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San
Benito:
no de los más grandes hombres de Dios fue San Benito, considerado
en la actualidad como padre y patrón de Europa, así como
patriarca del monacato occidental.
Hubo un hombre venerable por su vida y de nombre Benito
(S.Gregorio Magno,diálogos)
ablar
de San Benito es remontarnos a los finales del siglo V y principios del
VI. Se dice que nació hacia el año 480 en Nursia, Italia.
De joven fue estudiante en Roma, donde pudo comparar la “sabiduría
del mundo”, con la verdad de Dios. Llevado por su fe sincera y sabiendo
que su vida debía tener un sentido más profundo, dejó
Roma para comenzar una vida de soledad en Subíaco. Pronto su fama
de santidad le convierte en maestro de numerosos discípulos,llegando
a crear doce monasterios.
Desplazado
a Montecassino crea otro monasterio, organizado con la experiencia ya adquirida.
Los
hijos de San Benito, los benedictinos, continuaron el espíritu y
el carisma del Santo durante los siglos hasta nuestros días.
San
Benito ha legado a las futuras generaciones dos tesoros vivos, ambos testigos
de una misma realidad: la experiencia de Dios. Un primer legado es la forma
de vida practicada por él, puesta por escrito en su Regla monástica,
que ha sido un camino de santidad para miles de monjes y monjas. Su segundo
legado, unido al anterior, es la espiritualidad, esto es, el ejercicio
de virtudes y la concreción de la vida según el Espíritu
de Dios.
La Medalla de San Benito
Como
todo signo sagrado, y en virtud de ostentar la Cruz, que es instrumento
de nuestra salvación, la Medalla de San Benito recuerda a los fieles
que la llevan la presencia constante de Dios y su protección. Representa,
de un lado, la imagen de la Cruz, y en el otro, la del Santo Patriarca.
En los cuatro ángulos de la Cruz hallamos grabadas las siguientes
iniciales: C.S.P.B., que significan: Crux Sancti Patris Benedicti,
Cruz del Santo Padre Benito. En las líneas verticales y horizontales,
y alrededor de la Cruz, se leen estas otras iniciales, cuyas palabras componen
la siguiente oración:
C.S.S.M.L.
N.D.S.M.D.
V.R.S.
N.S.M.V.
S.M.Q.L.
I.V.B.
| Crux Sancta Sit Mihi Lux | La Santa Cruz sea mi luz, | |
| Non Draco Sit Mihi Dux | no sea el demonio mi guía. | |
| Vade Retro, Satanas | Retírate, Satanás, | |
| Numquam Suadeas Mihi Vana | no me aconsejes vanidades; | |
| Sunt Mala Quae Libas | son malas las cosas que brindas, | |
| Ipse Venena Bibas | bebe tú esos venenos |
El
origen de la Medalla tiene su fundamento en una experiencia espiritual
que aparece de varias formas en la vida de San Benito, tal como la describe
el papa San Gregorio Magno. El Padre de los monjes usa con frecuencia del
signo de la cruz como signo de salvación. Así, en uno de
los milagros narrados en los Diálogos, un vaso que contenía
veneno se quebró cuando San Benito hizo la señal de la cruz
sobre él.
En
otra oportunidad, algunos de sus monjes fueron perturbados por el maligno,
entonces el santo les mandó hacer la señal de la cruz sobre
sus corazones para ser librados. En su Regla, San Benito dice que cuando
un monje que no sabe escribir va a presentar su carta de profesión
ante el altar, debe usar como firma una cruz. Estos y otros muchos indicios
en la vida y la Regla de San Benito invitaban a sus discípulos a
considerar la santa cruz como una señal bienhechora que simboliza
la pasión salvadora del Señor, por la cual Cristo venció
el poder del mal y de la muerte.
La
difusión de la Cruz-Medalla de San Benito comenzó en Baviera
(Alemania) hacia el año 1647. En esa región, durante el proceso
seguido a unas hechiceras, éstas declararon que no habían
podido dañar a la cercana Abadía de Metten, porque estaba
protegida por el signo de la Santa Cruz. De hecho, en dicho monasterio
se encontraron varias pinturas con representaciones de la cruz junto a
la inscripción que acompaña hoy a la Medalla.
Pero
las misteriosas iniciales no pudieron ser interpretadas hasta que, en un
manuscrito de la biblioteca se encontró una imagen de San Benito
junto a las palabras de la oración compuesta por las iniciales.
En realidad, un manuscrito del siglo XIV procedente de Austria, que aún
se conserva, parece haber sido el origen de la imagen y del texto. En el
siglo XVII un importante autor la tuvo por supersticiosa, debido justamente
a los enigmáticos caracteres que acompañaban a la imagen.
Pero, en el año 1742, el Papa Benedicto XIV decidió aprobar
el uso de la Medalla, y mandó que la fórmula usada para bendecirla
se incorporase al Ritual Romano.
En
el siglo XIX se dió un renovado fervor por la Medalla de San Benito,
especialmente en Francia. En los trabajos escritos de Dom Prosper Guéranger
-y anteriormente de Dom Zelli Iacobuzzi, abad del monasterio de San Pablo
Extramuros (Roma)-, se estudia detenidamente el origen y la historia de
la medalla.
Desde
dicho monasterio de San Pablo, que en esa época se había
convertido en un centro de irradiación benedictina, se difundió
también la devoción a la Medalla de San Benito. De hecho,
la representación más popular de la misma es la llamada "medalla
del jubileo", diseñada por un monje de la Abadía de Beuron
(Alemania), y que fuera acuñada especialmente para el Jubileo benedictino
del año 1880. Se celebraba ese año el XIV centenario del
nacimiento de San Benito de Nursia, y los abades de todo el mundo se reunieron
en la Abadía de Montecasino, desde donde la Medalla se diseminó
por todo el mundo.
Elementos
básicos de la Espiritualidad benedictina

El benedictino es un buscador de Dios. Esta es la síntesis y la idea básica de todo lo demás. Buscar a Dios con sinceridad será según San Benito, la condición indispensable para ser monje. Pero esta búsqueda no es algo abstracto, se concreta con sencillez en los mil y un detalles de la jornada monástica y en valores que sustentan un monasterio, como son:
La liturgia: la “Obra de Dios”
El espacio privilegiado de búsqueda y encuentro
con Dios, lo tiene el monje, como todo cristiano, en la liturgia, que en
el monasterio se celebra diariamente en siete momentos (ver horarios),
resaltando la Eucaristía, que es el centro de la vida de oración
del monje.
La Eucaristía es el centro de la vida del cristiano y del monje
Por la liturgia nos unimos a la oración de Cristo, que vive intercediendo ante su Padre y además entramos en comunión con toda la Iglesia, ya que tanto los sacramentos como la liturgia de las horas son la oración de todo el Pueblo de Dios.
La liturgia es uno de los elementos más importantes
de la tradición benedictina y uno de los grandes aportes a la Iglesia
y a los hombres de nuestro tiempo.

Por la Liturgia de las Horas el monje santifica el tiempo y vive en ambiente
de continua oración
La “Lectio Divina” y la oración personal
Otro elemento esencial de la espiritualidad benedictina es la oración con la Sagrada Escritura o “Lectio Divina”. La Biblia es el libro por excelencia del monje, que en-cuentra en ella un mensaje de salvación siempre actual y el medio para encontrarse con Dios.
Por la Biblia, Dios habla al hombre. Por la oración, el hombre habla a Dios
El llamado “método benedictino” o “Lectio Divina”, tiene cuatro momentos:
* la lectura del texto;
* la repetición de las frases o palabras que más impactan al orante;
* la oración o diálogo con Dios;
* la contemplación o adoración del Dios que nos ha hablado y amado.
Los monjes dedicamos a la oración personal y a la “lectio divina” de una a dos horas diarias.
El trabajo
Junto
con la oración, los monjes hacemos del trabajo un camino de santificación.
El trabajo nos hace solidarios y ayuda a valorar nuestra casa y nuestras cosas
LA REGLA DE SAN BENITO
Todo monasterio o comunidad religiosa se rige por una regla o norma de vida, que sirve de marco orientativo en el camino hacia Dios que cada monje emprende, a la vez que coordina la vida diaria de la familia que es el monasterio.
San Benito escribió para sus hijos una regla, caracterizada por su sabiduría en lo humano y en lo divino, así como por su discreción.
Siendo
muy extensa la exposición completa de la Santa Regla con su setenta
y tres capítulos, exponemos a continuación una síntesis
doctrinal de la misma según los temas y puntos tratados.
* La vida espiritual del monje
* Oración
* Trabajo
*
Ascesis
* Vida comunitaria y gobierno del monasterio.
* Vida cenobítica
* Gobierno del monasterio