Sería más
correcto denominarla homeoterapia. Es el tratamiento medicinal de acuerdo
al principio de la similitud.
Su fundador fue Samuel Hahnemann. (1755-1843). Nacido en Meissen (Alemania).
Doctorado en medicina en la Universidad de Erlangen. Incómodo con la
práctica tradicional de la medicina a la que le encontraba numerosas
contradicciones, decidió tras ocho años de práctica, dedicarse a malvivir a
base de traducciones. éstas no le dieron dinero, pero sí le ofrecieron la
posibilidad de repasar una gran cantidad de textos de medicina que le
impulsaron a desarrollar su original método. Leyendo un libro del Dr. Cullen
sobre un medicamento, la quina (Cinchona officinalis), utilizado para tratar
la fiebre, se dio cuenta de que si se administraba a dosis más elevadas
producía fiebre, mientras que a dosis más bajas se reducían los síntomas
del paludismo. Siendo un médico esencialmente práctico, se animó a probar
él mismo la quina, observando que al tomarla en dosis elevadas le aparecía
fiebre intermitente, pulso rápido y enfriamiento de las extremidades, un
cuadro muy similar al del paludismo. A partir de esta primera lucecita que se
encendió en su imaginación, se estableció el método sistemático, que consiste
en probar los efectos de los medicamentos en personas sanas antes de
utilizarlos en personas enfermas. Así se dio cuenta de que la administración
de azufre provoca problemas de piel, o que la belladona (Atropa belladona)
provoca fiebre y enrojecimiento, sirviendo precisamente para el tratamiento de
estos problemas. Esto lo pudo comprobar personalmente en una epidemia de
escarlatina en el año 1798, donde se dio cuenta que si utilizaba una planta
tóxica como la belladona debía diluirla a dosis muy reducidas, y con esta
dilución no solos e conservaba, sino que parecía potenciarse su acción
medicinal. Debido a sus notables éxitos médicos, la Universidad de Leipzig
le ofreció el cargo que tuvo que dejar unos años más tarde al encontrar la
oposición frontal dl Colegio de Farmacia debido a las constantes críticas
que dirigía en sus clases contra el sistema convencional de medicina. A pesar
de todas estas tribulaciones observó que su obra, el Organon de la Medicina,
tenía una gran venta precisamente entre médicos interesados en sus métodos,
y en vida suya ya se hicieron varias traducciones a otros idiomas.
Un remedio
que se toma en grandes cantidades y origina síntomas patológicos
en una persona sana, puede curarse una enfermedad que se desarrolla con síntomas
similares, si se lo administra en dosis pequeñas.
Examinando el efecto de
todos los medicamentos en una persona sana, se registran todas las observaciones
subjetivas y objetivas y se forma el cuadro farmacológico, por medio
de la comparación de grandes series y teniendo en cuenta los signos
que reaparecen constantemente. Actualmente se conocen con precisión
más de 2500 cuadros farmacológicos de sustancias naturales.
La tarea del homeópata consiste en encontrar el cuadro farmacológico
que les sea más semejante, basándose en las molestias y en
los síntomas patológicos del enfermo. Una vez determinado
el cuadro farmacológico del paciente se le administra el remedio
en una dilución homeopática.
De las plantas medicinales
se extraen las esencias frescas y con las sustancias secas (drogas) y solubles
se elaboran tinturas básicas que se diluyen con alcohol. Con los
metales no solubles de las sustancias orgánicas e inorgánicas
se elaboran pulverizaciones con lactosa para conservar las diluciones.
La homeopatía no
consiste simplemente en tratar las enfermedades con glóbulos, todos ellos del
mismo tamaño y sabor, sino que sus diferencias con la medicina convencional
van mucho más allá del tratamiento, implicando conceptos de la salud y la
enfermedad en muchos casos enfrentados, que se aceptan como válidos en
medicina oficial. Muchos de estos conceptos filosóficos de la homeopatía son
muy similares a los que propugna también la medicina naturista, aunque no
sean exactamente los mismos.
En primer lugar la
homeopatía trata de estimular los esfuerzos autocurativos del organismo, es
decir, tiene en cuenta que ante todo desequilibrio, problema o enfermedad, el
cuerpo pone en marcha sus reacciones de defensa para restablecer el
equilibrio. Estos mecanismos son a veces sutiles y evidentes y no sólo se
pueden observar en el aspecto físico de la persona, sino también en cambios
de carácter, en sus miedos, fobias o peculiaridades.
En segundo lugar
el fármaco homeopático trata de estimular estos mecanismos de defensa
mediante una acción energética. De otra manera no se explica su mecanismo de
acción, pues el glóbulo homeopático, en la mayoría de los casos, no
contiene de manera físicamente detectable la sustancia que ha servido para su
fabricación (prácticamente no es detectable).
Quizá para
definir el campo de la homeopatía deberíamos definir un poco mejor qué
significa cada término y qué es lo que le diferencia de otros métodos de
tratamiento. En primer lugar homeopatía deriva de homoios (similar) y pathos
(enfermedad), indicando el principio básico de esta disciplina, que consiste
en tratar con medicamentos similares. Desde la visión homeopática se
denomina alopatía, de alos (contrario), al método ortodoxo de la medicina,
en la que el dolor se trata con un antidoloroso, o la infección con un
atibiótico, y en la cual el remedio tiene una función antagónica o
inhibidora del proceso de la enfermedad, de manera que la finalidad del
tratamiento, es que el medicamento sea el que actúa, más que la fuerza
curativa orgánica.
El tercer término es el de isopatía, de iso (lo mismo), en la que los
remedios se obtienen a partir de las secreciones del mismo enfermo (sangre,
orina, heces) o bien a partir de sustancias capaces de producir un problema
como la alergia (polvo, plumas, escamas...).
Los remedios isoterápicos, poco utilizados, entran en un campo intermedio
entre la homeopatía y la alopatía.