OJOS VERDES
(Concha Piquer)

Apoyá en el quicio de la mansebía,
miraba encenderse la noche de mayo
pasaban los hombres y yo sonreía,
hasta que en mi puerta paraste el caballo.
¡Serrana! ¿me das candela?
y yo te dije: Gaché
ven y tómala en mis labios
y yo fuego te daré
Dejaste el caballo y lumbre te di
y fueron dos verdes luceros de mayo
tus ojos pa mí.
Ojos verdes, verdes
como l'arbahaca,
verdes como er trigo verde,
y el verde, verde limón.
Ojos verde, verdes
con brillo de facas
que s'han clavaíto en mi corazón
Pa mi ya no hay soles, luseros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes
como l'arbahaca,
verdes como er trigo verde,
y el verde, verde limón.
Vimos desde el cuarto despertar er día,
y anunciar el alba la torre la vela
dejaste mi brazo cuando amanecía,
y en mi boca un gusto de menta y canela.
¡Serrana! para un vestío
yo te quiero regalá
y yo te dije: ¡estas cumplío!
No me tienes que dar ná.
Subiste al caballo, te fuiste de mi
y nunca otra noche más bella de mayo
he güerto a viví.
Ojos verdes, verdes
como l'arbahaca,
verdes como er trigo verde,
y el verde, verde limón.
Ojos verde verdes, con brillo de facas
que s'han clavaíto en mi corazón
Pa mi ya no hay soles, luseros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vía son.
Ojos verdes, verdes
como l'arbahaca,
verdes como er trigo verde,
y el verde, verde limón.
LA MORENA DE MI COPLA
(Concha Piquer)

Julio Romero de Torres
pintó la mujer morena
con los ojos de misterio
y el alma llena de pena.
Puso en sus braos de bronce
la guitarra cantaora,
en su bordón hay suspiros
y en su caja una dolora
Morena,
la de los rojos claveles,
la de la reja floria,
la reina de las mujeres.
Morena,
la del bordado mantón,
la de la alegre guitarra,
la del clavel español.
Como escapado del cuadro
en el sentir de la copla,
toda España la recibe
y toda España la llora.
Trenza con su taconeo
la seguirilla de España.
En su danzar es moruna,
en la Venta de Eritaña.
Morena,
la de los rojos claveles,
la de la reja floria,
la reina de las mujeres.
Morena,
la del bordado mantón,
la de la alegre guitarra,
la del clavel español.
 

LA ZARZAMORA
(Concha Piquer)

En el café de Levante,
entre palmas y alegrías,
cantaba la Zarzamora.
Se lo pusieron de mote
porque dicen que tenía
los ojos como las moras.
Le habró primero un tratante y olé
y luego fué de un marqués.
Que la llenó de brillantes y olé
de la cabeza a los pies.
Decía la gente que si era de hielo,
que si de los hombres se andaba burlando,
hasta que una noche con rabia de celos,
a la Zarzamora pillaron llorando.
Que tiene la Zarzamora que a todas horas
llora que llora por los rincones.
Ella que siempre reía y presumía
de que partía los corazones.
Del querer hizo la prueba y un cariño conoció.
Que la trae y que la lleva por la calle del dolor.
Los flamencos del colmao
la vigilan a deshora,
porque se han empestillao
en saber del querer desgraciao 
que embrujó a la Zarzamora.
Cuando sonaban las voces,
una copla de agonía
lloraba la Zarzamora.
Mas nadie daba razones
ni el intríngulis sabía
de aquella pena traidora.
Pero una noche al levante y olé 
fué a buscarla una mujer.
Cuando la tuvo delante y olé
se dijeron no se qué.
De aquello que hablaron ninguno sabía
más la Zarzamora lo dijo llorando,
en una coplilla que pronto corrió
y que ya la gente la va publicando.
Que tiene la Zarzamora que a todas horas
llora que llora por los rincones.
Ella que siempre reía y presumía
de que partía los corazones.
Lleva anillo de casado, me vinieron a decir.
Pero ya le había besado y era tarde para mí.
Que publiquen mi pecao y el pesar que me devora.
Y que tos me den de lao
al saber del querer desgraciao 
que embrujó a la Zarzamora.
CARCEL DE ORO
(Concha Piquer)

Cuando tú me diste amparo no era más
que una gitana
con un traje de volantes y una enagua armidoná,
y me vi por tu cariño, de la noche a la mañana,
convertía en una reina de brillantes coroná.
Pero a mi desde el principio me cansaba tu ternura,
me agobiaba aquel encierro que me impuso tu pasión,
y una noche que tus celos me colmaron de amargura
con la hiel de mis palabras yo maté tu corazón.
Tanto decirme "te quiero", -te quiero-,
ya no lo puedo aguantá
como un pájaro me muero, -me muero-,
necesito libertá.
Abre puertas y cerrojos
que me dé la luz der sol,
que están ciegos ya mis ojos
de tinieblas y doló.
Por mi mare yo te imploro y te lloro
que no pienses más en mí;
no te quiero, no te adoro,
y no sirvo pa viví
en esa cárcel de oro.
Y con prisas por dejarte yo me fui por los caminos,
con mis coplas y mis sueños y mis ansias de viví,
y ar momento mis volantes se enredaron entre espinos
y los nardos y las rosas fueron nardos para mi.
Del vinagre que ahora bebo la curpita es sólo mía
y mardigo hasta la hora que probé la libertá.
Pordiosera de cariño te suplico noche y día
que en la cárcel de tus brazos tú me vuelvas a encerrá.
Vuelve a decirme: "te quiero", -te quiero-,
vuelve a decirlo, por Dio,
sin oírlo yo me muero, -me muero-,
como un nardo sin oló.
Pa borrarte los agravios
que te hice padecé,
si pudiera de mis labios
me arrancara hasta la piel.
Vale más que los tesoros del moro
tu cariño para mí.
Por tu madre yo te imploro
que me encierres pa viví
en esa cárcel de oro.
A una fragua yo me echara
pa salí purificá,
si de nuevo tú en mi cara
te volvieras a mirá.
Vale más que los tesoros del moro
tu cariño para mí.
Por tu madre yo te imploro
que me encierres pa viví
en esa cárcel de oro.




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