PALABRAS
PARA JULIA
Tú
no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija
mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.
Te
sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.
Yo
sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.
Entonces
siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un
hombre sólo, una mujer
así, tomados de uno en uno,
son como polvo, no son nada.
Pero
yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.
Tu
destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros
esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.
Entonces
siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca
te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La
vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares,
tendrás amor, tendrás amigos.
Por
lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname,
no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y
siempre, siempre, acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso .
OFICIO
DE POETA
Contemplar
las palabras
sobre el papel escritas,
medirlas, sopesar
su cuerpo en el conjunto
del poema, y después,
igual que un artesano,
separarse a mirar
cómo la luz emerge
de la sutil textura.
Así
es el viejo oficio
de poeta, que comienza
en la idea, en el soplo
sobre el polvo infinito
de la memoria, sobre
la experiencia vivida,
la historia, los deseos,
las pasiones del hombre.
La
materia del canto
nos lo ha ofrecido el pueblo
con su voz. Devolvamos
las palabras reunidas
a su auténtico dueño.
EL
POEMA
El
poema
es un arma de dos filos.
Uno suave
y el otro
como un grito cortante
como un rayo
incisivo.
¡Ah
poeta dulcísimo!
No
olvides
esa parte
del poema.
El castigo
es morir por la espalda
degollado
por el segundo filo.
TACTO
Y AIRE FINO...
Toda
la noche comenzaba todo,
toda la noche amor.
Toda la noche claridad y vehemencia,
toda la noche amor.
Toda la noche llama contra llama,
toda la noche amor.
Toda la noche fiesta en el espejo,
toda la noche amor.
Toda la noche amándose a sí misma
toda la noche amor.
Toda la noche tacto y aire fino,
toda la noche amor.
SE
OYEN LOS PÁJAROS...
El
alba. Se oyen los pájaros
como perdidos en la niebla;
el silencio sube sus cantos
a la penumbra de la estancia.
El percibe un temblor muy tenue
que estremece la piel que ama
dulce en su ensueño. Muy despacio
la va cubriendo con la sábana
por evitar que se desvele.
Pero unos brazos le envolvían
y se ciñeron a su cuerpo:
eternidad fue aquí lisura
miel y jazmín. Mucho más tarde
aún se oía el cantar los pájaros.
LLEGA
EL LITIO
Mucha
tristeza nunca le humilló
pero temía el hondo pozo oscuro
que él envolvió en sus aguas cenagosas.
Mucho
haloperidol; pinchazos de antabús
probó electroterapia varias veces
y salió disparado hacia una vida
que ahora ya no recuerda: quince años
hasta que llegó el litio: quince años
perjudicando a todos los que amaba
pues gastó su dinero y el ajeno
en alcohol, en viajes y en delirios.
Pero
el litio llegó y está en su sangre
y ahora es su compañero de por vida
hasta la oscuridad o la luz total.
CUANDO
TODO SUCEDA
Digo:
comience el sendero a serpear
delante de la casa. Vuelva el día
vivido a transportarme
lejano entre los chopos.
Allí
te esperaré.
Me
anunciará tu paso el breve salto
de un pájaro en ese instante fresco y huidizo
que determina el vuelo,
y la hierba otra vez como una orilla
cederá poco a poco a tu presencia.
Te
volveré a mirar, a sonreir
desde el borde del agua.
Sé lo que me dirás. Conozco el soplo
de tus labios mojados:
tardabas en llegar. Y luego un beso
repetido en el río.
De
nuevo en pie siguiendo tu figura
regresaré a la casa lentamente
cuando todo suceda.
LA
NOCHE LE ES PROPICIA
Todo
fue muy sencillo:
ocurrió que las manos
que ella amaba,
tomaron por sorpresa
su piel y sus cabellos;
que la lengua
descubrió su deleite.
¡Ah! detener el tiempo!
Aunque la historia
tan sólo ha comenzado
y sepa que la noche
le es propicia,
teme que con el alba
continúe su sed
igual que siempre.
Ahora el amor la invade
una vez más. ¡Oh tú
que estás bebiendo!
Apiádate de ella,
su garganta está seca,
ni hablar puede.
Pero escucha su herido,
respira la agonía
de un éxtasis y el ruego:
¡no te vayas, no, no te vayas.
¡Quiero beber yo!
POR
RINCONES DE AYER
En
lugares perdidos
contra toda esperanza
te buscaba.
En
ciudades sin nombre
por rincones de ayer
te busqué.
En
horas miserables
entre la sombra amarga
te buscaba.
Y
cuando el desaliento
me pedía volver
te encontré.
SECRETO
Antes
yo no sabía
por qué debemos todos
--día tras día--
seguir
siempre adelante
hasta como se dice
que el cuerpo aguante.
Ahora
lo sé.
Si te vienes conmigo
te lo diré.
LO
PEOR
Lo
malo no es contemplar a un perro atropellado
junto a la cinta gris de la autopista
que se incorpora todavía vivo y anhelante
sobre sus patas delanteras
y luego con vergüenza apercibirte que la visión
te la devuelve la imagen de un niño bombardeado.
Lo
malo lo peor es creer que tu cerebro
funciona de igual modo que una computadora
y urdir muy hondas especulaciones sobre el hombre
considerado como un animal cibernético
sin pararte a pensar que es el ordenador el que está
hecho
rudimentariamente a tu imagen y semejanza.
PALABRAS
NUNCA DICHAS...
No
sabía decirlas, no podía;
porque jamás las pronunciará antes,
juntas así.
La angustia la mataba,
imposible aguantar aquel anhelo
que era dolor cruel
de tan agudo.
Y las palabras nunca dichas
fueran el único remedio
en aquel trance
que alteraba su cuerpo:
de la piel, hasta lo más profundo.
Con voz rota ella pide:
¡oh tú, por caridad ayúdame
a decirte que... Palabras.