ASTROLOGÍA
Y SIMBOLISMO
EL
SOLSTICIO DE VERANO. SAN JUAN.
Ya
hace miles de años que los hombres se reúnen para celebrar
este día tan importante del año en el que la noche es la
mas corta y el día él mas largo. El Sol ha llegado a su Cenit
y a partir de aquí comenzará su descenso, las noches se harán
poco a poco más largas hasta llegar al Equinoccio de Otoño
en el que de forma rápida y progresiva las tinieblas de la noche
llegaran a su limite en el Solsticio de Invierno. Entonces se producirá
el fenómeno inverso, y los días se harán poco a poco
más largos hasta llegar al Equinoccio de Primavera en el que progresiva
y rápidamente la luz llegará a su máximo esplendor
en el Solsticio de Verano.
Año
tras año se produce el mismo milagro. El maravilloso espectáculo
de la naturaleza regenerándose por ella misma, "Año tras
año".
Quizás
fue esto lo primero que el hombre contemplo, convirtiéndose en un
ferviente y agradecido adorador del Sol.
El
Sol es el ejemplo mas claro y evidente, de la energía que hace que
todo se mueva. Sin el calor del Sol, la vida no existiría.
Nuestros
antepasados, tenían muy claro la necesidad y la suerte que suponía
tener a este astro como aliado. Muy pronto, nadie sabe cuando ni como,
nació la necesidad de celebrar fiestas al Sol, así surgieron
las fiestas de los Equinoccios y los Solsticios. Es decir los momentos
del año en que los días y las noches son igual de largas,
o sea los Equinoccios, y la noche y el día más largos, es
decir los Solsticios.
La
principal fiesta era la de la Primavera, en la que el hombre da las gracias
de que la Naturaleza vuelva a despertar y que a partir de los 0 grados
de Aries, es decir el 21 de Marzo, (punto Vernal o equinoccio de primavera)el
Sol ejercerá su dominio sobre la oscuridad de la noche. Esto permitirá
que la hierba brote, que salgan las flores y que maduren los frutos. Esta
es la razón, por la que los Egipcios adoraban al Cordero, es decir,
"Aries", la fuerza regeneradora de la naturaleza, la simiente que fermento
en la oscuridad del Invierno y que ahora va a dar su fruto. Es la Pascua
de los hebreos y de los cristianos, es el paso, la salida de Egipto, en
el que se sacrifica un "cordero de un año".
He
aquí el simbolismo de la Pascua, la resurrección de Cristo,
el Cordero de Dios, o más bien dicho "el carnero", es la regeneración
del hombre por el hombre.
A
continuación, encontramos la fiesta de San Juan que es la que nos
ocupa. El fuego, es decir el Sol, es el gran protagonista que aquí
ha llegado a su apoteosis. El día domina sobre la noche, empieza
su descenso pero lo hará muy despacio, antes se entretendrá
en su dominio, el signo de Leo, y reinará en su trono infligiendo
un serio castigo con sus rayos que lo harán madurar todo.
Esta
es una fiesta muy antigua, quizás tanto como el propio ser humano.
Hace mas de dos mil años, los Egipcios ya la celebraban con gran
homenaje pues coincidía en aquel entonces con la aparición
en el firmamento de la estrella Sotis, Sirius la gran estrella. Hoy en
día, debido a la precesión de los equinoccios ya no coincide
y la estrella Sirius no se hace visible hasta los 15 grados de Cáncer,
mas o menos sobre el 6 ó el 7 de Julio.
El
equinoccio de Otoño, bajo el signo de Libra, corresponde a la fiesta
de la vendimia, que desgraciadamente ha desaparecido del calendario. Son
las fiestas de Dionisio o Baco, regidas por Venus que es el regente del
signo de Libra. El ciclo diurno de Venus, hace que el planeta se nos aparezca
alternativamente al Este y al Oeste, (estrella del alba y del crepúsculo)
convirtiéndose en símbolo de la muerte y la regeneración,
tal como lo remarcará el signo de Escorpio el reino de la muerte
y la regeneración; aquí si que nuestra tradición cristiana
hace mención con la celebración de la fiesta de los difuntos.
?¿Quizás debido a la tendencia escatológica, tan evidentemente
manifiesta en la Iglesia Católica? Aún y así, Venus
nos recuerda la misma trayectoria del Sol.
Finalmente
tenemos el Solsticio de Invierno, la Navidad, la gran fiesta de la noche,
de esta larga noche que lleva en sus entrañas al Sol Naciente. El
Hijo de Dios que vuelve para reinar sobre la oscuridad de la noche, simbolizado
por el fuego del hogar que dará calor a la helada noche de Invierno.
O el calor del buey y el asno, símbolos del espíritu y el
cuerpo que harán crecer la simiente del Oro, símbolo también
del niño Jesús, tal como pusieron de manifiesto los Reyes
Magos con sus presentes: incienso para el espíritu, oro para el
cuerpo y mirra para el sentido.
Pero
lo que nos ha traído hasta aquí es la noche de San Juan.
?Quien era San Juan, ese hombre que predicaba en el desierto de Judá
diciendo: " Arrepentiros ya que el reino de los Cielos está cerca"
Este
San Juan, iba vestido con una piel de camello y en sus riñones un
cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel salvaje.
"Este
desierto es el de los hombres, el de los ritos y la moral que por si solos
no engendran nada" diría el filósofo. En este desierto no
hay fecundación que lo haga germinar, que de ningún fruto.
Así pues, San Juan Bautista representa toda la inspiración
profética que define a través de las edades, el destino del
hombre, su verdadero destino. Es pues nuestro destino verdadero lo que
buscamos, y celebramos en esta Mágica noche, simbolizado por el
fuego, imagen microcósmica del Sol. La luz ha vencido a las tinieblas,
el Sol Radiante se alza para proteger a todas sus criaturas.
Juan,
el hombre peludo que "clama en el desierto", da paso al Hijo de Dios. Pero
no tan solo es el que clama, también es "el Bautista", es decir
el iniciador, y aún mas, ya que simboliza la parte inmortal del
hombre, el alma o el Mercurio de los filósofos, revestido con piel
de bestia.
?¿Por
que festejamos tan especialmente esta fiesta cuando el sol esta en su cenit?.
"
Es durante los tres meses de primavera que según los filósofos
herméticos, hemos de recoger esta preciosa y fecundante materia
que vemos en el mundo exterior cuando todo reverdece y florece. Pero cuando
llega a su máxima apoteosis y al máximo de sus efectos, estamos
a 21 de Junio. Entonces las rosas están en flor, los frutos se preparan
y los prados están verdes, es ciertamente el Verano que comienza
después de las sombras de los días de Invierno, en el que
las simientes estaban heladas en un Sol desnudo". (EH, alquimista y astrólogo)
La
importancia de las puertas solsticiales, así se refieren los antiguos,
es muy evidente en todas las culturas. Los hindúes hablan de ellas
abundantemente y le atribuyen a Capricornio la entrada de los dioses y
a Cáncer la entrada de los hombres. Es decir el DEVA-YANA (vía
de los dioses)y el PITR-YANA (vía de los antepasados). Es evidente
que los Solsticios tienen un carácter iniciativo en la tradición,
y la medianoche, es decir las cero horas es el punto mas elevado. Si la
culminación del Sol es el mediodía, la del "Sol espiritual"
es la media noche.
Los
Griegos conocían muy bien este simbolismo, y el término "puerta
de los dioses y puerta de los hombres" pertenecen a la tradición
griega y tenía una gran importancia entre los pitagóricos.
Homero, Numenio y Porfirio en su obra "El antro de las ninfas" lo pone
de manifiesto.
También
entre los Latinos encontramos este simbolismo vinculado al dios Jano.
Jano
es el portero "Ianitor" el que abre y cierra las puertas del ciclo anual.
Es interesante destacar que Ianus, procede de la raíz Ire de la
que también procede initatio, iniciación.
A
este dios se lo representaba con dos caras, una mirando hacia cada lado
y llevando unas llaves en su mano que son su principal atributo, ya que
con ellas abre las puertas solsticiales. Ianus como lo llamaban los romanos,
da nombre al mes de Enero (Ianarius) y probablemente al mes de Junio. La
fiesta de Jano se celebraba en los dos Solsticios. También es interesante
el hecho de que estas llaves que abren estas dos puertas, sean las mismas
que en el cristianismo leva San Pedro y abren las puertas del Cielo. Estas
llaves eran una de oro y la otra de plata, una era la de los "grandes misterios"
y la otra la de los "pequeños misterios".
En
el cristianismo, las fiestas solsticiales se convierten en los dos San
Juan, que se celebran en las proximidades de los solsticios si bien en
el solsticio de invierno coincide mas claramente con la Navidad.
El
que ha llegado a su máximo no puede sino disminuir, y el que ha
llegado a su mínimo no puede sino por el contrario que empezar a
crecer. Esta idea se encuentra expresada muchas veces en el Tao-te King,
son las vicisitudes del Yin y el Yan. Por esta razón, el solsticio
de Verano señala el comienzo de la mitad descendente del año
Solar, lo cual explica las palabras de San Juan Bautista: "Él (es
decir Cristo nacido en el solsticio de invierno)conviene que crezca y yo
que disminuya".
Sobre
la etimología de Juan que viene del hebreo hanan, es de resaltar
su doble significado de benevolencia o misericordia y el de alabanza. Así
pues el nombre de Yojanan o sea Juan, puede significar misericordia de
Dios o bien alabanza de Dios, y correspondería el primero a San
Juan Bautista y el segundo al Evangelista ya que la misericordia baja y
la alabanza sube.
He
aquí la importancia y la trascendencia de la fiesta que hoy celebramos
y que siempre el hombre ha celebrado girando en torno del fuego de Media
Noche.
Josep
Pratginestós.
*
Este artículo fue escrito para conmemorar el último solsticio
de Verano del siglo XX
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