North American P-51B Mustang

Accurate Miniatures, 1/48

P-51B Mustang, vista frontal izquierda

El Proyecto

Aunque mi principal campo de interés son los reactores, no se puede negar el encanto de los viejos aviones a hélice, como los de la Segunda Guerra Mundial. Los reactores de combate modernos son los Ferrari de los cielos. Pero los cazas de la Segunda Guerra Mundial son los Bugatti e Hispano-Suiza. De ahí que de tanto en tanto cometa alguna herejía y me lleve a casa uno de estos abueletes con alas.

Ya había oído hablar de Accurate Miniatures cuando encontré varias de sus maquetas en una tienda de Barcelona. Me llevé la del avión más chulo que quedaba. No había mucho donde escoger, y el Il-2 me parece profundamente feo. Así conseguí el P-51C de Accurate. Y para variar, fue directo al armario a esperar su oportunidad.

Al fin me animé a montarlo con la intención de aprender técnicas de pintura. Las decisiones fueron fáciles: para practicar efectos, era mejor que no fuese en metal natural; y para distinguirlo de otros Mustang en proyecto, debía ir con cubierta Malcolm. Por lo demás no me molesté mucho con la decoración: a la que encontré calcas de un aparato que cumplía esas condiciones, me hice con ellas.

El Avión

Short-Fuse Sallee

La leyenda del Mustang es harto conocida. Fue desarrollado por North American en 1940 en un tiempo récord (las malas lenguas dicen que parte del diseño fue "tomado prestado" de Curtiss). El gobierno británico pidió a North American que fabricase cazas P-40. Y ésta respondió que podía hacer un avión mejor en el mismo tiempo. Así nació el NA-73, prototipo del P-51 Mustang.

Irónicamente, los americanos prestaron muy poca atención a la nueva máquina. El modelo inicial estaba propulsado por un motor Allison que no le daba un buen rendimiento en altura. Sin embargo, las prestaciones a baja cota eran buenas, y tenía una autonomía de vuelo extraordinaria para la época.

La cosa cambió en 1942, cuando el avión fue probado con un motor Rolls Royce Merlin. Sus prestaciones cambiaron de forma drástica, convirtiéndose en un excelente caza a todas las alturas y conservando su gran radio de combate. Los modelos de serie P-51B y C (casi idénticos, pero fabricados en Inglewood y Dallas respectivamente), adquiridos ya en masa por los EE.UU., llevaron un motor Packard que no era otra cosa que un Merlin fabricado bajo licencia.

La aparición de los Mustang con motor Merlin en los cielos de Europa cambió el curso de la guerra. Podían escoltar a los bombarderos hasta lo más profundo de Alemania, y una vez allí vérselas con casi cualquier cosa que los alemanes pudiesen poner en el aire. El Mustang no ganó la guerra, como afirman algunos. Pero ayudó a hacerla más corta.

P-51B Mustang, vista trasera izquierda

Mi "víctima" elegida fue finalmente el P-51B-1 Short-Fuse Sallee, pilotado por el entonces Capt. Richard Turner del 356th Fighter Squadron, 354th Fighter Group, 9th Air Force y basado en Lashenden, UK en Mayo de 1944. El 354th FG fue el primero equipado con Mustangs en Europa, y llegaría a ser el que más victorias aéreas acumularía con este avión.

Aunque Turner tuvo varios Mustangs con el nombre Short-Fuse Sallee (todos con el código AJ*T), éste fue el que le vio convertido en As de caza. Llegaría a obtener 11 victorias reconocidas más 10 aviones destruidos en tierra, y a mandar el 356th FS. Turner se caracterizaba por ser aficionado al combate "a quemarropa": las armas de su avión estaban armonizadas para converger a sólo 100 yardas (poco más de 91 metros). Sobrevivió a la Guerra. Y también a la de Korea, donde pilotó Sabres, aunque sin conseguir victorias. Murió finalmente el 14 de Noviembre de 1986 en Arizona, no sin haber escrito el libro Big Friend, Little Friend: Memoirs of a World War II Fighter Pilot.

La Maqueta

Accurate no me defraudó en lo más mínimo. Su Mustang hacía honor a lo que había oído hablar de él. Buena calidad, bien moldeado, sin apenas rebabas, con un detalle soberbio y gran precisión de formas. Para mí, de lo mejor que me había encontrado hasta entonces en plástico inyectado.

Piezas de la maqueta
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Pero la perfección no existe. Durante las pruebas de montaje en seco ya fue evidente que el ajuste, aunque bueno, se podía mejorar. Hay bastantes marcas de inyectores (algunas en sitios muy puñeteros). Y las intrucciones son tan confusas en algunos puntos, que hay que usar fotos del avión real para saber cómo van las piezas.

De no ser por esos "fallitos" se la podría calificar como la mejor maqueta del Mustang a cualquier escala. La de Tamiya tiene mejor ajuste, mejor transparente, mejores instrucciones y es más fácil de montar. Pero le falta el nivel de detalle del P-51 de Accurate. Así que la elección depende de las prioridades. Yo lo tuve claro: cogí las dos

Montaje

La cabina tiene muy buen detalle, pero no es perfecta. Di más relieve a unos mandos de la consola lateral izquierda con algo de plasticard, añadí el gatillo de disparo a la palanca de mando, detallé la radio con algún hilo de cobre, y puse los cinturones al asiento. Todo fue hecho a scratch, excepto los cinturones, para los que usé fotograbado prepintado de Eduard. Era la primera vez que los usaba y no me acabaron de gustar. Al doblarlos salta la pintura, y también algunas piezas. Tuve que prescindir de un par, y dar retoques de pintura.

Cabina pintada Cabina pintada
Asiento Morro acabado
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La principal pieza de la cabina incluye el depósito de combustible y parte del conducto de salida de aire del radiador. Está algo torcida, asi que hay que pegarla por secciones para que quede bien. El panel de instrumentos es peor. Si se monta tal como indican las instrucciones queda demasiado bajo. Pero para montarlo más alto hay que reducir su altura y anchura con la lima, o no cabe. Para pintar la cabina usé mi método habitual de sombreados y pincel seco.

Las alas tienen un defectillo: no incorporan los carenados para los actuadores de los alerones. Están claramente indicados en el Detail & Scale del P-51, así que con esta referencia y un poco de plasticard asunto resuelto. Al probar el montaje en seco, ví que la curvatura del ala no se ajustaba al carenado de la raíz alar que hay moldeado en el fuselaje. El problema se solucionó metiendo algunas cuñas de plástico para forzar la forma correcta. Los pozos del tren los pinté de la misma forma que la cabina.

Ala Modificada Adiciones al ala
Detalle de los pozos del tren Detalle de los pozos ya acabados
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El fuselaje tiene al menos siete marcas de inyectores en cada mitad, en la parte interna. Quise detallar el hueco de la rueda trasera imitando costillas, largueros y mamparos con plasticard, aunque sabía que luego no se vería nada. El fuselaje está formado por cuatro piezas, asi que se ha de tener cuidado con su unión. El ajuste alas-fuselaje no es perfecto, y hay que rellenar las junturas con plasticard y masilla.

Detalle del hueco de la rueda trasera Filete trasero eliminado Cola acabada
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Como el Short-Fuse Sallee no llevaba el filete dorsal del timón de dirección, tuve que cortar, rehacer con plástico y masilla y repanelar la zona. Me llevó más tiempo del que me esperaba, pues me costó conseguir un perfil más o menos correcto en una zona con curvas tan complejas. Además, me llevé por delante mucho detalle de superficie y tuve que reescribirlo casi todo.

Añadí el cable del freno al tren de aterrizaje y me cargué las ruedas intentando abrir los agujeros de las llantas (¿en qué estaría pensando?). Gracias a mi buen amigo Álex Sánchez conseguí un nuevo juego de una maqueta de Tamiya. Encajan perfectamente en el eje, sólo hay que acortarlo un poco.

Detalle inferior Tren de aterrizaje
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Tras todo esto sólo quedó reescribir las líneas que me había llevado por delante con la lija. Y a pintar.

Pintura y Calcas

El Short-Fuse Sallee iba pintado en el clásico esquema de Olive Drab sobre Neutral Grey. Pero mi intención era complicarme la vida con la pintura, y vaya si lo hice.

Tras enmascarar las zonas ya pintadas y los transparentes, di una primera capa base de XF-53 oscurecido con negro XF-1 por debajo, y de XF-62 por encima. Evidentemente, con pinturas Tamiya.

Tras la misma, aclararé los paneles con XF-53 por debajo y con XF-62 aclarado por encima. Ambos muy diluidos. Además, el aclarado superior se hizo con al menos dos subidas de luz. Insistí más en las zonas horizontales, particularmente en la raíz de las alas y en los paneles de municionamiento. También di a varios paneles variaciones de tono para aportar mayor riqueza cromática. E intenté simular la marca de las costillas de la estructura del ala.

Enmascarado Capa base Efectos
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La verdad es que en conjunto, se me fue la mano y me pasé. Por suerte, el barniz final mató bastante el efecto y quedó presentable. Pero me dio ideas y aprendí, así que en ese sentido fue positivo.

Usé las calcas de Accurate para los stencils, y de Tally-Ho para las marcas principales. Aunque las calcas de Tally-Ho parecían buenas y finas en su soporte, resultó que no se adaptaban a las superfície ni con cemento. A base de insistir, y de usar el Decal Softener de Gungze, conseguí dejarlas más o menos decentes. Aún así, tuve que usar el cúter para cortar las calcas en algunas líneas de panel, en detrimento del acabado final.

P-51B Mustang, vista delantera derecha

Panelé con óleos muy diluidos. Y otro fallo de principiante. Con las prisas lo hice sin sellar las calcas, y eso se notó. Usé pasteles para dar los efectos de la cordita en las ametralladoras. Con los óleos dí efectos en los paneles y simulé los chorretones de grasa. Tras todo esto dí la capa de barniz mate final con barniz mate Marabú. Otro error, lo diluí con disolvente Humbrol y descubrí que el resultado no era bueno. En ese estado el barniz tendía a acumularse y a volverse blanco. Allí donde lo hacía, al secarse se formaban pequeñas grietas. Y eso arruinó el acabado final.

Vista superior acabado Vista superior detallada
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A continuación, los descascarillados. Aquí la volví a fastidiar, pinté demasiados, demasiado grandes y mal distribuidos. Tras pensármelo un tiempo y consultar con algunos amigos, hice retoques, les bajé el tono con una mezcla diluida de negro y marrón y conseguí que quedase aparente.

Para acabar, pinté las manchas de los escapes con aerógrafo. Y se acabó el suplicio.

Últimos toques

No se vayan todavía, que aún hay más. Pegar el tren de aterrizaje y los soportes subalares con sus tanques de combustible. Y la hélice con su buje, los escapes y el tubo pitot. Detallé la luz de aterrizaje con una bolita de cola blanca para simular la bombilla. Además, el Short-Fuse Sallee llevaba una antena de látigo dorsal, que hice con plástico estirado. Pinté las luces de posición. Y por fin pude descansar.

P-51B Mustang, vista trasera derecha

Conclusión

Objetivo cumplido: aprendí un montón de técnicas de pintura con esta maqueta. Aunque considero el resultado final mejorable, la verdad es que me dio muchas ideas y una base para comparar con otras obras. Con diferencia, fue hasta la fecha mi maqueta con fase de pintura más compleja.

El kit de Accurate es muy bueno. No es tan fácil de montar como parece, pero con paciencia se deja hacer y te recompensa con resultados sorprendentes. Aunque sigo prefiriendo los reactores, acentuó mi afición por la Segunda Guerra Mundial. Eso sí, me atraen más los bimotores o, en su defecto, los cazas de motor radial. ¿Dónde he dejado esos P-47?

Pedro

P.D.: De nuevo he de dedicar la maqueta a alguien. Primero, a Álex Pijenmaketen Sánchez. Sin tí no podría haber acabado este proyecto. Sigue dándole a las Tamiyas como tú sabes. Segundo, a Antonio Morant. Tus consejos de pintura no caen en saco roto. Aunque sigo esperando la demostración práctica. ¿Para cuándo un video didáctico sobre el tema? . Tercero, a Paco Soldán por su ayuda con el uso de los óleos. Aún tengo que aprender más, pero gracias por el cable.

¡Muchas gracias, chicos!

Última Actualización: 30-12-2005

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