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Los Cuentos de Florencio
Algunos de los Almanaque de Alpagatas como así también los de Minneapolis Molinne y los de La Química Argentina, venían acompañados de fabulosos cuentos..., aquí les damos algunos ejemplos.
INCENDIO ´E CAMPO
Taban haciendo unoj calorej de rajar la tierra. La seca hacía yesca´e losj pastos. El mosquerío y loj tábanoj noj tenían a cachetadaj tuito´l día y loj mosquitos de noche. Cosa bárbara! Ni supimo como jué; el patrón decía que habería sido al prepósito o alguno que tiró un pucho. A eso´e la siesta comenzó a pegarse juego ayá lejo, en una rinconada, ande había pasto puna. Ya salió cada cual a´ayudar. Unoj, ajuntar la yeguada y a voltiar laj maj viejaj. Laj abrían desde la degoyadur´hasta la entrepierna y, entre dos cinchas, con laj achuraj a la rastra laj pasábamo por delante´l juego, con eso loj pastos se aplastaban y se mojaban con la sangre y todo. Otroj, mojaban cueroj de lanarej en las tinas que ya se habían colocau a rigular distancia´el juego, con ´l agua que tráiban en loj aguatero. Ansina le pegamo hasta la noche. Aqueyo parecía una jogata´e San Juan, mesmamente.
TIERRA BENDITA
Entre tanta cosa como hay en que agenciarse la vida, dentré a meterle a l´agricultura en un retacito aparente pa chacra, y - que quiere amigo! Aquí me tien´e chacarero, que no ej solo pa loj gringoj, ni desonra´e nadie como crén algunoj vagos, dende que tamién lo puede hacer un hijo´el páis como ven. Le metí al arau y, mas luego, con una rastra´e ramas dejé la tierra sin un cascotito ni del grandor de un güevo´e pajarito, siquiera. Bien painadita, que daba gusto! Me comenzó a gustar la idea´el patrón y áura vi a tener máiz pa locro y a mas pa darle ración a mis chuzos, cuando llegu´el invierno y tamién alcanzará pa las gayinas que cría la china. Ya ven lo que puede hacer un hombr´e güenos prepósitos en esta tierra bendita´e Dios!
EMPILCHÁNDOSE
Aquí me tienen de lo maj atareau, comprando algunas pilchas que m´están haciendo falta pa estar méido decente pa´l casorio. No ej cosa´e porque uno ej pobre ha de andar mostrando hilachas. Ta si lo hice sudar al bolichero con tanto trajinar por loj estantes! Que amuéstreme unaj camisas méido regularonas; que a ver unoj pañelos de seda; que unaj bombachas; que unaj botas juertes;quésto u que aqueyo. Güeno; ansina jué que m´endiudé como pa un año´e trabajo. Menos mal qu´el hombr´es considerau y me fía, porque sabe que soy cumplidor. Tan contento´staba el vascoEpurdibelcha - el de la Esperencia, ricuerda? - que hasta me regaló ´e yapa un frasquito de Agua Jlorida. Tamién, ansina vi a salir maj perjumau que un jardín. Si hasta van a crér que soy algún manate u patrón d´estancia!
HABILOSA Y ASIADITA, EYA!
Agat´amanecía ya salía tranquiando, Jenuaria, lo maj oronda, bien lavadita la cara y painada, como pa una fiesta, con su bald´en una mano y las manéas en láotra, en direición pa´l tambo, ande ya´staban laj tamberas arrimáitas, rumiando hacía rato, aguardando a que les largaran los terneros, pa dirse con eyos. Vea, no? Lo qu´ej el sentimiento´e la madre, amigo! No sabe uno si loj animales piensan u sienten como loj cristianoj, y po algún lau muestran que tienen alma, como nosotroj, y, en ocacionej, mas que muchos tan cevilizaus que se dicen.- Güeno, aura no vi´a prosiar de vicio! Como le contaba, ahí´staban en el redor del chiquero´e laj lecheraj; "La Mimosa", esa overa grandota, era su crédito. Como que daba un balde hasta el bord´eya solita, sin precisar "apoyo". En laj casas no faltaban: quesoj, manteca, mazamorra y arroj con leche.