Las 4 leyes homeopáticas
1.- Similia similus curantur
Es el principio fundamental de la homeopatía. Su traducción es: "lo
similar se cura con lo similar". Indica que el remedio homeopático ha de
contener una sustancia que en dosis elevadas produzca de manera lo más fiel
posible los síntomas que se presentan en la persona que acude a la
consulta.
Es por ello que entre los remedios homeopáticos existen muchas sustancias que
en dosis elevadas son venenosas, por su mayor efecto sobre los seres vivos. La
medicina oficial se basa en el "Contraria contrariis curantur" o
sea, la aplicación de remedios contrarios a la enfermedad.
2.- La ley de las diluciones
La dilución infinitesimal de la gran mayoría de los remedios homeopáticos
hace que muchos farmacólogos y médicos ortodoxos consideren que no puede
funcionar. Si no es posible detectar la sustancia en el fármaco, entonces
¿cómo actúa? La homeopatía va más allá de esta premisa científica, ya
que son precisamente las mayores diluciones, las que menos medicación
contienen, las que tienen un mayor efecto sobre el individuo.
Precisamente es en esta premisa de la homeopatía se basa la ausencia de efectos
farmacológicos nocivos. Pero hay que tener en cuanta que si un remedio homeopático
puede tener un efecto beneficioso sobre la salud, la aplicación incorrecta
puede producir un efecto indeseable. Aún así, problemas típicos de los
fármacos como la úlcera duodenal producida por la aspirina, por poner un
ejemplo, no suele existir en los remedios homeopáticos.
3.- La ley de curación de Hering
Según esta ley los síntomas de las enfermedades, se curan desde arriba hacia
abajo, desde dentro hacia fuera, y en el sentido inverso al que presentaron.
Es decir, desde los órganos vitales y de asimilación como el cerebro,
órganos de los sentidos, corazón, etc., hasta los órganos de eliminación
como son los riñones o los intestinos. Si los síntomas se dirigen a la parte
baja es en principio beneficioso, al dirigirlos hacia los puntos d eliminación.
Cuando se dice que deben ir de dentro hacia fuera, viene a ser lo mismo, ya
que la piel es la barrera y frontera de intercambio con el exterior, por lo
que un problema más superficial tendrá en general mucha menor importancia
que un problema de origen profundo, que posiblemente puede afectar algún
órgano vital. Al decir que se han de presentar en el sentido inverso al que
aparecieron se refieren a que cuando un individuo es joven se presentan los
primeros síntomas más o menos banales, que si no son canalizados
correctamente se convierten en problemas instalados y difíciles de eliminar,
hasta la posibilidad de crear en la edad adulta problemas crónicos. Si se
quiere volver hacia atrás en este proceso, el tratamiento irá encaminado a
hacer salir los síntomas o enfermedades que se padecieron en épocas
anteriores y de los esfuerzos depurativos del organismo que no acabaron siendo
fructuosos.
Una reedición de estos problemas menores en el sentido inverso al que
aparecieron facilita la curación. Esta ley, de capital importancia en la
homeopatía, se enfrenta con los conceptos ortodoxos de la enfermedad, ya que
considera los síntomas y las enfermedades como un fenómeno positivo o
benéfico en la evolución de la vida, mientras que en la medicina ortodoxa se
entiende el síntoma o enfermedad como un hecho nocivo que se ha de combatir a
toda costa.
4.- Ley de individualización
Significa que cada persona tiene un remedio específico para cada momento y
que otra persona con la misma enfermedad pero con carácter y forma de
evolucionar diferente tendrá otro remedio para tratar teóricamente la
misma enfermedad. Aquí se enfrentan aún más las escuelas unicista y
pluricista de la homeopatía, las dos respetables y con grandes médicos en su
haber. Mientras que los unicistas intentan tratar ante todo al individuo, los
pluricistas se dirigen especialmente al tratamiento de los síntomas.