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DIRGE
ELEGIA
Me odio a mí mismo por amarte
y por la debilidad que tal cosa
refleja
sólo fuiste un rostro dibujado
en un viaje Carretera del
Suicidio abajo.
El escenario estaba listo, las
luces se apagaron
alrededor del viejo motel
me odio a mí mismo por amarte
y me alegro que cayera el telón.
Odio ese estúpido juego que hemos
jugado
y la necesidad que eso expresaba
y la caridad que me demostraste
tú
de quien siempre podría haber
sospechado.
Salí al Lower Broadway
y sentí ese lugar muy adentro
ese lugar hueco donde sollozan
los mártires
y los ángeles juegan con el
pecado.
Escuché tus canciones de libertad
y al hombre siempre desnudo
haciendo patente su insensatez
mientras su espalda es flagelada.
Como un esclavo en órbita
es golpeado hasta quedar domado
sólo por un momento de gloria
y eso es una asquerosa y podrida
vergüenza.
Existen los que adoran la soledad
no soy uno de ellos
en esta era de fibra de vidrio
estoy buscando una gema.
La bola de cristal arriba en la
pared
todavía no me ha enseñado nada
pagué el precio de la soledad
pero al menos no debo nada.
No puedo recordar nada útil
que alguna vez hayas hecho por mí
excepto una vez que palmeaste mi
espalda
cuando estaba de rodillas.
Nos miramos directamente a los
ojos
hasta que uno de los dos cedió
no acostumbro a disculparme
¿qué podría importar eso?
Entonces entona tu alabanza del
progreso
y de la Máquina del Destino
la verdad desnuda es aún tabú
incluso cuando pueda verse.
Lady Suerte que brilla sobre mí
te dirá dónde estoy
me odio a mí mismo por amarte
pero tendré que sobreponerme a
ello.