
Antes
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ALCANCES
Los niños que padecen de Labio Leporino y Paladar Hendido, tendrán a su
disposición lo siguiente:
Grupo Médico: Un grupo de especialistas con
experiencia en el tratamiento de estos niños es esencial, trabajando en
conjunto para diseñar el mejor programa de cirugía y tratamiento para
cada defecto en particular.
Cirugía: El labio y/o el paladar afectado puede
repararse mediante cirugía a edad temprana, aún antes de que el niño
cumpla tres meses de edad. Estas operaciones se llevan a cabo de acuerdo
al peso, a la salud general del niño y a la severidad de la hendidura.
Pueden llevarse a cabo por etapas o en una sola intervención. Más tarde,
cuando crece el niño, puede practicársele cirugía adicional para corregir
algunos defectos del labio, la nariz, las encías, y/o el paladar.
Alimentación: Estos bebés pueden tener problemas
serios para la lactancia materna o artificial. Se han diseñado aparatos
especiales que permiten a estos niños mamar de su madres o de un biberón.
Por otra parte, estos pequeños ingieren mucho aire, y es necesario
ayudarles a eliminar los gases con frecuencia. Alimentar así a un bebé
lleva mucho tiempo al principio, pero se hace más fácil cuando los
padres aprenden a satisfacer las necesidades de su niño.
Problemas del oído: Los niños con esta enfermedad
suelen padecer de más infecciones del oído, debidas al desarrollo
incompleto del paladar y de los músculos palatinos, que son necesarios
para abrir las trompas de Eustaquio (que se encuentran a cada lado de la
garganta y conducen al oído medio). Los niños con labio leporino deben
estar bajo supervisión constante de un especialista en garganta, nariz y
oido (otorrinolaringólogo u ORL, para abreviar), para evitar daños
permanentes al oído debido a infecciones crónicas.
El habla y el lenguaje: La pérdida de la audición
puede ocasionar problemas de aprendizaje en cuanto al desarrollo del
habla. El niño con paladar hendido debe examinarse a temprana edad para
practicarle cirugía reconstructiva. La voz de éstos tiene una cualidad
nasal pero después de la cirugía puede someterse a una terapia para:
el desarrollo del lenguaje, la articulación (pronunciación correcta de
vocales y consonantes) y el balance de resonancia (calidad del tono de
voz).
Odontología: Los niños con labio leporino y/o
paladar hendido deben llevarse a un odonto-pediatra lo más pronto posible
para asegurarse que las mandíbulas del niño son de la forma y tamaño
correcto, corregir la posición de cada diente, y mantener una buena
higiene oral dental.
Evaluación psicológica: Acoplarse a las necesidades
de un niño con estos problemas orales suele ser muy difícil para
cualquier familia. La ayuda de un psicólogo y de grupos de apoyo
(asociaciones de afectados) puede ser muy valiosa para que la familia
como grupo dialogue, discuta entre ellos la situación y ventile sus
sentimientos y temores.
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Después
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