CANTO A LA MADRE
(Rubén Blades)


Soy la huella de tu amor, mezcla de esperanza y pasión. 
Fuiste el dolor que alumbró el nacer de mi razón. 
Donde yo vaya, tu estás, donde tu estés, yo estaré,
y cuando mueras también un poco yo moriré. 
Yo siempre rezo por ti. Yo nunca te olvidaré. 
Aunque a su lado no esté, sigo el chiquillo de Usted. 
No se hace viejo un querer cuando lo apoya el ayer; 
se hace sonrisa que no termina y celebra un amor 
toda la vida.
WEST INDIAN MAN (Hombre Antillano)
(Rubén Blades)


Vino del mar, a Panamá, a trabajar en la selva 
y a construir el Canal. 
Le pagaron en plata, al hombre blanco le pagaban 
en oro y la fiebre amarilla se llevó el alma de todos. 
Mi abuelito fue un hombre, Antillano, y vivió y murió en Panamá.
Hombre Antillano, quiero reconocer tu
voluntad de hierro, tu sacrificio. 
Diste la vida para construir un camino que uniese 
a los océanos, dentro del corazón de Panamá. 
El tiempo ha transcurrido pero la discriminación 
continúa; debemos trabajar juntos hasta encontrarle una cura.
Hombre Antillano, vino del Caribe y encontró 
una casa y un nuevo comienzo en Panamá. 
Mi abuelito fue un hombre, Antillano, y vivió y murió en Panamá.
NATURALEZA MUERTA
(Rubén Blades)


El último árbol del Brasil fue desenterrado a los 10 
meses de edad. único sobreviviente del Reino Vegetal. 
"Comienza una nueva Era", es la proclama oficial.
Los indios que lo cuidaban se fueron esa noche,
caminando sobre el mar. 
El último árbol del Matto Grosso, 
el último árbol del Brasil, fué vendido para pagar la deuda externa, luego de una subasta febril. 
El árbol fue cubierto en celofán, fotografiado por la prensa internacional, 
despedido con honores por el gobierno militar. 
"Fotos del árbol serán ofrecidas a precio popular". 
En el Ministerio para el Desarrollo y el Progreso hay un cuadro colgando en la pared. 
La pintura muestra la selva 
que antes existía, la flora que había, y que se fué. 
Dicen que el pintor se suicidó luego de terminada su labor. 
El último árbol del Brasil hacia el extranjero partió. 
"(¡Si fuera yo!)" 

Oh, oh, oh, oh, oh, oh 
Oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh, oh.

CONMEMORANDO
(Rubén Blades)


Impulsado por la fuerza de su mente, 
en la soledad de su imaginación, 
con la fe que hace al mortal omnipotente,
sobre la frente del sol, viaja Colón. 
Lo acompañan el rebelde, el incrédulo, el valiente; 
la esperanza y la desesperación. 
Los futuros generales, 
los caudillos y cardenales, la guerrilla y el germen de una nación. 
El plebeyo junto al noble, en el mismo pasodoble, por el oro y la pasión por la Conquista. 
Y Colón es su Almirante, y Dios porta el estandarte de Castilla y Aragón imperialista. 
Viajan diablos y madonas,
ignorancias y diplomas, idealistas, mercenarios y patriotas. 
Inocentes y culpables, ricos, pobres, miserables, 
hermanados en su búsqueda de gloria. 
Este fué el mejor momento de la gran equivocación. 
Cuando, frente a lo imposible, latió un sólo corazón. 

Comenzaron apostando al alma, con la esperanza invencible del que ha sido un perdedor. 
Terminaron humillando al cielo, 
destrozando sus estrellas y orinándose en la luna y en el sol. 
La cruz que luego bendijo el genocidio fué la que al principio habló de amor. 
La injusticia no termina para el indio. 
Cinco siglos no han calmado su dolor. 
Negativo y positivo se confunden en la herencia del 1492. 
Hoy, sin ánimo de ofensa hacia el que distinto piensa, conmemoro. Pero sin celebración. 

Conmemorando. Quinientos años.




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