YOLANDA
(Pablo Milanés)


Esto no puede ser más que una canción,
quisiera fuera una declaración de amor,
romántica sin reparar en formas tales
que ponga un freno a lo que siento ahora a raudales.

Te amo, te amo,
eternamente te amo.

Si me faltaras no voy a morirme,
si he de morir quiero que sea contigo,
mi soledad se siente acompañada
por eso a veces sé que necesito

tu mano, tu mano,
eternamente tu mano.

Cuando te vi sabía que era cierto
este temor a quedarme descubierto.
Tú me desnudas con siete razones,
me abres el techo siempre que me colmas

de amores, de amores,
eternamente de amores.

Si alguna vez me siento derrotado
renuncio a ver el sol cada mañana.
Rezando el credo que me has enseñado,
miro a tu cara y digo a la ventana

Yolanda, Yolanda,
eternamente Yolanda.

CANCION DEL ELEGIDO
(Silvio Rodríguez)


Siempre que se hace una historia
se habla de un viejo, de un niño o de sí
pero mi historia es difícil,
no voy a hablarles de un hombre común,
haré la historia de un ser de otro mundo,
de un animal de galaxias,
es una historia que tiene que ver
con el curso de la Vía Láctea,
es una historia enterrada,
es sobre un ser de la nada.

Nació de una tormenta,
en el sol de una noche el penúltimo mes
y fue de planeta en planeta
buscando agua potable,
quizá buscando la vida o buscando la muerte,
eso nunca se sabe,
quizá buscando siluetas o algo semejante
que fuera adorable
o por lo menos querible,
pensable, amable.

El descubrió que las minas
del rey Salomón se hallaban en el cielo
y no en el Africa ardiente
como pensaba la gente,
pero las piedras son frías
y le interesaban calor y alegrías,
las joyas no tenían alma,
sólo eran espejos, colores brillantes,
y al fin bajó a la guerra,
perdón, quise decir a la tierra.

Supo la historia de un golpe,
sintió en su cabeza cristales molidos
y comprendió que la guerra
era la paz del futuro,
lo más terrible se aprende enseguida
y lo más hermoso nos cuesta la vida;
la última vez lo vi irse
entre humo y metralla contento y desnudo
iba matando canallas
con su cañón de futuro,
iba matando canallas
con su cañón de futuro.

 

OJALA
(Silvio Rodríguez)

Ojalá que las hojas
no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas
convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia
deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte
para no verte tanto, para no verte siempre,
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora
no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre
se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes
no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo
se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ojalá se te acabe la mirada constante...

OLEO DE MUJER CON SOMBRERO
(Silvio Rodríguez)

Una mujer se ha perdido,
conocer el delirio y el polvo,
se ha perdido esta bella locura,
su breve cinturo debajo de mí,
se ha perdido mi forma de amar,
se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila
y promete dejarnos a oscuras,
veo un perro ladrando a la luna
con otra figura que recuerda a mí,
veo más, veo que no me hallo,
veo más, veo que se perdió.

La cobardía es asunto
de los hombres, no de los amantes
los amores cobardes no llegan a amores
ni a historias, se quedan ahí,
ni el recuerdo los puede salvar,
ni el mejor orador conjugar.

Una mujer innombrable
huye como una gaviota
y yo rápido seco mis botas,
blasfemo una nota y apago el reloj,
que me tenga cuidado el amor,
que le puedo cantar su canción.

Una mujer con sombrero
como un cuadro del viejo Chagall,
corrompiéndose al centro del miedo
y yo, que no soy bueno, me puse a llorar,
pero entonces lloraba por mí
y ahora lloro por verla morir,
pero entonces lloraba por mí
y ahora lloro por verla morir.




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