EJERCICIOS ESPIRITUALES

 

“Sólo en el silencio, en la oración, se descubre a Dios”

 

Entre la última quincena de Septiembre y la primera de Octubre, la Casa de Ejercicios de las Religiosas Esclavas de Cristo Rey de Guadalupe (Murcia) nos ofrecen todos los años una tanda de Ejercicios Espirituales. Aquí hemos querido transcribir nuestra experiencia, deseando que os pueda ayudar a conocer que es esto y que desaparezcan las dudas de aquellos que todavía no habéis ido, animándoos a ir.

 

 

Así comenzábamos cuatro días de silencio, evitando cualquier ruido para escuchar a Dios, esquivando a los demás, buscando la soledad para, en definitiva, encontrarnos con Él. Sólo en el silencio, en la oración se descubre a Dios.

Pues este misterio de amor era para algunos algo nuevo, para otros no tanto, pero dentro de cada uno se almacenaba ilusión, miedo, ganas y desganas al mismo tiempo. ¡Cuatro días en silencio, y dejar atrás mis cosas, mi familia, MI ESTUDIO, mi ocupación! ¿No crees que puedo hacer oración en medio del mundo sin dejar mis labores diarias?

Ante esta indecisión, muchos se sentían inseguros, otros no tanto. Lo que sí era cierto es que Dios estaba derrochando amor en cada uno y yo, Señor, dudaba, me vencía la tentación. ¿Qué me tenía allí guardado que tanto me aterraba?, ¿por qué me costaba tanto decidirme a una entrega total por amor?. Con estas y otras preguntas me dispuse a entrar en ejercicios…

 

                                                                                                                                            

“Descálzate, el lugar que pisas es sagrado” (Ex3)

                                                                                                                                            

 

Primera sorpresa; para orar, para encontrarme con Él tenía que dejar mis preocupaciones a un lado, mis cobardías para que Dios se entregara a mí. Pero que contradicción, ¿no iba a ser yo quien se entregase por entero a Cristo en esos cuatro días?.

Y sin embargo Tú, lo haces todo, Tú te entregas y me dejo invadir por Ti.

Ejercicios Espirituales es la verdadera experiencia de oración. Fuera del mundo, fuera del ruido a solas con Dios, siguiendo el ejemplo de Jesucristo: “le llevaré  al desierto y allí le hablaré al corazón”.

 

                                                                                                                                            

El hombre permanece desconocido hasta que Dios le toca

                                                                                                                                            

 

Aquí es donde realmente me introduje en la oración. En mi mente estaba el cuadro de la “Creación del Hombre” pintado por Miguel Ángel en la Capilla Sextina; ese detalle del dedo de Dios que toca el del hombre y a partir de ahí cobra vida. En los Ejercicios comencé a cobrar vida; ¿pero, es que antes no la tenía?... antes no lo sabía.

Es Él quien me da la vida y nada me falta pues es mi absoluta seguridad. Está conmigo siempre y soporta conmigo mis miserias, mis debilidades y mis cambios en el estado de ánimo.

Jesucristo se hizo hombre para vivir con nosotros, para pasar por lo que nosotros pasamos. Ahora sé que Él sintió tristeza, alegría, miedo, angustia, soledad, gozo, cariño y muchos más sentimientos humanos; que toda situación que viva, siempre la viviré en compañía, mis preocupaciones, mis agobios y suspensos, mis manías y mi genio. En todo estoy acompañado porque Él es mi seguridad.

Nunca pondré mis ilusiones en nada que se acabe, en nada mundano, porque me derrumbaría yo con ello. Siempre seguro de mí mismo, seguro con el Señor. Y es que Cristo se entregó por nosotros hasta la muerte, se llevó todos nuestros pecados para traer la alegría y el gozo de la vida en la Resurrección. Es una entrega diaria en la Eucaristía que me hace a mí responsable de su misión; soy un cristo entre la gente. Todo tiene sentido con Él, pues me acompaña y ha apostado por mí, me confía a mis hermanos para cuidarlos y quererlos. Me quiere y nunca me fallará.

A partir de aquí todo lo viviré a través de Cristo, todo a partir de Él, tanto situaciones gozosas como momentos tristes. Si antes Señor te daba la espalda y nada más que me preocupaba en dar vueltas a mi ombligo, ahora se que no estoy solo sino que eres Tú quien habita en mí.

 

                                                                                                                                            

¿Merecen o no merecen la pena cuatro días en silencio?

                                                                                                                                            

 

Todos coincidíamos en que incluso hacían falta más días para que siguiera derrochando su amor. Podemos entonces preguntarnos, ¿por qué no teníamos prisa por volver a ocuparnos de nuestras cosas?, ¿no es como si no tuvieran sentido? La única verdad es Cristo; mejor dicho, todo tiene sentido a partir de Cristo y sin ese tiempo de silencio no lo habríamos descubierto.

 

Adolfo 1995

 

 

Una experiencia que hay que vivir.

 

 

Lo mejor es que no te lo cuente, hay que vivirlo. Es como un amigo que intenta explicarle a otro lo que es el cine sin que éste último haya ido nunca: “Pues es una gran sala con butacas donde una gran pantalla emite imágenes y sonidos…” Aún así el amigo queda insatisfecho. Si implica una experiencia es difícil de explicar, y si además la experiencia es directa, única e irrepetible con el que sabemos que nos ama, es mucho peor. Pues bien a pesar de todo a la semana siguiente nos reunimos para contar lo que supuso para nosotros la experiencia de Ejercicios:

 

“La verdad es que merece la pena ir, hacen mucho bien, se nota desde dentro” Mª José.

 

“Iba con la idea de sentir algo especial, pero no llegué a sentirlo” Jesús

 

“A mi me pasó lo mismo que a mi hermano, estos ejercicios fueron más a lo práctico” Conchi

 

Y es que el cristiano no vive de sentimientos, nos guiamos por la fe.

 

“Quiero resaltar que no debemos depender del ánimo” Bienve

 

“Delante del Sagrario me sentía algo culpable por no sentir amor, el P. Elizalde dio muy bien la tanda” Leo

 

Para la veterana del equipo no fue tan diferente como los novatos, y comparará con otras tandas que ya había realizado.

 

“En las demás me sentía muy mal, en la parte del pecado lo enfocaba con amargura, había que enfocarlo desde la misericordia de Dios; Él te quiere como eres. Eso da mucha paz y tranquilidad, con esa gracia es suficiente” Mª Jesús

 

A partir de aquí se comenzó a hablar del encuentro con Jesucristo, llegó de la manera más suave a nuestro corazón.

 

“Cuatro días llenos de gozo y de paz, sin preocupaciones, pues la alegría viene de Dios. Él es nuestra seguridad, no me importa ser criticada o rechazada; ¡Él apuesta por mí!” MªCarmen

 

Esto contaban los que habían ido por primera vez.

 

“Era un horario intenso sin para, que llegaba al estrés. La tentación de que eso no era para mí, que no era mi mundo, no me impidió ir. En los Ejercicios, sobre todo el tercer día, gracias al Padre, todo cambió, su forma de ser merece la pena, sólo por una persona así merece la pena ser cristiano” Antonio

 

“Sentí mucha tranquilidad, tenía tiempo para reflexionar y hacer oración. No fue fuerte la meditación de la muerte, ni nada de eso, es una gran experiencia de amor…” Jesús

 

Ni los agobios ni las pocas ganas de hablar sirvieron para que los viviéramos y los contásemos luego.

 

“Pues yo… no tenía ninguna tentación, tenía muchas ganas de ir. Me ha ayudado hablar con el padre y con Mª Dolores. Con otra persona puedes reflexionar” Elena

 

“Tenía muchas ganas de ir pero me tiraba mucho el estudio; aún así me han gustado mucho. Me tiraba en la capilla todo el tiempo. Desde la ventana se veía Murcia como otro mundo. Te ayuda mucho hablar con alguien en Ejercicios, ves tus problemas como insignificantes” Mercedes

 

Ya ves, aún con muchas palabras si no lo has experimentado es difícil saber qué son los Ejercicios Espirituales.

 

El Señor no elige a los capaces, sino que hace capaces a los que elige.

Escucha, ¡hoy te elige a ti!