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La presente publicación es la primera entrega de un libro dedicado al ajedrez peruano que el legendario maestro nacional Felipe Pinzón Sánchez terminó de escribir a fines de 1987 y que por esas cosas del destino nunca ha visto la luz para su publicación.
La idea para que este libro aparezca por este website me fue sugerida por el maestro internacional Oscar Quiñones, a quien felicito por su genial idea.
Espero que a través de este trabajo podamos conocer mejor la historia de nuestro ajedrez peruano. James Alvis Tafur

EL AJEDREZ EN EL PERU

Por: FELIPE PINZON SÁNCHEZ

PROLOGO

Muy poco se ha escrito sobre el ajedrez en el Perú. Y nada sobre la superación y el progreso que ha experimentado en los últimos cincuenta años. Por eso, quiero ofrecer una versión personal, lo más sincera y veraz, del período que me correspondió vivir en la historia del ajedrez en el Perú, destacando, por cierto, algunas etapas importantes en las que se gestaron esa superación y ese progreso del Ajedrez Peruano, desde su incipiente comienzo internacional en 1939 hasta su valiosa actuación en 1986. Y como un testimonio de esa historia que describe algunos aspectos interesantes y sugestivos del quehacer ajedrecístico nacional, mostrar las partidas que diversos ajedrecistas peruanos protagonizaron en su afán perenne y entusiasta de cultivar un arte que ha cautivado la mente y el corazón de tantos seres humanos y que según afirmaba Tarrasch: ?hace feliz al hombre?. Se acostumbra presentar las partidas con análisis y comentarios que maticen e ilustren las alternativas de su desarrollo, pero en este trabajo he puesto mayor énfasis en el aspecto narrativo que en lo técnico, limitando los análisis y comentarios a sólo unas pocas partidas, a fin de incluir la mayor cantidad de producciones de los ajedrecistas peruanos. Me he guiado en ese propósito por lo que señala el maestro español Manuel Golmayo en el prólogo de su obra ?Temas de Ajedrez? al tratar sobre el carácter de la partida de Ajedrez, cuyo texto específico reproduzco por estimarlo pertinente y significativo:

?porque cada partida, al reponerla, vuelve a ser un organismo vivo e indivisible, en el que sobre la estructura nos interesa el funcionamiento. En la inmensa floresta de la vida humana, esta bella y minúscula planta espiritual de la partida de Ajedrez, es una imagen dijimos, y como en ella, en esta linda miniatura repristinada y viviente, el planteo, el medio y el final, que son como el pasado, el presente y el futuro de la vida, reaccionan unos sobre otros con insospechable intensidad?.

Espero que cada partida de este libro permita al lector, revivir los instantes cruciales y emotivos que sus intérpretes forjaron al calor de la noble confrontación en el tablero.
Lima, Diciembre de 1987


Pinzón en la Plaza de San Marcos, delante de la Basílica, Venecia, el 19 de Setiembre de 1950, al retorno de Dubrovnik

CAPITULO PRIMERO


BUENOS AIRES 1939: DEBUT INTERNACIONAL


De Lima a Buenos Aires

¿Cómo era que yo, Felipe Pinzón a mediados de agosto de 1939, estaba a bordo del ?Baarn?, barco de carga holandés? No era, por supuesto, un tripulante del barco. Simplemente un pasajero, de los muy escasos que iban a bordo. Como que la mayoría de ellos, éramos los integrantes del equipo peruano de ajedrez que viajábamos con destino a Buenos Aires, Argentina, para intervenir en el Torneo de las Naciones, que correspondía a la octava edición oficial de las Olimpiadas de Ajedrez y en el que por primera vez participarían ajedrecistas peruanos, en su también primera actuación internacional en el extranjero. Entonces estaba por cumplir los 22 años el 23 de ese mes y la aventura me mostraba su faz más seductora, vía el ajedrez, una actividad intelectual, cargada de promesas pero también de incertidumbres. Había aprendido a jugar el ajedrez en 1932 y un año después me incorporé al Club de Ajedrez de Lima, la institución de índole más antigua de América, donde pronto logré una situación destacada, pese a mi inexperiencia, debido quizás a mi juventud y a mi vivo interés por la práctica del ajedrez, aportando un ímpetu y un dinamismo que remozaban las viejas filas de los ajedrecistas veteranos del Club decano. Que iba por buen camino lo evidenció el Torneo Mayor de la Federación Peruana de Ajedrez, realizado en julio de 1939, que sirvió para seleccionar a los que formarían el equipo nacional en cuyo torneo arribé en 2º lugar, escoltando al vencedor, el Campeón del Callao, Dr. Alberto Ismodes Dulanto. Detrás de nosotros se clasificaron el Dr. René Castro de Mendoza, Domingo Soto Mondragón y el Dr. J. Alberto Cayo Murillo. Los cinco, en ese orden, conformamos el equipo representativo del Perú que intervendrían en el Torneo de las Naciones. ¿Qué podría decir de ellos? Ismodes era un jugador de sólida formación posicional, con un agudo sentido del juego táctico; esgrimía un estilo moderno, incisivo y emprendedor, dentro de una sobriedad y sencillez destacables. Castro de Mendoza, de juego reposado, reflexivo, sin aristas agresivas, guardaba, sin embargo, un poder de penetración muy significativo en los esquemas posicionales que gustaba plantear. Por su parte, Soto poseía un juego inquieto y bullidor, tenaz y acucioso, incisivo y audaz, no siempre exacto, pero que daba emoción a sus lances. Cayo sobresalía por su juego cauteloso, tranquilo, no exento de matices agresivos que ocultaba con sutileza, apelando a maniobras acaso rebuscadas pero efectivas. En este Torneo Mayor se jugaron partidas que pusieron de relieve nuestro entusiasmo e incipiente técnica. Incluyo una de Ismodes, vencedor del certamen y la que creo fue la partida que mejor jugué en este torneo, superando al ajedrecista arequipeño, José Andrés Pérez, entonces un valor en ascenso, que destacaba por su juego sólido y enérgico.

Blancas: José L. Boggio -- Negras: Alberto Ismodes

1. d4 Cf6 2. c4 g6 3. Cc3 d5 4. Cf3 Ag7 5. e3 O-O 6. b3 c5 7. Ab2 Da5 8. Dc2 Cc6 9. cxd5 Cxd5 10. Cd2 Cdb4 11. Db1 cxd4 12. Cc4 Dd8 13. Cb5 dxe3 14. Cxe3 Ce5 15. Cd4 Ced3+ 16. Axd3 Axd4 17. Axd4 Dxd4 18. Re2 Td8 19. Td1 De5 20. Axg6 Ag4+ 21. f3 hxg6 22. fxg4 Cd5 23. Txd5 Txd5 24. Dc1 Tad8 25. Tb1 Td3 26. b4 Tc3 27. Dg1 Tdd3 28. Tb2 Txe3+ 29. Rd1 Tcd3+ Abandonan blancas

Blancas: José A. Pérez -- Negras: Felipe Pinzón

1. c4 e5 2. Cc3 Cf6 3. Cf3 Cc6 4. d4 exd4 5. Cxd4 Cxd4 6. Dxd4 b6 7. Ag5 Ab7 8. O-O-O Ae7 9. e4 O-O 10. f3 Te8 11. Axf6 Axf6 12. Dxd7 Axc3 13. bxc3 Dg5+ 14. Dd2 Dc5 15. Rb2 Ac6 16. Dc2 Tab8 17. Ra1 Da5 18. Dc1 a6 19. Ae2 b5 20. Dd2 h6 21. The1 b4! 22. cxb4 Txb4! 23. Dd4 Aa4! 24. Dd5 c5! 25. Td2 Teb8 26. Dd3 Ab3 27. Tc1 Ta4 28. Tcc2 Axc2 29. Dxc2 Tab4 30. Td1 Db6! 31. e5 Tb2 32. Dd3 Txa2+ Abandonan blancas


Nuestra participación en el Torneo de las Naciones se había decidido un tiempo atrás, pero las dificultades económicas casi la frustraron. Debido a tales inconvenientes se eligió una solución adecuada a los escasos fondos existentes que, comprendía dos etapas: viaje por mar hasta Valparaíso y luego, viaje por ferrocarril desde Santiago de Chile hasta Buenos Aires. Así fue que abordamos el ?Baarn?, un carguero holandés que iba ?en lastre? a recoger carga en Valparaíso, destinada a Europa. El ?Baarn? tuvo después una trayectoria notable en aguas del Atlántico, durante la II Guerra Mundial, transportando materiales y abastecimientos de los Aliados y terminó hundido por submarinos alemanes.

Ahora bien, meses antes de emprender viaje, tuvimos en Lima la visita del Campeón Mundial, Dr. Alejandro Alekhine, uno de los genios más notables del tablero, que iba de paso para Buenos Aires, donde encabezaría el equipo francés. Alekhine dio varias exhibiciones de partidas simultáneas y en una de ellas, la segunda, jugada en el Palacio Municipal de la Exposición tuve la oportunidad de actuar entre los treinta jugadores que hicimos frente al genial ajedrecista de origen ruso. Ahí jugué una partida que me causó una gran satisfacción, especialmente porque desarrollé una línea de juego teórica muy correcta, aplicando las recomendaciones del gran maestro inglés F.D. Yates, quién precisamente en el Torneo Internacional de Carlsbad 1923 le ganó al propio Alekhine una partida memorable, sobre la cual me basé para estructurar mi sistema defensivo. De mi partida con Alekhine cabe citar una anécdota curiosa: el Campeón del Mundo no trepidó en rectificar una jugada ya hecha, al advertir con su mirada de águila que dos jugadas después se amenazaba un jaque doble. Hubo asombro general y... un silencio sepulcral; nadie chistó ni yo tampoco ¡tanto era el respeto que inspiraba Alekhine! La partida continuó y poco después de mismo gran maestro me ofreció las tablas: ¡un galardón notable para un bisoño aficionado!

He aquí la partida, que tiene para mí, un valor sentimental inapreciable.
Lima, 17 de abril de 1939
Blancas: Alexander Alekhine -- Negras: Felipe Pinzón P.D. India Rey

1. d4 Cf6 2. c4 g6 3. g3 Ag7 4. Ag2 O-O 5. Cc3 d6 6. Cf3 Cc6 7. d5 Cb8 8. O-O Cbd7 9. Cd4 a5 10. h3 Cc5 11. Ae3 e5 12. Cb3 b6 13. Cxc5 bxc5 14. Cb5 Ce8 15. Dc1 f5! 16. Ah6 f4! 17. Axg7 Rxg7 18. gxf4 Txf4 19. e3 Th4 20. f4 e4! 21. Dc3+ Rg8 22. Rh2 Af5 23. De1 Th5 24. a4 Dd7 25. Dg3 Dg7 26. Tf2 Cf6 27. Te2 Cg4+ 28. Rg1 Ch6 29. Rf2 Te8 30. Cc3 Dd7 31. Th1 Dg7 32. Af1 Ag4? (a) 33. hxg4 Txh1 34. Rg2 Txf1 35. Rxf1 Rh8 36. Th2 Cg8 37. g5 Ce7! 38. Dh3 (b) Cf5 39. Cb5 Tb8 40. Re1 Df7 41. Rd1 Tablas


(a) Esto favorece a las Blancas. Lo exacto era 32...Ac8 con mejores chances de las Negras, aunque muy difíciles de concretar.

(b) Aquí Alekhine jugó 38 Dg4 y pasó al tablero siguiente, pero, sin dejar de mirar la posición, retornando de manera imprevista, casi de inmediato, para rectificar su jugada, moviendo la Dama a 3T.

¡Por fin, arribamos a Buenos Aires, al atardecer del 25 de agosto!. Buenos Aires, ciudad porteña, ciudad imposible de ensueños, era en 1939, una urbe cosmopolita, europeizada, idolatrada, ensalzada y a veces denigrada, con reminiscencias de las grandes metrópolis latinas de Europa, pero, esencialmente, era la gran ciudad del mundo hispánico, con un aire de misterio, sensualidad y belleza, y también con un sabor insospechado de tradición, seriedad y profundidad que, muchos de los peruanos, habíamos admirado siempre a través de su literatura y de sus intelectuales de vanguardia, de sus tangos cadenciosos y excitantes, de su existencia variada y agitada. Para los ajedrecistas, en particular, Buenos Aires, era la Meca sudamericana del juego-ciencia, desde la que irradiaba el conocimiento y la técnica ajedrecísticas, mediante libros, revistas y publicaciones que transmitían el nervio, la acción y el ritmo de su movimiento, de su actividad intensa en el tablero nacional e internacional. En la Estación Retiro, luego de descender del ?Cuyano?, tren de pasajeros, que nos condujo a través de las pampas argentinas desde Mendoza, casi en las estribaciones de la Cordillera de los Andes, hasta la capital bonaerense, mientras observaba el interminable flujo de viajeros, tuve una visión calidoscópica de nuestra larga jornada, de los avatares inéditos que nos envolvieron en su increíble manto de sorpresas y emociones, a partir del Callao, donde embarcamos en el ?Baarn? rumbo a Valparaíso. Una multitud de imágenes se agolparon en mi mente y reviví en segundos escasos, los doce días de navegación en el carguero holandés y los dos de viaje terrestre, incluída la escala en Arica, donde nos sobrecogió de emoción patriótica la visión del Morro glorioso, inmarcesible, cautivo. Y entre las alegrías y los ensueños que la presencia imponente y enigmática del mar nos sugería, sintiéndonos aventureros o corsarios, la anécdota simpática de Castro y de Soto, quienes luciendo su habilidad pianística, deleitaron a todos los pasajeros, poniendo la nota emotiva y sentimental. También fueron significativas las escalas en Iquique y en Antofagasta, que matizaron pintorescamente nuestro viaje. A nuestro arribo en Valparaíso, nos aguardaba don Dimas Muñoz, Presidente de la Federación Chilena de Ajedrez, quién, gentilmente nos dio la bienvenida y nos condujo vía Santiago, hasta la población de Los Andes, en plena cordillera. No había conexión pro ferrocarril con Argentina, a causa de los derrumbes provocados por el mal tiempo y hubimos de trasladarnos en dos autos hasta Mendoza, donde llegamos la misma noche, tras un recorrido alucinante por sendas y vericuetos entre las montañas, al borde de precipicios. Recuero mucho que el timón de los autos estaba a la derecha y tuve algunas veces la impresión de que íbamos a desbarrancarnos, cuando hacían una maniobra que a mí se me antojaba extraña. Por suerte, los pilotos conocían el terreno y eran muy hábiles en el manejo; nos transportaron a través de 200 kilómetros de un paisaje desolado, pero majestuoso. En Mendoza abordamos el ?Cuyano?, no sin antes haber gozado la noche anterior, de un inolvidable paseo en un coche halado pro caballos, por las calles meniccinas, evocando una tradición limeña que había desaparecido de Lima. El trayecto por las pampas argentinas con sus interminables y gigantescos hatos de ganado, kilómetro tras kilómetro, hora tras hora, en medio del polvo, sol y deslumbramiento, duró dos días de novedad, asombro, sorpresa y aburrimiento, que superamos con la ilusión de nuestra meta. Un gesto digno y altivo de Cayo nos reconfortó, sin duda, cuando ante la pregunta inquisitiva y un si es no es burlona de un inspector del tren, respecto a qué país pertenecíamos, respondió con acento orgulloso: ?!Somos peruanos, pro la gracia de Dios!?.

El Torneo de las Naciones

Y aquí estábamos ya en Buenos Aires, para participar en la primera actuación internacional de los ajedrecistas peruanos. Nuestro debut se produjo horas después de nuestro arribo, en el impresionante escenario del Teatro Poli ..... en la famosa calle Corrientes y nada menos frente al ....... inglés. ¡Vaya emoción la que sentí, estar sentado, tablero de por medio, frente al maestro Sir George Thomas, cuya cabellera blanca y aspecto bondadoso, no disminuían en nada las aprensiones que me embargaban!

A pesar de todo nuestro debut fue, en cierto modo, auspicioso, ya que hicimos 1 y medio puntos al fuerte representativo inglés, el héroe fue Domingo Soto al vencer a Wood en el cuarto tablero, secundado por Castro de Mendoza que empató con Golombek en el tercer tablero. Pero después pudimos comprobar, a nuestra costa, que habían equipos más poderosos y demoledores que el inglés. Y así a lo largo del turno preliminar, donde alternamos con otros seis equipos y luego, en el turno final, confrontando a diez equipos, sufrimos serias derrotas, algunas realmente aplastantes. Cada derrota fue en verdad frustrante y abatidora; el cansancio, el desánimo y la impotencia fueron nuestros permanentes y más insidiosos enemigos en cada encuentro, poniendo al descubierto con descarnada insistencia, nuestra inexperiencia, nuestro limitado conocimiento técnico y, principalmente, la falta de roce magistral e internacional.

Al respecto, es muy elocuente, el comentario de Ignacio de María en su libro ?El Torneo de las Naciones en Buenos Aires 1939?, sobre la actuación de Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay: ?Estos conjuntos nuevos en esta clase de luchas internacionales, aportaron al Torneo su entusiasmo, que rivalizó con los mejores, y el deseo ferviente y no ocultado de aprender. Y a fe que lo consiguieron con creces, que es también una hermosa victoria moral. Se clasificaron 6º, 9º, 10º y 11º, respectivamente.

En el Torneo de las Naciones participaron 27 países, lo que obligó a realizar un turno preliminar con cuatro grupos. El Perú jugó en el Grupo ?A? con Inglaterra, Polonia, Bohemia y Moravia, Paraguay, Brasil y Canadá. Los cuatro primeros de cada grupo pasaron a un turno final denominado ?Copa Hamilton Russell?, para clasificar los puestos 1 a 16. Los restantes formaron otro turno final nombrado ?Copa República Argentina?, para clasificar los puestos 17 a 27. Debido a la guerra, Inglaterra se retiró al concluir el turno preliminar y sólo jugaron 15 equipos en la ?Copa Hamilton Russell?, cuyos resultados finales dieron el triunfo a Alemania, con 36 puntos; 2º Polonia, 35.5; 3º Estonia, 33.5; 4º Suecia, 33.5; 5º Argentina, 32.5; 6º Bohemia y Moravia, 32; 7º Letonia, 31.5; 8º Holanda, 30.5; 9º Palestina,26; 10º Francia, 24.5; 11º Cuba, 22.5; 12º Lituania, 22; 13º Chile, 22; 14ª Brasil, 21 y 15ª Dinamarca, 17.5.

En la ?Copa República Argentina? los resultados fueron: 1º Islandia, 28 puntos; 2º Canadá, 28; 3º Noruega, 27; 4º Uruguay, 26; 5º Bulgaria, 25.5; 6º Ecuador, 21; 7º Guatemala, 15.5; 8º Irlanda, 15.5; 9º PERU, 14; 10º Bolivia, 10 y 11º Paraguay, 9.5.

Nuestra primera actuación internacional colectiva fue muy discreta, dado que nuestra falta de experiencia era mucha en ese terreno. El score individual fue: Soto, 6.5 puntos sobre 14 partidas (45%); Pinzón, 4 sobre 13 (35%); Cayo, 2.5 sobre 7 (35%); Castro, 3.5 sobre 15 (25%) e Ismodes, 2.5 sobre 15 (20%). El score del equipo fue: 19 sobre 64 (30%).

Si como jugadores recibimos un verdadero ?bautismo de fuero?, pagando el noviciado, como aficionados disfrutamos de la grandiosidad del Torneo y del desfile de una constelación de estrellas del tablero de primera magnitud.

Habíamos conocido a Alekhine en Lima, pero ahora tuvimos la ocasión de ver en acción al fabuloso Capablanca, astro latino del Ajedrez Mundial, cuya trayectoria desde su infancia deslumbraba a todos los ajedrecistas; asimismo, al denominado ?príncipe heredero?, el estoniano Keres; al propio Alekhine que, como Campeón Mundial, cuyo título había conquistado justamente aquí en Buenos Aires al batir al extraordinario Capablanca, mostró su jerarquía y calidad en cada cotejo; al gran Tartakower, ecléctico y didacta del tablero; al sólido y posicional Stahlberg y al agresivo Lundin, ambos de Suecia, al imaginativo Mikenas, de Lituania. Destacadas también fueron las actuaciones de otras luminarias: entre los alemanes, el analítico Eliskases, el inquieto Michel, el temerario Engels, el académico Becker y el tormentoso Reinhardt; entre los ingleses, Alexander y Thomas; entre los de Bohemia y Moravia, Foltys, Pelikan y Skalicka; el letón Petrovs y entre las nuevas revelaciones, el polaco Najdorf y el canadiense Yanofsky. Igualmente nos llamó la atención la actuación de los argentinos Grau, Piazzini, Guimard y Pléci y la del chileno Reed.

Habían otros muchos maestros de reconocida trayectoria internacional y se jugaba, además, el Campeonato Mundial Femenino, donde admiramos a la increíble Vera Menchik, Campeona Mundial desde hacía tiempo; a la espectacular Sonja Graf y a la revelación femenina, la chilena Berna Carrasco que logró el 3er puesto, superando a calificadas exponentes europeas.

Durante nuestra estada en Buenos Aires, estuvimos muy bien instalados en el Hotel Español, en plena Avenida de Mayo y aunque los organizadores del torneo no programaron visitas ni excursiones en los días de descanso, personalmente, gracias a mi vinculación con un residente peruano que poseía auto, pude conocer Luján, una hermosa localidad que descollaba por la Basílica de la Virgen de Luján y el Museo Sanmartiniano.

Aparte de la actuación ajedrecística frente al tablero, hubo en Buenos Aires, el Congreso de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE por sus siglas en francés), cuyo Presidente el Dr. A. Rueb, de nacionalidad holandesa, lo era desde hacía muchos años, ejerciendo una virtual dictadura. Iba siempre con un cartapacio bajo el brazo y los rumores, afirmaban, que allí llevaba todas las actas de al FIDE. Entre los delegados de América y algunos de Europa se formó el consenso de que debía elegirse un nuevo Presidente Ejecutivo. El delegado del Perú era el Dr. José Jacinto Rada, Cónsul General del Perú en Argentina que, fortuitamente, había sido designado como tal delegado, merced a sus dotes diplomáticas más que a sus méritos ajedrecísticos. Precisamente esas cualidades le permitieron calibrar con exactitud la situación para plantear la candidatura a la Presidencia de la FIDE, del Sr. Augusto De Muro, Presidente de la Federación Argentina de Ajedrez, considerando que, en virtud del estado de guerra existente en Europa, era necesario trasladar transitoriamente la sede de la FIDE a Buenos Aires. La habilidad diplomática del Dr. Rada se evidenció en las negociaciones entre bastidores concretándose al fin en un proyecto suscrito por los delegados de Uruguay, Bolivia, Perú, Ecuador, Chile, Costa Rica, Guatemala y Paraguay. Se aprobó finalmente el traslado de la sede de la FIDE, se designó Presidente Honorario al Dr. Rueb y de nombró Presidente efectivo al Sr. De Muro. Fue un éxito de la diplomacia peruana en el campo del Ajedrez Mundial.

Terminado el magno certamen, la mayoría de las delegaciones emprendieron el retorno a sus países de origen, pero muchos ajedrecistas europeos, dada la situación bélica, decidieron radicarse en Argentina, creando una oportunidad inigualada para el Ajedrez Argentino, que recibió una inyección de sangre fresca y vigorosa que fortaleció la savia fecunda de su actividad, proyectándola en un futuro promisorio.

Lecciones en el tablero

Nosotros, los ajedrecistas peruanos, volvimos a nuestra patria, con un bagaje de experiencias, de enseñanzas recogidas, de lecciones aprendidas, esperanzados de que germinarían los frutos de las mismas en un futuro no lejano. Muestro ahora algunas partidas donde el éxito nos sonrió logrando victorias reconfortantes, un valioso empate de Castro y también como una trascendental lección, una de las derrotas sufridas que, honra a vencedor y vencido, pues fue calificada como una de las partidas más brillantes de la Olimpiada de 1939, habiendo sido comentada por Alekhine en su obra ?Gran Ajedrez?

Blancas: Baruch Wood (Inglaterra) -- Negras: Domingo Soto (PERU) P.D. India Rey

1. d4 Cf6 2. c4 g6 3. Cc3 Bg7 4. g3 d6 5. Ag2 O-O 6. Cf3 Ag4 7. Ag5 Cc6 8. O-O Dc8 9. d5 Cb8 10. Dd2 Te8 11. Ah6 Ah3 12. Axg7 Rxg7 13. e4 Axg2 14. Rxg2 Cbd7 15. Dd4 e5 16. dxe6 Txe6 17. Cg5 Te8 18. f4 Rg8 19. Tae1 Dd8 20. e5 h6 21. exf6 hxg5 22. fxg5 Te5 23. Dg4 c6 24. Te4 Txe4 25. Cxe4 d5 26. cxd5 cxd5 27. Cd6 Df8 28. Df4 Cc5 29. Te1? Cd3 Abandonan blancas

Blancas: Salazar (Guatemala) -- Negras: Domingo Soto (PERU) Giuocco Piano

1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. Ac4 Ac5 4. O-O Cf6 5. d4 Axd4 6. Cxd4 Cxd4 7. f4 d6 8. fxe5 dxe5 9. Ag5 Ae6 10. Axe6 Cxe6 11. Axf6 Dxd1 12. Txd1 gxf6 13. Cc3 c6 14. Tf1 Re7 15. Tf2 Thg8 16. Taf1 Tg6 17. Ce2 Td8 18. Cg3 Cf4 19. Cf5+ Re6 20. Rh1 Tgg8 21. g3 Ch3 22. Te2 h5 23. Tee1 Td2 24. Td1? Txd1 Abandonan blancas


Blancas: Alberto Cayo (PERU) -- Negras: Nash ( Irlanda) P.D Grünfeld

1. d4 Cf6 2. c4 g6 3. Cc3 d5 4. g3 Ag7 5. Cf3 O-O 6. Ag2 e6 7. cxd5 exd5 8. O-O Te8 9. e3 c6 10. b3 Ag4 11. h3 Af5 12. Ab2 Cbd7 13. Tc1 Tc8 14. Cd2 Cf8 15. Ce2 De7 16. Cc3 Tc7 17. Te1 Dd6 18. g4 Ac8 19. Dc2 Ce6 20. Cf3 Ce4 21. Cxe4 dxe4 22. Dxe4 Cxd4? 23. Dxe8+ Abandonan negras

Blancas: Harry Golombek (Inglaterra) -- Negras: René Castro de Mendoza (PERU) P.D. India Dama

1. d4 Cf6 2. Cf3 b6 3. c4 e6 4. Cc3 Ab7 5. Ag5 Ab4 6. e3 h6 7. Ah4 g5 8. Ag3 Ce4 9. Dc2 h5 10. h3 Axc3+ 11. bxc3 Cxg3 12. fxg3 d6 13. Ad3 Cd7 14. Tf1 De7 15. e4 O-O-O 16. O-O-O f6 17. d5 e5 18. Cd2 h4 19. g4 Cf8 20. Tf2 Cg6 21. Cf1 Cf4 22. Ce3 De8 23. Rd2 Rb8 24. a4 a5 25. Tb1 Ra8 26. Af1 Tb8 27. Re1 Tf8 28. Dd1 Ra7 29. Tfb2 Ac8 30. Db3 De7 31. Dc2 Df7 32. Dc1 Dh7 33. Dc2 Tf7 34. Ad3 Aa6 35. Cf5 Tff8 36. Af1 Dd7 37. Ce3 Tf7 38. Cf5 Cg6 39. Ce3 Tff8 Tablas


Blancas: Felipe Pinzón (PERU) -- Negras: Espínola (Paraguay) P.D Gambito Escocés

1. e4 e5 2. Cf3 Cc6 3. d4 exd4 4. Ac4 Ae7 5. O-O d6 6. c3 d3 7. Db3 Ca5 8. Axf7+ Rf8 9. Da4 Rxf7 10. Dxa5 c6 11. Da4 Ae6 12. e5 h6 13. Cbd2 Dc7 14. Te1 g5 15. Ce4 Ad5 16. Dd4 Th7 17. Dxd3 Rg7 18. Cg3 Axf3 19. Cf5+ Rh8 20. exd6 Axd6 21. Dd4+ Ae5 22. Txe5 Td8 23. Td5+ Tg7 24. Txd8 Abandonan negras


Blancas: Asgeirsson (Islandia) -- Negras: Felipe Pinzón (PERU) P.D India Rey

1. d4 Cf6 2. c4 g6 3. g3 Ag7 4. Ag2 O-O 5. Cc3 d6 6. e4 Cbd7 7. Cge2 e5 8. d5 a5 9. Ag5 h6 10. Ad2 Cc5 11. Ae3 b6 12. f3 De7 13. Dd2 Rh7 14. g4 Cg8 15. h4 Te8 16. O-O-O Aa6 17. Cb5 Axb5 18. cxb5 a4 19. Cc3 Dd7 20. Af1 Ta7 21. Ac4 Tea8 22. Dh2 Ce7 23. Dg3 Tb8 24. f4 exf4 25. Dxf4 Cg8 26. Ad4 Te8 27. Axg7 Rxg7 28. Thf1 Te5 29. g5 h5 30. Tf3 Ta8 31. Tdf1 Tf8 32. De3 De8 33. Tf4 Ce7 34. Df3 Cg8 35. Ae2 Te7 36. Ad1 Da8 37. Df2? Cd3+ Abandonan blancas



Blancas: Daniel Yanofsky (Canadá) -- Negras: Alberto Ismodes (PERU) Defensa Francesa

1. e4 e6 2. d4 d5 3. Cc3 Cf6 4. Ag5 dxe4 5. Cxe4 Cbd7 6. Cf3 Ae7 7. Cxf6+ Cxf6 8. Ad3 c5 9. dxc5 Da5+ 10. c3 Dxc5 11. O-O O-O 12. Te1 Td8 13. Ce5 b6 14. Axf6 Axf6 15. Axh7+ Rf8 16. Dh5 Axe5 17. Txe5 Dc7 18. Ae4 Ab7 19. Axb7 Dxb7 20. Dh8+ Re7 21. Dxg7 Tg8 22. Txe6+!(a) Rxe6 23. Te1+ Rd6 24. Df6+ Rc5 25. Te5+ Rc4 26. b3+ Rd3 27. Dd6+ Rc2 28. Te2+ Abandonan negras


(a) Alekhine comentó aquí: ?Aunque no complicada, claro está, resulta limpia y decisiva. La partida está caracterizada por el estilo incisivo del joven canadiense, que fue la gran revelación del Torneo de Buenos Aires?. FIN DEL PRIMER CAPITULO. (Continuará)

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