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ALCANCES

Los niños que padecen de Labio Leporino y Paladar Hendido, tendrán a su disposición lo siguiente:

  1. Grupo Médico: Un grupo de especialistas con experiencia en el tratamiento de estos niños es esencial, trabajando en conjunto para diseñar el mejor programa de cirugía y tratamiento para cada defecto en particular.

  2. Cirugía: El labio y/o el paladar afectado puede repararse mediante cirugía a edad temprana, aún antes de que el niño cumpla tres meses de edad. Estas operaciones se llevan a cabo de acuerdo al peso, a la salud general del niño y a la severidad de la hendidura. Pueden llevarse a cabo por etapas o en una sola intervención. Más tarde, cuando crece el niño, puede practicársele cirugía adicional para corregir algunos defectos del labio, la nariz, las encías, y/o el paladar.

  3. Alimentación: Estos bebés pueden tener problemas serios para la lactancia materna o artificial. Se han diseñado aparatos especiales que permiten a estos niños mamar de su madres o de un biberón. Por otra parte, estos pequeños ingieren mucho aire, y es necesario ayudarles a eliminar los gases con frecuencia. Alimentar así a un bebé lleva mucho tiempo al principio, pero se hace más fácil cuando los padres aprenden a satisfacer las necesidades de su niño.

  4. Problemas del oído: Los niños con esta enfermedad suelen padecer de más infecciones del oído, debidas al desarrollo incompleto del paladar y de los músculos palatinos, que son necesarios para abrir las trompas de Eustaquio (que se encuentran a cada lado de la garganta y conducen al oído medio). Los niños con labio leporino deben estar bajo supervisión constante de un especialista en garganta, nariz y oido (otorrinolaringólogo u ORL, para abreviar), para evitar daños permanentes al oído debido a infecciones crónicas.

  5. El habla y el lenguaje: La pérdida de la audición puede ocasionar problemas de aprendizaje en cuanto al desarrollo del habla. El niño con paladar hendido debe examinarse a temprana edad para practicarle cirugía reconstructiva. La voz de éstos tiene una cualidad nasal pero después de la cirugía puede someterse a una terapia para: el desarrollo del lenguaje, la articulación (pronunciación correcta de vocales y consonantes) y el balance de resonancia (calidad del tono de voz).

  6. Odontología: Los niños con labio leporino y/o paladar hendido deben llevarse a un odonto-pediatra lo más pronto posible para asegurarse que las mandíbulas del niño son de la forma y tamaño correcto, corregir la posición de cada diente, y mantener una buena higiene oral dental.

  7. Evaluación psicológica: Acoplarse a las necesidades de un niño con estos problemas orales suele ser muy difícil para cualquier familia. La ayuda de un psicólogo y de grupos de apoyo (asociaciones de afectados) puede ser muy valiosa para que la familia como grupo dialogue, discuta entre ellos la situación y ventile sus sentimientos y temores.


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