", exportándolos a los paises mediterráneos, con los que mantenían excelentes relaciones comerciales.

Aún existen en nuestra provincia pequeñas bodegas familiares; algunas conservan lagares, a la antigua usanza, donde se realiza el ritual de rítmicos compases, ataviados de botas con tachuelas o de suela de goma dura, de la pisa o pisar de la uva. Hoy día, en el léxico de la geografía dialectal, en estas zonas, se usan los vocablos pisador y lagarero, para distinguir las dos formas tradicionales de extraer el zumo de uva o mosto.

Como se ha mencionado, en el apartado de la vid, los datos más remotos del Condado datan de los comedios del S. XIV. Tras la batalla del Salado, se produjo una incesante repoblación de viñas, siendo uno de los principales artífices de la misma don Juan Nuñez, Maestre de la Orden de Calatrava.

Este siglo supuso para la comarca vinícola, un periodo de grandes cambios políticos, administrativos y sociales; los pueblos se reparten en diversos señoríos. Así Villalba del Alcor pasó con La Palma del Cdo. y Palos de la Fra., a don Alvar Pérez de Guzmán, en 1379. Moguer, desde 1323, era de los Jofre Tenorio. Almonte, pasó a ser de los Medina Sidonia. Rociana del Cdo., Bonares, Trigueros, Beas y Villarrasa entraron en el verdadero Condado de Niebla. Bollullos par del Cdo., que también pertenecía al Señorío de los Medina Sidonia, no entró en el Condado de Niebla, es cuando comenzó a llevar su apellido de "Par" que lo distingue del resto de poblaciones de la actual comarca. Conviene aclarar que el término "par", es decir "junto a", era usado con frecuencia por nuestros clásicos. Chucena, era Señorío territorial de los Ribera, y Manzanilla e Hinojos, eran tierra de Sevilla.

A pesar de estos cambios, cada uno de los señores repoblaron y acrecentaron sus señoríos, lo que atrajo nuevos pobladores con franquicias y privilegios. De esta manera doña Elvira de Ayala, viuda de don Alvar Pérez de Guzmán e hija del canciller don Pedro López de Ayala, consiguió que Enrique II otorgase "Privilegio de Feria", en el mes de septiembre, a su villa de La Palma del Condado.

Por esta época, mediados del S.XIV, la producción de vinos de la provincia de Huelva alcanza tal cantidad y calidad que invade, en proporciones desmesuradas, el comercio de Sevilla. Hasta tal punto que la Ciudad hizo nuevas ordenanzas del vino, con el fin de proteger a los de su tierra, sancionadas por Enrique II, en 1375. En las mismas se prohíbe la entrada en Sevilla de vinos de Almonte, La Palma del Cdo., Villalba del Alcor y Bollullos par del Cdo., así como de cualquier otro que no perteneciera a la tierra de Sevilla.

Era tal el prestigio que había ganado el vino de Manzanilla por su finura, elegancia y calidad que, por ser además de tierra de Sevilla, se le intenta proteger con exenciones y ordenanzas fiscales, librándoles de pagar alcabala por introducir sus vinos en la ciudad. Ello no impidió que, en menor cantidad, siguiesen entrando en Sevilla los vinos de Villalba del Alcor, La Palma del Cdo., Almonte y Bollullos par del Cdo., entre otros.

Un hecho destacable de la época fue la floración de señoríos, por doquier, que se reparten la tierra, entre la cabeza del reino, Sevilla, y las casas nobles. De acuerdo con un censo del S. XVIII, en 1780, de los setenta y dos núcleos de Huelva, el mayor número pertenecen al Rey; 21 al Ducado de Medina Sidonia; 11 al Conde de Altamira; 6 al Duque de Béjar; 3 al Marqués de Astorga; 3 a Gregorio del Valle y un municipio se reparten entre el Conde de Cantillana, Duque de Medinasidonia, Conde de Montijo, Miranda, Marqués de Premio Real y don Bernardino Jurado.

Retornamos, de nuevo, a los inicios del Condado de Niebla que se crea en 1369 por don Juan Alonso de Guzmán, en él entraron los términos municipales de Trigueros, Beas, Rociana del Cdo., Villarrasa, Bonares, Calañas, Alájar con el campo del Andévalo, la Alcaría de Juan Pérez, Facanías (Valverde), El Portichuelo y Paymogo. Según Amador de los Rios, en su obra "España sus monumentos y artes. Su naturaleza e historia".

Pero no entraron inicialmente, Bollullos par del Cdo., La Palma del Cdo., Villalba del Alcor, Manzanilla, Chucena, Almonte, Hinojos, Lucena del Pto., San Juan del Pto., Moguer, Palos de la Frontera y Gibraleón; que con los anteriores citados de Trigueros, Beas, Rociana del Cdo., Villarrasa, Bonares y la propia Niebla, forman los dieciocho términos de la zona amparada por la DD. OO. "Condado de Huelva" y "Vinagres Condado de Huelva".

De ahí la disputa entre Juan Infante-Galán Zambrano y otros autores del Condado que consideraron a Niebla, en su día, Capital de la Comarca vitivinícola, y en realidad nunca lo fue, aunque con el transcurso del tiempo haya cedido su apellido "Condal". El mismo Juan Infante-Galán comenta en sus escritos inéditos .. "esta comarca vinícola, que ahora con evidente inexactitud, llaman el Condado"..

En los pueblos del arco costero que va de Sagres a Palos de la Fra., se crea un ambiente propicio a los grandes descubrimientos geográficos del S.XV, debido, entre otros factores, al creciente comercio de los vinos de la zona.

Los vinos en sus más diversos tipos, como el romanía, llegaban desde los puertos del Odiel y del Tinto, Palos y Moguer, a los puertos de gran parte del norte de Europa e Inglaterra. Así, vinos finos de Manzanilla se exportaron, en el S.XV, a los puertos ingleses y de los Paises Bajos, a través del Puerto de Moguer.

Con el descubrimiento de las Indias, floreció el comercio de vinos de nuestra zona, de tal manera que en un periodo inferior a diez años, se plantaron nuevos campos de vid, y consecuentemente un áuge de la industria y el comercio vinatero.

Se comenzaron a cuidar mejor los vinos, que hasta entonces se exportaban en rama; se investigan otros vinos más finos y elegantes, se mima la crianza, es el descubrimiento de la manzanilla.

No cabe duda de que el vino que llevó la primera flotilla descubridora mandada por Colón era de Palos de la Frontera y parece ser que "los Niños" llevaron, también, vino de su Moguer, el viejo ALOQUE o ALOJA, según autor. Ello no debe extrañar dada la tradición vitivinícola y marinera de la zona que comentamos.

Se tiene documentación de la primera partida de vino que sale para las Indias. Partió del puerto de Sevilla el 13.02.1502, en flota que llevó a Fray Nicolás de Ovando a la isla la Española. Se trataba de una partida de 26 arrobas de vino, comprada a razón de 34 maravadíes la arroba, en Villalba del Alcor, en el mes de enero de 1502; la llevaron en botas de madera noble cuyo valor, junto al corretaje con el mojón de vino y el transporte desde Villalba al puerto de Sevilla, importó 1.422 maravadíes.

El comercio con las Indias llega a su máximo esplendor en el S. XVI. Sería interesante, aunque no he podido recopilar aún la documentación, referir, los datos concretos de la visita de don Miguel de Cervantes a Manzanilla en la vendimia de 1593.

Haciendo un paréntesis convendría recordar a Jorge De´Angeli, cuando nos dice "El vino es algo de lo que se habla, luego se le observa, se olfatea, se toma y se vuelve hablar del mismo".

Me gustaría citar sin entrar en detalles, pues de ello existe suficiente bibliografía, como paradigma de las comidas aristocráticas: el banquete opíparo que, en 1624, ofreció el Duque de Medinasidonia a su primo el Rey Felipe IV, en la Casa del Bosque (actual Pabellón de Caza), Palacio del Acebrón del Parque Nacional de Doñana; y nunca mejor dicho, pues allí se acuñó la expresión <hacer el primo>.

El vino del Condado acudió a la cita del Bosque, enérgico y euforizante para dar compañías a las viandas y contento a los invitados. Era el tan famoso ALOQUE de Moguer. Vino que le cupo el honor de ser el primero bebido en América, según relata Bernal del Castillo; hoy en el Condado lloramos su desaparición como Juan Ramón Jiménez en "Platero y yo" lamenta su decadencia. También acudió el vino de Lucena que tanto gustaba a Felipe IV. En la obra "La vida cotidiana en la España de Velázquez", coordinado por José N. Alcalá Zamora se explica que el proveedor Real guardaba para Felipe IV el reputado vino. Y la preciada TINTILLA; o el soleado MOSCATEL para los postres. Así como diez botas de vinagre del Condado, destacando los elogios y consejos del Doctor Vega de Gines para hacer el mejor gazpacho:

" Agua de Tomares, Pan de Alcalá y Vinagre del Condado de Huelva"

El declive del puerto de Sevilla a finales del S. XVII y el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz, en los inicios del S. XVIII, llevaría consigo una grave crisis en el comercio de los vinos de nuestra zona. Cádiz no ofrece las mismas ventajas fiscales y los costes del transporte aumentan, por lo que los comerciantes del Condado deciden reunirse en un nuevo puerto de partida, el puerto de Moguer se convierte a partir del S. XVIII en la salida principal de los vinos de la zona. El Catastro del Marqués de Ensenada censa, por aquel entonces, cincuenta y nueve comerciantes de vinos.

En los archivos municipales de Villalba del Alcor y Manzanilla consta que el vino de la comarca era transportado en botas, sobre carros, en el río Tinto, y allí pasaban a bordo de grandes barcazas que lo llevaban al puerto de Moguer. Allí, sobre goletas y fragatas, partían con destino a regiones del norte de España e Inglaterra y a la vez se iba acrecentando el destino hacia municipios de la provincia hermana de Cádiz. Sin embargo los vinos de Manzanilla buscaron otra vía hacia Cádiz, las botas se transportaban en carretas hasta el embarcadero del caño de siete suertes, en el término de Aznalcázar, desde donde partían a Sanlúcar de Barrameda.

A finales del S. XVIII llegan a nuestra comarca comerciantes de otras zonas que perduraron hasta mediados del S.XIX, la mayoría de ellos riojanos. En este periodo es cuando llegan a San Juan del Puerto los Santa María, a Villalba del Alcor los Blascos, a Bollullos par del Condado los Penillos, los Ariza y, procedentes de Sevilla, los Nebles, a Moguer los Jiménez, de quienes nacería nuestro universal poeta moguereño, Juan Ramón Jimémez. Con ellos comienza un periodo de auge de las destilerías artesanales; así, en 1845, Bollullos par del Cdo. tenía 12 alambiques y Moguer poseía cuatro máquinas para fabricación de aguardientes de vino.

A comienzos del S. XIX, Sanlúcar de Barrameda fue además la capital de una provincia creada por Godoy, que comprendía, entre otros, al municipio de Manzanilla, hoy perteneciente a la provincia de Huelva, que le vendía toda su producción. Este dato, que puede pasar desapercibido, junto con lo comentado anteriormente, para nosotros es bastante interesante pues explicaría de alguna manera que "el fino de los finos" - la manzanilla - haya llevado su nombre desde su pueblo de origen, Manzanilla, hasta Sanlúcar de Barrameda. Entiendo que esto levante polémicas, pero es la historia y que cada cual la interprete.

La producción de la provincia de Huelva, cifrada en un total de 30.000 botas, se repartía a finales del S.XIX, en 1882, en:

8.000 botas para consumo local,
11.000 botas para el comercio exterior,
7.000 botas para exportar a las colonias de América, y
4.000 botas de vinos con destino a destilación o vinagrería.

Entre 1880 y 1900, por el puerto de Huelva salen anualmente unos quince millones de litros de la zona del Condado, con destino principal a Francia. Alcanzándose la principal cifra en 1890 de treinta y ocho millones de litros, cargados por ferrocarril en La Palma del Cdo., que recogía junto a su producción, la de Bollullos par del Cdo., Almonte y Rociana del Cdo.

Finalizada la 1ª guerra mundial, Francia abre de nuevo sus mercados y el ferrocarril se convierte en el principal eje de comunicaciones. Es entonces cuando La Palma del Condado conocerá su máximo esplendor, comienzan los contactos comerciales con las Firmas francesas y la compra, por parte de los franceses, de grandes partidas de vino. Sin embargo Manzanilla y en parte Villalba del Alcor, Chucena e Hinojos, no ceden a la presión de los precios franceses, y envían sus vinos, a mejor precio, a la zona hermana de la provincia de Cádiz que son más exigentes, que los franceses, en la búsqueda de calidad.

Y así, desde un punto de vista antropológico, hemos realizado un ligero recorrido histórico del desarrollo del sector vitivinícola de nuestra provincia, más centrado en los términos de nuestras Denominaciones de Origen.

Y, al igual que el sol candente de septiembre, endulza con su luz los racimos que van gestando esa líquida hermosura que nacerá en vendimia. En nosotros - del botón al pámpano, a la vid en ciernes, al dorado racimo - se ha ido formando ese hijo de la tierra, sangre vertida, gozada y sufrida y, al fin, olvidada como la vida misma que es el VINO DEL CONDADO DE HUELVA.

 

LA DENOMINACIÓN DE ORIGEN.

Fue en 1962 cuando se creó el Consejo Regulador de la Denominación de Origen "Huelva", por Orden Ministerial de 10 de mayo de 1962 (B.O. de 02.06.62), por lo que estamos en su 40ª aniversario, con la tarea fundamental, aparte de conseguir la integración de todos los sectores implicados, empeño nada fácil, del estudio y elaboración, de acuerdo con las normas legales de entonces, del Reglamento por el que se regiría la Denominación de Origen. Así se llega a la aprobación del primer Reglamento de la Denominación de Origen "Huelva" por Orden del Ministerio de Agricultura de 27 de diciembre de 1963. Sección Vino, Boletín Gaceta de 16.01.63, Nº 14. Marcándose desde el inicio dos metas fundamentales: controlar, al máximo posible, toda la cadena productiva desde el inicio hasta la comercialización, y velar por el prestigio y calidad de los vinos amparados por la Denominación de Origen.

Posteriormente por Orden Ministerial de 18 de mayo de 1976, se producen las primeras modificaciones al Reglamento de 1963, entre las que destacaría el nombre de la propia Denominación de Origen, pasando a denominarse definitivamente "Condado de Huelva".

Así llegamos a la Orden Ministerial de 1 de agosto de 1979. (B.O.E. de 11.09.79, Nº 218), que deroga las dos anteriores y, a su vez, aprueba la nueva Reglamentación de la Denominación de Origen "Condado de Huelva" y de su Consejo Regulador. Una vez transferidas las competencias en materia de Denominaciones de Origen a la Junta de Andalucía, en 1999, se modifica nuevamente nuestro Reglamento por Orden de la Consejería de Agricultura y Pesca de 16 de febrero de 1999. Finalmente por Orden de la Consejería de Agricultura y Pesca de 31 de julio de 2002. (BOJA de 24 de agosto de 2002. Nº 99), se aprueba el vigente Reglamento de las Denominaciones de Origen "CONDADO DE HUELVA" y "VINAGRE DEL CONDADO DE HUELVA" y de su Consejo Regulador.

La actual zona vitivinícola que ampara ambas Denominaciones de Origen, abarca una amplia comarca situada al sureste de la provincia de Huelva, en una zona privilegiada de la naturaleza, como es todo el entorno del Parque Nacional de Doñana. Y se extiende por la llanura del bajo Guadalquivir, desde la divisoria de aguas que marca su afluente, el Guadiamar, hasta la ría del Tinto, punto de partida de las carabelas descubridoras. La zona se encuentra próxima a la inferior latitud extrema de la provincia onubense, en la Punta del Malandar.

De acuerdo con la citada Orden los productos que se amparan son:

VINOS.

  1. Blancos:
  2. Condado de Huelva Joven, Condado de Huelva y Condado de Huelva Tradicional.

  3. Generosos y Generosos de licor:

    Generosos.
    Condado Pálido (Fino) y Condado Viejo (Oloroso).

    Generosos de licor.
    Tradicionalmente comercializados como: Pale Dry, Medium, Cream y Pale Cream.

  1. Dulce.

VINAGRES de VINO.

Vinagre Condado de Huelva y Vinagre Viejo Condado de Huelva, y dentro de este último se distinguen tres tipos: Solera, Reserva y Añada.

Antes de continuar reseñar que, en la actualidad, nuestras variedades de vid cultivadas son:

Variedad                       Porcentaje %                   Superficie cultivada. Ha.

Zalema                           86,00                               5.031,00

Palomino Fino                    1,50                                   87,75

Listán de Huelva                3,50                                 204,75

Garrido Fino                      1,25                                   73,13

Moscatel de Alejandría        4,75                                 277,87

Pedro Ximénez                   3,00                                175,50

                               ------------                           ---------

TOTALES                          100,00                                       5.850,00

 

Definiciones.

DE LOS VINOS.

  1. Blancos: de graduación alcohólica volumétrica natural mínima de 10% vol.
  • Condado de Huelva Joven: Vinos jóvenes, muy pálidos, de aroma afrutado y con una graduación alcohólica adquirida comprendida entre 10 y 12% vol., sometidos a un riguroso control de temperatura de fermentación.
  • Condado de Huelva: Vinos con graduación alcohólica adquirida comprendida entre 10 y 14% vol., de fermentación tradicional.
  • Condado de Huelva Tradicional: Son los vinos Condado de Huelva, sometidos a un proceso de envejecimiento tradicional de un año.
  1. Generosos y Generosos de licor: Graduación alcohólica natural mínima de 10,5 vol.

Generosos.

  • Condado Pálido (Fino): Vino pálido, de color amarillo, seco, levemente amargo, ligero y fragante al paladar, y con una graduación alcohólica adquirida comprendida entre los 15 y 17% vol. Con un periodo mínimo de crianza biológica o <en flor> de tres años.
  • Condado Viejo (Oloroso): Vino de mucho cuerpo, lleno y aterciopelado, aromático, seco o abocado (según contenido de azúcar) de color ambarino virando a caoba, con una graduación alcohólica adquirida comprendida entre 15 y 22% vol. Con un periodo mínimo de crianza biológica - oxidativa de tres años.
  • Generosos de licor: Vinos de graduación alcohólica adquirida, comprendida entre 15 y 22% vol., siempre que el grado volumétrico total no sea inferior a 17,5% vol., y estarán sometidos a proceso mínimo de crianza de dos años y tradicionalmente comercializados como:

Pale Dry: vino de color amarillo-pálido, con graduación alcohólica adquirida no inferior a 15% vol., contenido en materias reductoras entre 15 y 50 gramos/litro, (pálido semi-seco, entre 15 y 30, y semidulces entre 30 y 50 gramos/litro de materias reductoras).

Medium: vino de color ambarino virando a caoba, con graduación alcohólica adquirida no inferior a 15% vol., contenido en materias reductoras superior a 50 e inferior a 115 gr/litro, siendo la media de 80 gr/litro, ligeramente abocado por adición de vinos dulces, (mediano, intermedio).

Cream: vino con cuerpo por ser su base un buen oloroso seco con un porcentaje no superior al 25% de dulce Pedro Xímenez, bien cabeceados y ensolerados conjuntamente hasta su expedición. de color ambarino virando a caoba oscuro, de aroma punzante y persistente, combinan las notas amargosas de los olorosos con los matices tostados y el dulzor de los Pedro Ximémez, con un grado alcohólico adquirido comprendido entre 15 y 17% vol. Con un contenido en materias reductoras entre 110 y 140 gr/litro, (cremoso).

Pale Cream: vino de color amarillo pálido, aroma punzante y muy delicado. Con una graduación alcohólica adquirida no inferior a 15% vol. Y un contenido en materias reductoras no superior a 110 gr/litro.

  1. Dulce: es el vino dulce natural procedente de uva sobremadura o soleada para aumentar su riqueza en azúcares, sometido a fermentación alcohólica parcialmente detenida con la adición de alcohol vínico cuando todavía quedan azúcares residuales, obteniéndose así un vino dulce natural, con un contenido en materias reductoras superior a 250 gramos/litro., y sometido después a crianza de dos - tres años, hasta adquirir un bouquet incomparable de vino generoso, venerable y diría que aristocrático. Se distingue por mantener un buen equilibrio entre la fresca acidez del afrutamiento y el aterciopelado dulce de su paladar. Se obtiene de las uvas Pedro Xímenez y Moscatel de Alejandría

DE LOS VINAGRES.

Según el sistema de elaboración y envejecimiento se distinguen los siguientes tipos protegidos por la Denominación de Origen:

  1. Vinagre Condado de Huelva: es el vinagre producido con vino calificado por la Denominación de Origen "Condado de Huelva".
  2. Vinagre Viejo Condado de Huelva: Es el "Vinagre Condado de Huelva" criado y envejecido por el sistema criaderas y soleras y/o añadas. Según el sistema utilizado y el tiempo de crianza empleado, se distinguen los siguientes tipos:
  • Solera: es el "Vinagre Viejo Condado de Huelva", envejecido mediante el tradicional sistema de criaderas y soleras, durante un tiempo superior a seis meses e inferior a un año.
  • Reserva: es el "Vinagre Viejo Condado de Huelva", envejecido mediante el tradicional sistema de criaderas y soleras, durante un tiempo superior a un año.
  • Añada: es el "Vinagre Viejo Condado de Huelva", envejecido mediante el tradicional sistema de añadas, durante un tiempo superior a tres años.

Pero si nos ceñimos al contenido del curso decir que un esquema simple de cómo elaboramos los vinos dulces de uvas blancas Pedro Ximénez, Moscatel e incluso otros vidueños, con interrupción de la fermentación, en el Condado de Huelva, sería:

RECOLECCIÓN UVAS > CONCENTRACIÓN DE AZÚCARES (soleado, secado al aire, recolección tardía) > MOLTURACIÓN > FERMENTACIÓN (con macerado) > PARADA DE FERMENTACIÓN (por adición de alcohol) > DESLÍO > CLASIFICACIÓN > ENVEJECIMIENTO TRADICIONAL ( en madera) > CLARIFICACIÓN Y ESTABILIZACIÓN > HOMOGENEIZACIÓN > TRATAMIENTO DE FRÍO Y FILTRACIÓN > EMBOTELLADO > EXPEDICIÓN.

En los Generosos de licor, descritos con anterioridad, el proceso de elaboración es por el sistema tradicional conocido en la zona como cabeceo. Estos vinos se destinan a Reino Unido, Holanda y Bélgica.

Y de esta manera, caminando por nuestros sentidos he intentado descubrirles que mi amor por nuestros vinos no puede desarrollarse en torno a otra idea que la amistad y su cultura. Sí, porque el vino es cultura o no será más que otra bebida alcohólica. Es por ello que los enemigos del vino son los que no lo conocen.

 

Muchas gracias.

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